John Rees: Cómo Julian Assange evitó la extradición

Viento Sur · 8 de enero de 2021 / Jacobin · 5 de enero de 2021 (en inglés)

La denegación de la extradición de Julian Assange a EE UU fue una gran victoria, una victoria que no se podría haber conseguido sin una campaña de presión pública. Esa misma presión pública será ahora necesaria para liberar a Assange de la cárcel.

Mientras escuchaba ayer a la jueza Vanessa Baraitser dictar su sentencia en el juicio sobre la extradición de Assange en el Old Bailey, me invadió una profunda depresión. He escuchado cada minuto del caso Assange desde el momento en que comenzó en la prisión de alta seguridad de Belmarsh en febrero del año pasado, a lo largo de tres semanas en septiembre en el Old Bailey, hasta este resumen de 45 minutos de la sentencia. Durante 40 minutos de estos tres cuartos de hora, la jueza fue rechazando uno por uno los argumentos de la defensa en contra de la extradición. Las y los periodistas tienen permiso para tuitear los acontecimientos durante el juicio, gracias a una providencia dictada en una vista anterior del caso Assange.

Observé a Assange entrando en la sala y tomando asiento. Poco después de las diez y cuarto de la mañana, la jueza comenzó rechazando la alegación de la defensa de Assange de que se estaba juzgando un delito político, señalando que el tratado de extradición no formaba parte de la legislación británica. Continuó diciendo que Assange ayudó a Chelsea Manning a descargar materiales, alineándose así con la tesis de la fiscalía, inclusive sus afirmaciones más dudosas. Después declaró que no se trataba de defender un interés público. Quince minutos después de comenzar, la jueza seguía corroborando aparentemente los argumentos esgrimidos por EE UU. Se negó a aceptar que Assange iba a ser extraditado por sus opiniones políticas, excusó el espionaje de la CIA contra él, incluso en la embajada, y defendió la retirada por Ecuador de la concesión de asilo. Acto seguido, la jueza Baraitser pronunció la frase más increíble de todas: “Este tribunal confía en que el tribunal estadounidense respetará las libertades civiles de Assange.”

Pocas personas que estaban siguiendo esta prolongada defensa de la persecución por el imperio estadounidense de Julian Assange y WikiLeaks podían dudar de que se iba a conceder la extradición. Parecía que el veredicto estaba claro y que se basaba en la aceptación casi completa de las tesis de la fiscalía, incluidas bastantes pruebas que el equipo de Assange no había tenido oportunidad de cuestionar. Pero entonces ocurrió algo extraordinario. Eran casi las 11 cuando cambió el tono. La jueza admitió que Assange sufría depresión y que probablemente en EE UU lo confinarían en solitario, con lo que empeoraría su estado. Y entonces reconoció el riesgo de suicidio que suponía esta situación. Por estas razones, rechazó la extradición.

En los últimos renglones del veredicto, la jueza estableció que las condiciones reinantes en las prisiones de máxima seguridad de EE UU son sencillamente demasiado brutales para mantener encarcelado a Julian Assange sin un grave riesgo de que se quite la vida. Las cárceles, admitió, son “opresivas”. Así que si el gobierno de EE UU desea saber por qué ha perdido este juicio de extradición, y lo ha perdido en el juzgado de una jueza que está fundamentalmente de acuerdo con su demanda en todos los aspectos, la respuesta es muy sencilla: el sistema carcelario estadounidense es demasiado inhumano, demasiado lesivo para los internos que acoge, para un ser humano que puede sentirse tentado a autolesionarse o incluso suicidarse.

Si los abogados de EE UU insisten en recurrir a un tribunal superior para tratar de obtener la extradición, ya no será a Julian Assange a quien juzguen. Será el sistema carcelario de EE UU. Nos sobran los motivos para seguir movilizándonos a fin de asegurarnos de que pierdan esta batalla por segunda vez.

