John Pilger: El secuestro judicial de Julian Assange

L’Hora · 14 de diciembre de 2021

En la sentencia más cruda y política que se recuerda, dos jueces del Tribunal Superior de Londres han ordenado la extradición de Julian Assange a Estados Unidos, donde le espera un juicio en un tribunal canguro, seguido de una vida perdida en un sistema penitenciario bárbaro.

«Mirémonos a nosotros mismos, si tenemos el valor, para ver lo que nos pasa» – Jean-Paul Sartre

Las palabras de Sartre deberían resonar en todas nuestras mentes tras la grotesca decisión del Alto Tribunal británico de extraditar a Julian Assange a Estados Unidos, donde se enfrenta a «una muerte en vida». Este es su castigo por el delito de periodismo auténtico, preciso, valiente y vital.

Abuso de la justicia es un término inadecuado en estas circunstancias. Los cortesanos con peluca del ancien regime británico tardaron sólo nueve minutos el pasado viernes en estimar una apelación estadounidense contra la aceptación por parte de una jueza del Tribunal de Distrito en enero de una avalancha de pruebas de que a Assange le esperaba el infierno en la tierra al otro lado del Atlántico: un infierno en el que, se predijo con pericia, encontraría la manera de quitarse la vida.

Se ignoraron los numerosos testimonios de personas distinguidas, que examinaron y estudiaron a Julian y diagnosticaron su autismo y su síndrome de Asperger y revelaron que ya había estado a punto de suicidarse en la prisión de Belmarsh, el mismísimo infierno británico.

Se ignoró la reciente confesión de un informante crucial del FBI y títere de la fiscalía, un estafador y mentiroso en serie, de que había fabricado sus pruebas contra Julian. La revelación de que la empresa de seguridad gestionada por España en la embajada de Ecuador en Londres, donde se había concedido refugio político a Julian, era una fachada de la CIA que espiaba a los abogados, médicos y confidentes de Julian (yo incluido), también fue ignorada.

La reciente revelación periodística, repetida gráficamente por el abogado de la defensa ante el Tribunal Superior en octubre, de que la CIA había planeado asesinar a Julian en Londres, incluso eso fue ignorado.

Cada uno de estos «asuntos», como les gusta decir a los abogados, fue suficiente por sí solo para que un juez que defiende la ley desechara el vergonzoso caso montado contra Assange por un corrupto Departamento de Justicia de Estados Unidos y sus pistoleros a sueldo en Gran Bretaña. El estado mental de Julian, bramó James Lewis, QC, el perro de presa de Estados Unidos en el Old Bailey el año pasado, no era más que «malingering», un término victoriano arcaico utilizado para negar la existencia misma de la enfermedad mental.

Para Lewis, casi todos los testigos de la defensa, incluidos los que describieron desde la profundidad de su experiencia y conocimiento el bárbaro sistema penitenciario estadounidense, debían ser interrumpidos, maltratados, desacreditados. Sentado detrás de él, pasándole notas, estaba su director de orquesta estadounidense: joven, de pelo corto, claramente un hombre de la Ivy League en ascenso.

En sus nueve minutos de desestimación del destino del periodista Assange, dos de los más altos jueces de Gran Bretaña, entre ellos el Lord Chief Justice, Lord Burnett (compañero de toda la vida de Sir Alan Duncan, el ex ministro de Asuntos Exteriores de Boris Johnson que organizó el brutal secuestro policial de Assange en la embajada de Ecuador) no se refirieron a ninguna de las letanías de verdades aireadas en las audiencias anteriores en Old Bailey y el Tribunal de Distrito, verdades que habían pugnado por ser escuchadas en el tribunal inferior presidido por una jueza extrañamente hostil, Vanessa Baraitser. Un episodio de su comportamiento insultante hacia un Assange claramente afectado, luchando a través de la niebla de la medicación suministrada por la prisión para recordar su nombre, es inolvidable.

Lo que fue realmente chocante el viernes pasado fue que los jueces del Tribunal Superior –Lord Burnett y Lord Justice Timothy Holroyde, que leyeron sus palabras– no mostraron ninguna duda en enviar a Julian a la muerte, vivo o no. No ofrecieron ninguna atenuación, ni sugirieron que hubieran considerado la legalidad o incluso la moralidad básica.

Su fallo a favor, por no decir en nombre de Estados Unidos, se basa directamente en «garantías» transparentemente fraudulentas, reunidas por el gobierno de Biden cuando parecía que la justicia podría prevalecer en enero.

Estas «garantías» son que, una vez bajo custodia estadounidense, Assange no será sometido a las orwellianas SAMS –Medidas Administrativas Especiales–, que lo convertirían en una persona sin personalidad; que no será encarcelado en ADX Florence, una prisión de Colorado condenada desde hace tiempo por juristas y grupos de derechos humanos como ilegal: «un pozo de castigo y desaparición»; que puede ser trasladado a una prisión australiana para terminar allí su condena.

Lo absurdo de esto radica en lo que los jueces omitieron decir. Al ofrecer sus «seguridades», Estados Unidos se reserva el derecho de no garantizar ninguna promesa hecha en el tribunal si Assange hace algo que desagrade a sus carceleros. En otras palabras, como ha señalado Amnistía, se reserva el derecho de romper cualquier promesa, o todas ellas.

Hay abundantes ejemplos de que Estados Unidos ha hecho precisamente eso. Como reveló el periodista de investigación Richard Medhurst el mes pasado, David Mendoza Herrarte fue extraditado de España a Estados Unidos con la «promesa» de que cumpliría su condena en España. Los tribunales españoles lo consideraron una condición vinculante.

«Documentos clasificados revelan las garantías diplomáticas dadas por la embajada de Estados Unidos en Madrid y cómo Estados Unidos violó las condiciones de la extradición», escribió Medhurst, «Mendoza pasó seis años en Estados Unidos intentando volver a España. Los documentos judiciales muestran que Estados Unidos denegó su solicitud de traslado en múltiples ocasiones».

Los jueces del Alto Tribunal –que conocían el caso de Mendoza y la duplicidad habitual de Washington– describen las «garantías» como un «compromiso solemne ofrecido por un gobierno a otro». Este artículo se extendería hasta el infinito si enumerara las veces en que los rapaces Estados Unidos han incumplido «compromisos solemnes» con los gobiernos, como los tratados que se rompen sin miramientos y las guerras civiles que se alimentan. Es el modo en que Washington ha gobernado el mundo, y antes de él Gran Bretaña: el modo del poder imperial, como nos enseña la historia.

Es esta mentira y duplicidad institucional la que Julian Assange sacó a la luz y al hacerlo realizó quizás el mayor servicio público de cualquier periodista en los tiempos modernos.

El propio Julian ha sido prisionero de gobiernos mentirosos durante más de una década. Durante estos largos años, me he sentado en muchos tribunales mientras Estados Unidos ha tratado de manipular la ley para silenciarlo a él y a WikiLeaks. La obsesión por «atraparlo» ha sido implacable.

Esto llegó a un momento extraño cuando, en la diminuta embajada ecuatoriana, él y yo nos vimos obligados a comprimirnos contra una pared, cada uno con un cuaderno en el que conversábamos, teniendo cuidado de proteger lo que nos habíamos escrito de las omnipresentes cámaras espía, instaladas, como ahora sabemos, por un apoderado de la CIA, la organización criminal más antigua del mundo.

Esto me lleva a la cita que encabeza este artículo: «Mirémonos a nosotros mismos, si tenemos el valor, para ver lo que está pasando».

Jean-Paul Sartre escribió esto en su prefacio a Los desdichados de la tierra, de Franz Fannon, el estudio clásico de cómo los pueblos colonizados y seducidos y coaccionados y, sí, cobardes, cumplen las órdenes de los poderosos.

¿Quién de nosotros está dispuesto a levantarse en lugar de permanecer como meros espectadores de una parodia épica como el secuestro judicial de Julian Assange? Lo que está en juego es tanto la vida de un hombre valiente como, si permanecemos en silencio, la conquista de nuestros intelectos y del sentido del bien y del mal: de hecho, nuestra propia humanidad.

(La mujer de Julian, Stella Moris, ha revelado que Julian sufrió un derrame cerebral el 27 de octubre, el día de apertura de una vista previa en el Tribunal Superior).