La sentencia es un triunfo para Assange, su familia, sus abogados y sus seguidores y seguidoras. No obstante, deja muchas cuestiones sin responder. La más inmediata es la de la fianza: Assange ya debería estar pisando la calle como un hombre libre. No hay cargos contra él y su extradición ha sido rechazada por el único juzgado ante el que se ha solicitado. Sin embargo, la jueza lo ha devuelto al infierno de Belmarsh (que no es mejor que una prisión de alta seguridad estadounidense), pendiente de otra vista el miércoles. No hay motivo, aparte de la conveniencia de la fiscalía estadounidense, para mantenerlo en la cárcel. Deberían ponerlo en libertad de inmediato.

También hemos de volver sobre las afirmaciones profundamente problemáticas que constan en la sentencia, que socavan muchas de las cosas que se dirimían en este caso, desde la libertad política hasta la libertad de prensa y los derechos de los denunciantes. De hecho, la jueza fue más allá de las alegaciones de la fiscalía estadounidense cuando dijo que el hecho de que el tratado de extradición no está plenamente incorporado a la legislación británica significa que no existe, intencionadamente, ninguna posibilidad de defensa para disidentes políticos en los mecanismos de extradición del Reino Unido. Esto es inadmisible y no se corresponde con lo que las diputadas y los diputados al parlamento recuerdan de las garantías dadas por el gobierno de Tony Blair cuando se aprobó el tratado vigente.

Tampoco podemos aceptar ni por un segundo la afirmación de la jueza de que no está en el interés público proteger a denunciantes y periodistas, o de que quienes están perseguidos por sus opiniones políticas no deben gozar de protección legal. Todas estas contradicciones flagrantes con normas aceptadas son fruto de la decisión de la jueza de rechazar la extradición por motivos secundarios, mientras que acepta la gran mayoría de las tesis de la fiscalía. No cabe duda de que este enfoque interpela a la clase política. Dictar sentencia contra Assange en torno a cuestiones de libertad de prensa pero evitar el bochorno político de su caso diciendo que está demasiado débil para soportar el sistema carcelario de EE UU les viene como anillo al dedo para salir del embrollo que han creado.

Es exactamente el tipo de amaño político que ha mantenido en el poder, durante siglos, el viejo y artero establishment inglés. Otros ejemplos podrían ser la deportación de los mártires de Tolpuddle y su retorno antes de haber cumplido la totalidad de la condena gracias a las presiones públicas, o la súbita intervención del poco conocido abogado oficial que puso en libertad a los estibadores de Pentonville en 1972, de nuevo bajo la amenaza de una movilización masiva y una huelga general. Y esta es la lección: sin una campaña pública constante, simplemente no se habría ejercido una presión suficiente para obtener una sentencia como esta. La vía para remediar su carácter parcial y deficiente pasa por más de lo mismo.

EE.UU. recurre el fallo que impidió la extradición de Julian Assange

La Vanguardia · 19 de enero de 2021

Estados Unidos ha recurrido el fallo emitido el pasado 4 de enero por un tribunal británico que impidió la extradición del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, indicó a Efe este martes un portavoz de la Fiscalía del Reino Unido, que representa a la Justicia estadounidense en este caso.

El portavoz precisó que el recurso se presentó el viernes pasado, dentro del plazo previsto, y el equipo legal tiene ahora dos semanas para entregar un informe detallado a los jueces, que decidirán si lo admiten o no a trámite.

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Craig Murray: Tan doloroso como tortuoso

L’Hora · 7 de enero de 2021

La magistrada Vanessa Baraitser entró en el Tribunal de Magistrados de Westminster a las 10.12am de esta mañana con la sonrisa más radiante y la disposición más relajada que le he visto adoptar. Sus hombros parecían visiblemente levantados. Sonrió positivamente a Clair Dobbin, abogada del Gobierno de Estados Unidos, al invitarla a presentar el caso a la fiscalía en cuanto a por qué Julian Assange no debe ser puesto en libertad bajo fianza.