Fuente: John Pilger

Julian Assange sufre un derrame cerebral en la prisión de Belmarsh

L‘Hora · 12 de diciembre de 2021

Julian Assange sufre un derrame cerebral en la prisión de Belmarsh: su mujer culpa al estrés extremo causado por la batalla de extradición de Estados Unidos [Sarah Oliver – Mail on Sunday, 12.12.2021]

– Julian Assange sufrió un derrame cerebral en la prisión de Belmarsh, según ha revelado su mujer Stella Moris.

– El editor de WikiLeaks, de 50 años, se encuentra en prisión preventiva en la cárcel de máxima seguridad.

– Se cree que el mini-accidente cerebrovascular fue provocado por el estrés de la acción judicial de Estados Unidos.

– El ictus se produjo en el momento de la comparecencia ante el Alto Tribunal por videoconferencia en octubre.

Julian Assange sufrió un derrame cerebral en la prisión de Belmarsh, según reveló anoche su mujer Stella Moris.

El editor de WikiLeaks, de 50 años, que se encuentra en prisión preventiva en la cárcel de máxima seguridad mientras lucha por su extradición a Estados Unidos, quedó con el párpado derecho caído, problemas de memoria y signos de daño neurológico.

Cree que el miniaccidente cerebrovascular fue provocado por el estrés de la acción judicial en curso en Estados Unidos contra él, y un deterioro general de su salud, ya que se enfrenta a su tercera Navidad entre rejas.

Ocurrió durante una comparecencia ante el Tribunal Superior por videoconferencia desde Belmarsh en octubre.

Un «ataque isquémico transitorio» –la interrupción del suministro de sangre al cerebro– puede ser una señal de advertencia de un derrame cerebral completo. Assange se ha sometido a una resonancia magnética y está tomando medicamentos contra el ictus.

La abogada Moris, de 38 años, dijo: «Julian está luchando y me temo que este mini-accidente cerebrovascular podría ser el precursor de un ataque más importante. Esto agrava nuestros temores sobre su capacidad de supervivencia cuanto más dure esta larga batalla legal.

Es urgente que se resuelva. Mira a los animales atrapados en jaulas en un zoológico. Les acortan la vida. Eso es lo que le pasa a Julian. Los interminables casos judiciales son extremadamente estresantes mentalmente.»

Dijo que se le mantenía en su celda durante largos períodos y que «le faltaba aire fresco y luz solar, una dieta adecuada y los estímulos que necesita».

Assange se enfrentó a un importante revés legal el viernes, cuando el Tribunal Superior anuló una sentencia dictada este año que impedía su extradición a Estados Unidos para enfrentarse a cargos en virtud de la Ley de Espionaje estadounidense.

Sus abogados argumentaron con éxito que se le mantendría en condiciones en Estados Unidos que podrían conducir a un grave riesgo de suicidio. El Tribunal Superior revocó la sentencia anterior después de que el gobierno estadounidense ofreciera garantías sobre su posible encarcelamiento.

Pero la Sra. Moris dijo: «Creo que este juego de ajedrez constante, batalla tras batalla, el estrés extremo, es lo que causó el derrame cerebral de Julian el 27 de octubre.

Se sentía muy mal, demasiado enfermo para seguir la vista, y el juez le excusó pero no pudo salir de la sala de vídeo de la prisión.

Debe haber sido horrible escuchar una apelación ante el Tribunal Superior en la que no puedes participar, en la que se discute tu salud mental y tu riesgo de suicidio y en la que Estados Unidos argumenta que te lo estás inventando todo.

Tuvo que asistir a todo esto cuando debería haber sido excusado. Estaba en un estado realmente terrible. Sus ojos no estaban sincronizados, su párpado derecho no se cerraba, su memoria era borrosa.»

Assange fue examinado por un médico, que detectó un retraso en la respuesta de la pupila cuando se le iluminó un ojo, un signo de posible daño nervioso.

La Sra. Moris y Assange tienen dos hijos, Gabriel, de cuatro años, y Max, de dos, y son pareja desde hace cinco años. Ella dijo que él se había recuperado «más o menos», pero teme que el ataque demuestre que su salud está fallando.

Ayer le visitó durante una hora aproximadamente, llevando a los niños a verle en una sala de la prisión que comparten decenas de reclusos y sus seres queridos.

Dijo que Assange estaba angustiado por estar alejado de su familia, y añadió: «Le resulta difícil la perspectiva de una tercera Navidad en prisión».

Estados Unidos quiere que Assange se enfrente a las acusaciones de conspiración para obtener y divulgar información de defensa nacional después de que Wikileaks publicara cientos de miles de documentos filtrados relacionados con las guerras de Afganistán e Irak.

Se refugió en la embajada de Ecuador en Londres en 2012 porque temía ser extraditado, permaneciendo durante siete años hasta que fue sacado a la fuerza y enviado a Belmarsh en 2019.

Tiene hasta el 23 de diciembre para apelar la sentencia de la semana pasada, y podría enfrentarse a muchos meses –potencialmente años– en prisión preventiva en el Reino Unido.

La Sra. Moris dijo: «Sigue siendo un escándalo que alguien que no está cumpliendo una pena de prisión sea retenido en la cárcel durante años.

Julian no es una amenaza para nadie y es un completo desprecio a su libertad individual y a nuestro derecho a una vida familiar.

Los Estados Unidos juegan sucio en todo momento, es una guerra de desgaste. Podemos ver, por el hecho de que ha sufrido una mini-apoplejía, que esto está teniendo un impacto peligroso en él.»

Un portavoz del Ministerio de Justicia dijo anoche que no haría comentarios sobre un preso en particular.

Fuente: The Mail on Sunday

Julian Assange ha sufrido un derrame cerebral

Ha sucedido durante la última audiencia judicial. Sigue encarcelado en condiciones de tortura, según Naciones Unidas.

Assange se aferra a una última vía legal para frenar ‘in extremis’ su extradición a EEUU

Público · 10 de diciembre de 2021

10/12/2021 Stella Moris, socia del fundador de Wikileaks, Julian Assange, pronuncia un comunicado ante el Tribunal Superior de Londres
Stella Moris, pareja del fundador de Wikileaks, Julian Assange, pronuncia un comunicado ante el Tribunal Superior de Londres, tras conocerse el fallo que da vía libre a la extradición — Andy Rain / EFE

Tras el fallo del Tribunal de Apelación de Londres, este viernes, que da luz verde a la extradición de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, para ser juzgado en Estados Unidos, aún cabe una mínima esperanza de que finalmente no se lleve a cabo su entrega a las autoridades estadounidenses, que le acusan de 17 delitos relacionados con la Ley de Espionaje y uno de piratería informática, por ayudar supuestamente a la militar Chelsea Manning; unos cargos que podrían suponerle a Assange hasta 175 años de condena

La defensa de Julian Assange, que tiene ahora 50 años, dispone de 14 días para presentar su apelación en la Corte Suprema, aunque, según ha informado su equipo jurídico a Público, el recurso estará listo en menos tiempo. 

Si la Corte Suprema admitiera el recurso, se prevé otra batalla judicial con Estados Unidos; si lo rechazara –lo más previsible–, el último paso en el recorrido del caso es el Tribunal de Magistrados de Westminster, competente en las solicitudes de extradición, donde un juez de distrito trasladará el expediente al secretario de Estado de Interior para decidir si se procede finalmente a la extradición.

La defensa del fundador de WikiLeaks no tira la toalla, cree que aún hay margen para impedir la entrega a Estados Unidos y está dispuesta a agotar todas las posibilidades, por lo que el proceso podría durar algunos meses más. En todo caso, la última palabra no la tendrá la Justicia británica sino el Gobierno de Boris Johnson, como indican a este medio fuentes jurídicas.En caso de ser extraditado finalmente, Assange será entregado a la Corte del Distrito Este de Virginia (Estados Unidos), un órgano judicial que reside en la misma localización que las grandes agencias de inteligencia norteamericanas.