La Sra. Dobbin tiene una de esas sombrías personalidades presbiterianas que solo cobran vida cuando tienen la oportunidad de condenar a alguien. No hay nada como un acento plano de Belfast para una condena realmente fuerte, y esta fue una pieza de coleccionista.

Julian Assange, declaró ella en un tono que dejó claro que consideraba ese nombre en sí mismo como sospechoso y desagradable, había demostrado que haría todo lo posible para evitar la extradición a Estados Unidos. La sentencia contra su extradición se centra en un solo punto –el de su salud mental– y ese solo punto podría ser fácilmente revocado por el Tribunal Superior.

Assange había ayudado a Edward Snowden a huir de la justicia; se había jactado de ello. Como se detalla en la segunda acusación del Gobierno de Estados Unidos, organizó vuelos para Snowden y organizó una operación de distracción para despistar a la CIA. Cuando las autoridades estadounidenses sorprendieron a Snowden en Rusia cancelando su pasaporte, Assange trató de organizar no solo aviones privados, sino incluso presidenciales para ayudar a Snowden a escapar. Tal fue el alcance y la capacidad de Assange.

Ademas, el presidente de México ha hecho una oferta pública de asilo, dando a Assange un motivo firme para escapar. Muchos países desearían apoyarlo y podría volver a entrar en una embajada extranjera. Se había escondido durante siete años en la embajada del Ecuador para evitar la extradición a Estados Unidos. Había roto sus compromisos de libertad bajo fianza en 2012: “cualquier idea sobre las razones morales o de principios de la conciencia del Sr. Assange resultó ser infundada”.

El gobierno británico se había visto obligado a gastar 16 millones de libras esterlinas en la vigilancia del Sr. Assange mientras estaba en la embajada del Ecuador. Aquellos que se presentaron como garantes de él no cumplieron con su deber de asegurarse de que se presentara ante el tribunal en 2012. Tracy Worcester, que se encuentra entre los que ofrecen garantías ahora y ha ofrecido alojamiento para la familia Assange, no cumplió con su deber en 2012.

Además, Julian Assange había obtenido el estatuto diplomático del Ecuador, otro ejemplo de su búsqueda de medios para evitar la extradición.

Dobbin declaró entonces que el Gobierno de los Estados Unidos estaba apelando contra la sentencia de no extradición y dijo que lo haría porque Baraitser había cometido un error de derecho al aplicar incorrectamente la prueba pertinente sobre las condiciones que impedirían la extradición. En efecto, Baraitser había establecido una nueva prueba de si se aplicarían medidas para hacer imposible el suicidio, mientras que la prueba correcta era si se aplicarían medidas para mitigar el riesgo de suicidio, y en esa verdadera prueba la evidencia era que el sistema de los Estados Unidos era suficientemente sólido.

La prueba requería una evaluación rigurosa de las instalaciones para el suministro de tratamiento y las condiciones de las prisiones en Estados Unidos. Esta evaluación no se había realizado.

Dobbin continuó diciendo que Baraitser había malinterpretado la ley en cuanto a si la causa del impulso suicida inmediato era una circunstancia actual o una condición médica subyacente. A continuación, sostuvo que los hijos de Assange no deberían ser un factor, porque habían nacido mientras Assange estaba en la embajada, y por lo tanto en pleno conocimiento de que su futuro era totalmente incierto. En conjunto, Dobbin concluyó, estos argumentos planteaban un obstáculo insuperable para la concesión de la libertad bajo fianza.

Edward Fitzgerald respondió entonces que la sentencia de Baraitser contra la extradición lo cambia todo. Desde octubre de 2019, cuando concluyó la sentencia de libertad bajo fianza, Assange se encontraba en la prisión de Belmarsh únicamente sobre la base de esta solicitud de extradición. Ahora que la solicitud se ha rechazado, debe tener derecho a su libertad en espera de cualquier apelación, como se especifica en la orden de liberación de la sentencia del lunes. El statu quo ahora era que la solicitud de extradición ha sido rechazada. Por lo tanto, los motivos de la detención han desaparecido, y una detención más larga sería opresiva.