La principal baza en la defensa de Julian Assange es el peligro para su salud psicológica, e incluso para su vida, que entrañaría la decisión de extraditarle a Estados Unidos. El periodista australiano lleva encarcelado en Reino Unido desde abril de 2019, cuando fue detenido a raíz del asalto a la embajada de Ecuador en Londres, donde llevaba refugiado siete años. Un informe forense del psiquiatra Michael Kopelman acredita el alto riesgo de suicidio que existe en el caso de que Assange sea finalmente extraditado.

Descartada la motivación política

Pese a que la jueza Vanessa Braitser se basó en ese informe pericial para denegar la petición de extradición el pasado 4 de enero, no tuvo en consideración el argumento principal para oponerse a la entrega a Estados Unidos esgrimido por la defensa de Assange, coordinada por el abogado y exjuez español Baltasar Garzón: la motivación política que denuncia el fundador de Wikileaks respecto a su persecución como periodista por el Gobierno de EEUU.

En 2010, el portal de Julian Assange publicó cientos de cables del Departamento de Estado estadounidense en los que se demostraba la vulneración de los derechos humanos en Guantánamo y durante las invasiones norteamericanas de Irak y Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre. En los documentos secretos desvelados por Wikileaks quedaba en evidencia el abuso del ejército estadounidense en cuanto a las muertes de civiles.

El antecedente más directo del caso Assange es el que frenó la extradición del dictador chileno Augusto Pinochet en el año 2000, cuando el entonces ministro del Interior inglés Jack Straw decidió liberarlo por razones humanitarias, pese a que la Justicia británica había acordado su extradición a España para ser juzgado por una treintena de delitos de torturas. Precisamente este caso, impulsado desde la Audiencia Nacional en España por el entonces juez Baltasar Garzón, será tenido en cuenta en el recurso de apelación de los abogados de WikiLeaks, coordinados por el propio despacho de Garzón, según ha podido saber Público.

El caso Pinochet

En octubre de 1999 el juez británico Roland Bartle aceptó la extradición del exdictador chileno a España, después de su detención en Londres hacía casi un año en virtud de la orden de detención internacional impulsada por el entonces juez Garzón desde la Audiencia Nacional. Se daba así el primer paso para que Pinochet fuera finalmente juzgado por genocidio en España, en aras a la entonces vigente jurisdicción universal.

Sin embargo, tres meses después, el ministro del Interior británico, Jack Straw, cambió el signo de los acontecimientos, al admitir una serie de informes periciales sobre la salud del dictador. «No está en estos momentos en condiciones de someterse a juicio y no es de esperar que se produzca un cambio en su situación actual», dijo Straw para rechazar la extradición. Finalmente el 2 de marzo de 2000, el ministro decidió liberar a Pinochet, que ese mismo día regresó a Chile. Pinochet falleció en diciembre de 2006 sin ser juzgado por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura chilena (1973-1990). 

El caso de Assange sólo se parece al de Pinochet en el deterioro de la salud como exigencia para pedir la liberación; en el caso del periodista, su salud mental, después de llevar privado de libertad desde 2012, cuando se refugió en la embajada de Ecuador en Londres. El Gobierno británico está obviando conscientemente, según opinan fuentes jurídicas, que Assange y su medio ejercieron su libertad de prensa en aras del derecho a la información, que nada tiene que ver con la protección a un dictador como Pinochet. 

En el caso Assange, ha sido el juez Timothy Holroyde el que, ante una sala abarrotada, ha pronunciado este viernes la fatal frase: «El tribunal admite el recurso [de Estados Unidos]». El juez ha indicado que el Gobierno estadounidense «ha ofrecido suficientes garantías de que Assange recibirá el trato adecuado para proteger su salud mental». En la balanza, han primado esas supuestas garantías ofrecidas por Estados Unidos de un juicio justo y una estancia en prisión provisional garantista sobre el riesgo real de suicidio y de problemas psicológicos acreditados por informes periciales. 

Derecho a la información

El portal WikiLeaks ha anunciado que recurrirá la decisión del Tribunal de Apelación británico. El visto bueno a la extradición afecta en primer lugar a  Assange, pero también al resto de componentes de WikiLeaks y de otros medios y plataformas que informan sobre asuntos sensibles de Estados Unidos y desvelan información secreta. Está en juego la integridad de cientos de periodistas; en definitiva, la libertad de información. Por eso, cada paso judicial es fundamental. 