El tribunal ha aceptado que el encarcelamiento era perjudicial para la salud mental de Assange y que necesita el apoyo de su familia. Las condiciones en la prisión empeoraron mucho más por el confinamiento adicional debido a la Covid-19. Assange no ha recibido una visita de la familia en la prisión desde marzo de 2020.

Hubo un extraño interludio en el que Fitzgerald afirmó que había una gran epidemia de Covid en Belmarsh y que 59 presos habían dado positivo en diciembre. Dobbin se levantó para negar esto y dijo que sólo había habido 3 pruebas positivas de Covid en Belmarsh, blandiendo un correo electrónico enviado por las autoridades de la prisión a las 10.49 pm de la noche anterior. Hubo una acalorada discusión sobre la veracidad de esta cifra.

Fitzgerald luego declaró que el fiscal supervisor de Estados Unidos en este caso había dejado constancia de sus dudas de que la administración entrante de Biden deseara continuar con este proceso. También señaló que la oferta mexicana de asilo fue específicamente para después de la conclusión de los procedimientos legales y después de la discusión con el Reino Unido a nivel de ministro de relaciones exteriores. No era una invitación a huir.

Assange no tenía ninguna razón para huir. Hay pocos o ningún precedente de que el Tribunal Superior anulara cualquier decisión contra la extradición por motivos de salud de la Sección 91. La defensa refutaba enérgicamente la afirmación del Gobierno de Estados Unidos de que las pruebas pertinentes no habían sido debidamente consideradas y aplicadas por el tribunal. Numerosos testigos expertos habían sido escuchados. El caso de Lauri Love fue el precedente más relevante. El seguimiento estricto y las condiciones de la libertad bajo fianza se pueden aplicar, pero con la actual premisa en contra de la extradición, Julian Assange debe ser devuelto a la vida con su familia en espera de cualquier apelación de Estados Unidos, para darle una oportunidad de recuperar su salud.

Baraitser entonces inmediatamente emitió su decisión. Declaró que Assange era un fugitivo de la justicia británica desde el 29 de junio de 2012, cuando no se presentó ante el tribunal como se había ordenado. Todos sus motivos para su estancia en la embajada de Ecuador habían sido para evitar una solicitud de extradición de Estados Unidos. Assange, por lo tanto, todavía tenía un motivo para huir. Tenia el respaldo de una poderosa red internacional de partidarios que podía facilitar su fuga.

El gobierno de Estados Unidos tenía el derecho de apelar y el Tribunal Superior tenía el derecho de resolver los asuntos en cuestión. Por lo tanto, era esencial para garantizar que Assange compareciera ante el Tribunal Superior.

Assange había participado profundamente en la organización de la fuga de Edward Snowden, lo que puso de manifiesto su desprecio por la ley. Sus problemas de salud se pueden abordar bien en Belmarsh. Baraitser aceptó la cifra de 3 casos de Covid en Belmarsh dado oficialmente por las autoridades penitenciarias. En conclusión, la fianza fue rechazada.

Comentario

Todo el equipo de Julian era optimista antes de esta audiencia y parece perverso que, habiendo sido dictada una sentencia contra la extradición, Julian deba seguir en una prisión de alta seguridad a la espera de la apelación del Gobierno de Estados Unidos. Ya ha estado en la cárcel por más de 14 meses sólo por el asunto de la extradición, después de la expiración de su dura sentencia sin precedentes por saltarse la fianza.

En efecto, habiendo ya cumplido esa sentencia, Julian está siendo castigado de nuevo por el mismo delito, pasando años en condiciones de prisión extrema simplemente porque una vez se saltó la fianza, por lo que ya ha cumplido la totalidad de la sentencia.

La lógica de retener a Julian ahora simplemente no existe, dada la posición legal actual en la que no se le extradita. Además, esta continua subida y bajada de ánimo, y el interminable encarcelamiento sin límite fijo, está destruyendo su frágil salud. Baraitser ha jugado al gato y al ratón esta semana. Julian está viviendo su vida en condiciones tan dolorosas como tortuosas.

Es irónico escuchar a Baraitser declarar en tono condenatorio, sin equívocos, que Julian sólo entró en la embajada para escapar de la extradición a Estados Unidos. Esto es, por supuesto, perfectamente cierto. Pero recuerdo los muchos años en que la línea del establishment, desde el gobierno y repetida en varios cientos de columnas del Guardian, era que esta verdad era una ficción. Afirmaban que nunca hubo intención de extraditarlo a Estados Unidos, y que en realidad estaba evitando la extradición a Suecia, por acusaciones que nunca tuvieron fundamento y que desaparecieron como la niebla cuando llegó el momento. Supongo que deberíamos estar agradecidos por al menos esta verdad en los procedimientos.

La sentencia de hoy deja claro que lo que sea que esté pasando con la sentencia del lunes, no está genuinamente motivado por la preocupación por la salud de Julian. Yanis Varoufakis declaró ayer que el objetivo final sigue siendo matar a Julian a través del sistema penal. Nada de lo que ha pasado hoy lo contradice.

La extraordinaria cifra de sólo 3 infecciones Covid en Belmarsh es muy difícil de creer y contradice toda la información anterior. Claramente la Covid es menos peligrosa que en cualquier otro lugar de Londres, y tal vez todos deberíamos entrar para mejorar nuestro aislamiento y seguridad. La única explicación que se me ocurre es que a la gran mayoría de los prisioneros se les niega el acceso a las pruebas y por lo tanto no son casos confirmados. O que alguien ha decidido dar los resultados de las pruebas de un solo día y ha optado por tergiversar el significado de la estadística.  De hecho, el punto no es central en la solicitud de la fianza, pero como un posible ejemplo de otra mala conducta del equipo médico de Belmarsh es particularmente intrigante.

La decisión de no conceder la libertad bajo fianza puede ser apelada ante el Tribunal Superior. Espero que eso suceda (aún no ha habido oportunidad de consultar los deseos de Julian), y que suceda en unos quince días.

Craig Murray, 6 de enero de 2021

La jueza británica deniega a Assange la libertad bajo fianza por motivos de salud

Carlos Enrique Bayo · Público · 6 de enero de 2021

La jueza británica Vanessa Baraitser ha denegado la puesta en libertad de Julian Assange bajo fianza y en arresto domiciliario, pese a haber rechazado hace dos días su extradición a EEUU por motivos de salud.

Assange deberá permanecer en la prisión de alta seguridad de Belmarsh, junto a Londres, en condiciones muy duras para su estado de salud físico y mental. Recientemente se suicidó uno de los reclusos que estaba esperando su deportación en esa cárcel, conocida como «la Guantánamo del Reino Unido».

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En el mismo momento en que la jueza anunció su decisión de mantener a Assange en la celda donde pasa 20 horas diarias en aislamiento, y padece temperaturas nocturnas de 0 grados, la Policía comenzó las detenciones de seguidores del líder de Wikileaks que esperaban el dictamen judicial en las puertas del edificio de los tribunales Old Bailey.

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Assange permanecerá en prisión en Reino Unido por riesgo de fuga hasta que se resuelva el recurso sobre su extradición a EEUU

Javier Biosca Azcoiti / Lucía Hernández · elDiario.es · 6 de enero de 2021

Julian Assange, fundador de Wikileaks, permanecerá en prisión condicional hasta que se resuelva el recurso sobre la extradición a EEUU, según ha fallado hoy la jueza Vanessa Baraitser. La jueza rechazó el lunes en primera instancia su extradición a EEUU por motivos de salud, pero EEUU ha anunciado que recurrirá la decisión. Baraitser alega que Assange tiene «grandes redes de apoyo» que le permitirían evitar la extradición si así lo resuelve el juez en el recurso anunciado por EEUU. La jueza ha añadido que Wikileaks asistió a Snowden en su viaje a Rusia.