Así lo ha manifestado este viernes la abogada Stella Moris, pareja de Assange, con el que tiene dos hijos. Moris ha descrito el fallo judicial como «peligroso y equivocado» y un «grave error judicial». «¿Cómo puede ser justo, cómo puede ser correcto, cómo puede ser posible extraditar a Julian al mismo país que conspiró para matarlo?». 

Como ya informó Público, en 2017, tras la llegada al poder de Donald Trump y con Mike Pompeo como director de la CIA, se planeó secuestrar o asesinar a Julian Assange. A esos planes se ha referido este viernes Stella Moris frente al tribunal de Londres, donde se han congregado decenas de defensores de WikiLeaks. 

Las organizaciones de derechos humanos claman contra la extradición de Julian Assange. Amnistía Internacional incide en que las llamadas «garantías» en las que se basa el Gobierno de Estados Unidos «dejan a Assange en riesgo de malos tratos», son «intrínsecamente poco fiables» y «deben rechazarse». Amnistía alega que los cargos contra Assange tienen «motivos políticos». 

La aportación de WikiLeaks en España

WikiLeaks ha desvelado a lo largo de los años numerosas informaciones cruciales que afectan a los secretos de Estado de varios países. En España, entre marzo de 2012 y diciembre de 2015, Público dio a conocer cerca de cuarenta informaciones exclusivas gracias a los archivos de la plataforma dirigida por Julian Assange. Una de ellas, difundida el 23 de marzo de 2012, revelaba que la compañía privada de espionaje Stratfor, conocida como la CIA en la sombra, había dirigido su mirada hacia el movimiento español 15-M. 

Los cables de Wikileaks que Público difundió en exclusiva en España también aportaron datos sobre el ahora rey emérito y sus relaciones con las estructuras de poder de Estados Unidos. Este periódico dio a conocer, entre otras cosas, que la diplomacia estadounidense apostaba por Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco pese a que la monarquía no contaba con apoyo popular en España. Así constaba en un documento secreto del Departamento de Estado fechado el 23 de octubre de 1975, con Francisco Franco al borde de la muerte.

Julian Assange: gladiador de la libertad de prensa

Baltasar Garzón y Aitor Martínez · Infolibre · 10 de diciembre de 2021

El fallo leído este viernes en la High Court británica en relación a la extradición de Julian Assange sienta unas peligrosas bases para la libertad de prensa en el mundo. Al acordar la entrega de un periodista por publicar información de interés mundial denunciando crímenes de guerra, actos de corrupción y la mala praxis de los servicios de inteligencia, sitúa a toda la comunidad de medios de comunicación en el punto de mira de la administración norteamericana. Cualquier periodista, en cualquier lugar del globo, que se atreva a publicar información que desagrade a Estados Unidos podrá ser procesado, detenido y condenado sin importar su nacionalidad, el lugar de publicación y si lo escrito trata de violaciones a los derechos humanos que deberían ser conocidas.

La High Court, en un acto de candidez peligroso, ha decidido dar credibilidad a las garantías diplomáticas ofrecidas por Estados Unidos en el marco de la extradición. La administración norteamericana se ha comprometido a no emplear el sistema penitenciario SAM (Special Administrative Measures); a no ingresarle en una prisión de máxima seguridad; a dar un tratamiento médico adecuado e incluso a valorar que cumpla la potencial pena en su país de nacionalidad, Australia. Todo lo anterior no vale para nada si lo que se dilucida es que Estados Unidos está persiguiendo a un periodista por realizar su trabajo, es decir, por publicar información sobre graves crímenes de guerra, tildándole para ello de espía al aplicarle nada menos que la Espionage Act de 1917.

Falta de credibilidad de EEUU

Además, las garantías diplomáticas ofrecidas por Estados Unidos carecen de credibilidad. Durante la vista ante la High Court ya se argumentó que estas garantías aparecían, repentinamente, después del fallo de primera instancia de la jueza Vanessa Baraitser, que denegó la entrega. Nunca antes las ofrecieron. A partir de ese momento, de forma oportunista, Estados Unidos se puso en marcha para aportar un conjunto de garantías que desbloquearan la extradición y le permitieran echar sus garras sobre el periodista. Pero esas garantías no son más que papel mojado.