Assange lleva encarcelado en la prisión londinense de Belmarsh desde abril de 2019, cuando Ecuador le retiró la protección diplomática y fue finalmente detenido en la embajada.

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Craig Murray: Libertad inminente

Craig Murray · L’Hora · 5 de enero de 2021

Ha sido un día largo y cansado, con la sorprendente e inesperada decisión de bloquear la extradición de Julian. La sentencia es, de hecho, muy preocupante, ya que ha aceptado todo el caso de la fiscalía sobre el derecho del Gobierno de Estados Unidos a procesar a los editores de secretos oficiales de Estados Unidos en todo el mundo en virtud de la Ley de Espionaje. El juez también declaró específicamente que la Ley de Extradición del Reino Unido de 2003 permite deliberadamente la extradición por delitos políticos. Es necesario abordar estos puntos. Pero por ahora todos estamos encantados con la decisión final de que la extradición debe ser bloqueada.

La decisión se basó igualmente en dos puntos: las terribles condiciones de las prisiones de máxima seguridad de Estados Unidos y el efecto de esas condiciones en Julian, específicamente dado su historial de depresión. Los medios de comunicación se han concentrado en el aspecto de la salud mental y no han prestado suficiente atención a la condena explícita de la inhumanidad del sistema penitenciario estadounidense.

Fui la única persona físicamente presente en la sala pública dentro del tribunal, habiendo sido designado por John Shipton para representar a la familia, además de dos funcionarios del tribunal. Estoy bastante seguro de que volví a notar que la magistrada Baraitser tenía un nudo en la garganta cuando hablaba de las condiciones inhumanas de las prisiones de máxima seguridad de Estados Unidos, la falta de contacto humano y, específicamente, el hecho de que los reclusos son mantenidos en total aislamiento en una pequeña celda, y se les permite hacer una hora de ejercicio al día en total aislamiento en otra pequeña celda. Noté que ella mostró emoción de la misma manera al discutir la prueba de tortura de al-Masri durante el juicio, y parecía estar igualmente afectada en este caso.

A Julian se le veía bien y atento; no mostró ninguna emoción ante la sentencia, pero entró en una seria discusión con sus abogados. El gobierno de Estados Unidos indicó que probablemente apelará el veredicto, y una audiencia de fianza ha sido aplazada hasta el miércoles para decidir si será liberado de Belmarsh en espera de la apelación, que fuentes del tribunal me dicen que es probable que se celebre en abril en el Tribunal Superior. Me sorprendería mucho si Julian no es liberado el miércoles en espera de la apelación. Me quedaré aquí para la audiencia de fianza.

Me disculpo por no dar todavía un análisis completo de la sentencia, todo ha sido bastante agitado, pero maravilloso. Aquí hay un breve video que da más detalles. Puedo hacer un artículo más elaborado mañana.

Baltasar Garzón: No han conseguido matar al mensajero

InfoLibre · 4 de enero de 2021

'Garzón/Assange' | "En el 'caso Assange' está en juego la ...

No sé si el nombre de Vanessa Baraitser, magistrada del Tribunal Penal Central de Londres, pasará a la historia del Derecho Penal Internacional o al de las extradiciones de su país, pero la decisión que ha emitido este lunes marcará un antes y un después en su carrera, al denegar la entrega de Julian Assange, fundador de Wikileaks, a los Estados Unidos de Norteamérica. Así ocurrió, como antecedente, con el juez Ronald Bartle cuando concedió la extradición de Augusto Pinochet en 1999.