Quedó probado en la vista de apelación ante la High Court que Estados Unidos las ha violado en el marco de diversas extradiciones con otros países europeos. Basta señalar lo referente a España, por ejemplo, en relación al caso Mendoza, extradición en la que Estados Unidos emitió garantías diplomáticas de que cumpliría en España su potencial condena y, posteriormente, se desentendió de esas garantías. Es un caso de tantos. Las garantías diplomáticas emitidas por Estados Unidos en las extradiciones no son más que recursos fraudulentos que les facilita saltarse los controles de los países democráticos que les ponen trabas en las entregas extradicionales.

Pero es que, además, carece de sentido dar credibilidad a las garantías diplomáticas de Estados Unidos a Julian Assange si tenemos en cuenta el contexto de su caso. Quien, según Estados Unidos, fue su fuente en los archivos de Iraq y Afganistán, Chelsea Manning, recibió en prisión un trato cruel, inhumano o degradante durante su detención, de acuerdo al durísimo informe emitido por el Relator de la ONU contra la Tortura, Juan Méndez, cuando analizó su situación. Por lo tanto, ¿qué trato le esperaría a Julian Assange en una prisión de Estados Unidos si analizamos el recibido por la persona que se alega fue su fuente? ¿Para qué valen estas garantías ofrecidas si todos sabemos lo que ocurriría allí?

Atentado contra la libertad de prensa

Por si no estuviera clara la respuesta a la anterior pregunta, es necesario recordar que recientemente se publicó en los medios norteamericanos cómo la CIA habría llegado a planificar el asesinato de Julian Assange. Es decir, la todopoderosa comunidad de inteligencia norteamericana habría llegado a diseñar planes para ejecutar extrajudicialmente al periodista, según las fuentes de la propia agencia de inteligencia reportadas por la prensa estadounidense. La misma agencia de inteligencia que se investiga en España, en nuestra Audiencia Nacional, en cuanto a si, a través de una empresa española, habría espiado sistemáticamente a Julian Assange y a sus abogados —entre los cuales nos encontramos— en la Embajada de Ecuador en Londres, llegando a tener acceso a todas sus conversaciones, dispositivos, etc., destrozando cualquier posibilidad de un proceso con las mínimas garantías. Y en este contexto ¿podemos creer que ese establishment de inteligencia que tendría a Julian Assange a su disposición, en su jurisdicción, no pisotearía cualquier aval diplomático ofrecido por Estados Unidos en el marco de esta extradición?

Las garantías diplomáticas que la High Court entiende suficientes para la entrega de Julian Assange no eluden la persecución estructural que presenciamos. No hay garantía de buen tratamiento que supla lo elemental, que la causa penal abierta en Estados Unidos es un atentado a la libertad de prensa del mundo y por ende ataca frontalmente a nuestro sistema de libertades. Mucho menos si, además, esas garantías no son más que un recurso para lograr su apresamiento y, posteriormente, como viene siendo recurrente, desatenderlas para dispensar el tratamiento que todos anticipamos.

Este es un caso que se extiende por más de 12 años. El objetivo de Estados Unidos jamás ha sido administrar justicia sino aniquilar a un enemigo y dar una lección definitiva a quienes se atrevan a “infringir” la norma sagrada de la “omertá” de los servicios de inteligencia de la primera potencia del mundo, que, de nuevo, han desplegado todo su poder para silenciar por siempre a quien se rebeló contra ellos.

El fallo publicado en el día de hoy no es el final de esta lucha. Ya hemos anunciado que se apelará ante la Supreme Court británica para cuestionar ese espurio e irrelevante juego de garantías diplomáticas ofrecido por Estados Unidos. Por lo tanto, desde la defensa del fundador de WikiLeaks seguiremos recurriendo a todas las instancias nacionales e internacionales que sean necesarias para lograr el fin de esta persecución judicial que pone en gravísimo riesgo a la libertad de expresión de todo el mundo en su conjunto. No podemos desfallecer porque Julian Assange, cual gladiador de la libertad de prensa, no lo ha hecho y jamás lo hará.