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La jueza libra a Assange de la extradición pero avala las imputaciones de EEUU contra el periodismo de investigación

Carlos Enrique Bayo · Público · 4 de enero de 2021

«El sistema ha triunfado… Él no debería haber sido empujado hasta el borde del suicidio,» advierte Nils Melzer, Relator Especial de la ONU contra la Tortura, tras la sentencia que apoya los argumentos de los fiscales limitando los derechos de libertad de prensa y a recibir información veraz y rechaza todas las razones de la defensa del creador de Wikileaks… salvo la de que su encarcelamiento en una prisión de máxima seguridad norteamericana pondría en peligro su vida.

La pareja de Assange, Stella Moris, tras el anuncio de la sentencia contra la extradición a EEUU. Detrás de ella, el director de Wikileaks, Kristinn Hrafnsson.
Vickie Flores / EPA-EFE

Dos hechos probados trágicos –el deterioro de la salud mental de Julian Assange tras una década de confinamiento y las brutales condiciones de reclusión en la prisión de máxima seguridad de EEUU (Florence ADX)– han salvado de momento al fundador de Wikileaks de acabar sus días entre rejas tras ser condenado a 175 años de cárcel por una Ley de Espionaje de 1917 que castiga la revelación de secretos de Estado aunque sean crímenes de guerra.

Porque la magistrada de distrito del Tribunal de Westminster Vanessa Baraitser, en su sentencia de 132 folios por la que rechaza la demanda de extradición presentada por EEUU, repite al pie de la letra casi todos los argumentos estadounidenses que socavan la libertad de prensa y de expresión protegida por la Primera Enmienda de la Constitución de ese país.

El único motivo que aduce la jueza para no entregar a Assange a la Justicia Militar estadounidense por los supuestos delitos de publicar informaciones auténticas es que los acusadores estadounidenses no la han convencido de que el reo no acabaría suicidándose si fuera sometido a la pena que piden contra él.

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La justicia británica rechaza la extradición de Julian Assange a EE.UU. por motivos de salud

La Vanguardia · 4 de enero de 2021

Un tribunal de Reino Unido ha rechazado este lunes la extradición a EE.UU. del fundador de la plataforma WikiLeaks, el australiano Julian Assange,  al considerar que sería perjudicial para su salud mental.

Al pronunciar su dictamen en la corte penal londinense de Old Bailey, la jueza Vanessa Baraitser consideró «demostrado» que el australiano de 49 años presenta riesgo de suicidio y podría quitarse la vida si es procesado en EE.UU., donde probablemente sería retenido en condiciones de confinamiento.

El gobierno de EE.UU. ya ha comunicado que apelará la decisión. El país pide la extradición de Assange para juzgarle por haber conspirado presuntamente con el exsoldado estadounidense Bradley Manning (hoy Chelsea Manning) en 2010 y, ahora, también con otros «hackers» entre 2007 y 2015 para obtener y publicar ilegalmente información secreta en su portal. 

Por ello, la justicia estadounidense le acusa de 18 delitos de espionaje e intrusión informática, castigados en el país con hasta 175 años de cárcel.

Los abogados de Assange argumentan que estaba actuando como periodista y que tiene derecho a las protecciones de la Primera Enmienda de la libertad de expresión por publicar documentos filtrados que exponían irregularidades militares de EE. UU. Irak y Afganistán. También alegan que toda la acusación tiene una motivación política, está impulsada por el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y que la extradición de Assange representaría una grave amenaza para el trabajo de los periodistas.

La juez rechazó las afirmaciones de la defensa de que Assange estaba protegido por garantías de libertad de expresión, diciendo que su «conducta, si se prueba, equivaldría a delitos en esta jurisdicción que no estarían protegidos por su derecho a la libertad de expresión». 

Sin embargo, la magistrada señaló que Assange sufre una depresión clínica que se ha visto acentuada en los últimos meses y que se agravaría por el aislamiento que probablemente enfrentaría en una prisión estadounidense, y consideró que Assange tiene el «intelecto y la determinación» para eludir cualquier medida de prevención del suicidio que las autoridades pudieran tomar.