Julian Assange: indignante y doloroso

Página 12 · 11 de diciembre de 2021

 (Fuente: AFP)
Imagen: AFP

El fallo de la Cámara de Apelaciones británica que ordena la extradición de Assange a Estados Unidos es indignante y doloroso. Más allá de sus argumentos, que poco importan a esta altura del partido.

Indignante porque va en contra de pronunciamientos de prácticamente todos los organismos de derechos humanos del mundo, incluyendo los de Naciones Unidas, en contra de las demandas de sindicatos y asociaciones de periodistas en cinco continentes, de defensores de la libertad de expresión, de políticos e intelectuales democráticos de todo el arco político.

Assange está privado de su libertad desde hace casi una década por haber publicado en su sitio de filtraciones, WikiLeaks, información secreta y comprometedora de las fuerzas armadas y del Departamento de Estado estadounidense, incluyendo evidencias de crímenes de guerra y mentiras diplomáticas de la superpotencia de Occidente.

El fallo a favor de su extradición, que revierte la orden de no extraditar dictada en primera instancia, prolonga su calvario. No significa que sea enviado a Estados Unidos en lo inmediato y cuesta creer que ése sea el deseo de la administración demócrata de Joe Biden. En Estados Unidos Assange enfrentaría un juicio en el que la fiscalía debería demostrar que, no solo robó información en vez de recibirla y publicarla, sino que lo hizo sin la complicidad de los grandes medios que lo acompañaron en la publicación simultánea de sus revelaciones, como el mismísimo y venerado New York Times. O sea, un papelón público para un país que se vanagloria de su Primera Enmienda constitucional que en teoría garantiza la libertad de expresión.

Pero a Assange tampoco le conviene someterse a semejante circo en el norte de Virginia, cuna de la CIA y el FBI, en un país donde legisladores y funcionarios han declarado públicamente que merece la pena de muerte o directamente ser asesinado por lo que publicó. El fallo de la cámara británica será apelado e irá a la Corte Suprema y de ahí muy probablemente a la Corte Europea de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo. Pasarán los meses y tal vez los años, cambiarán los gobernantes y las circunstancias políticas y Assange seguirá pudriéndose en su calabozo de máxima seguridad, sometido a los juegos psicológicos del Pentágono con la aparente colaboración del sistema judicial británico, que te extradito, no te extradito, sí te extradito, hasta morir o volverse loco. Ese parece ser el futuro que le espera, a menos que el mundo reaccione y obligue a sus carceleros a hacer lo correcto.

Además de indignante el fallo es doloroso porque detrás de esta historia está la persona. Un ser humano con aciertos y errores, que tiene una linda familia y un grupo de amigos incondicionales. Un hombre curioso e interesado en lo que pasa en el mundo, que siguió con interés y solidaridad el proceso latinoamericano antineoliberal de principios de siglo y que fue generoso con su tiempo y disposición con muchos políticos, intelectuales, activistas y periodistas, incluyendo a quien esto escribe. Doloroso para millones de personas en todo el mundo que admiran su trabajo y temen que su suerte está atada al futuro de la democracia y la verdadera libertad de expresión, esa que permite revelar verdades incómodas. Un fallo doloroso porque en su valentía para enfrentar las peores adversidades sin claudicar un centímetro en sus valores e ideales, Julian Assange supo hacerse querer.

Condena mundial al fallo contra Julian Assange

Página 12 · 11 de diciembre de 2021

La manifestaciones en contra del fallo dieron la vuelta al mundo. (Fuente: AFP)

Repudio de Aministía Internacional, Reporteros sin Fronteras, la Federación Internacional de Periodistas, el gobierno de Rusia y la Internacional Progresista

Organizaciones civiles y gubernamentales, así como personalidades del mundo han rechazado el fallo de la Cámara de apelaciones británica en favor de la extradición a Estados Unidos del periodista Julian Assange.

La ONG Reporteros Sin Fronteras condenó la decisión de la justicia, de acuerdo con su secretario general, Christophe Deloire. “Defendemos este caso debido a sus implicaciones peligrosas para el futuro de la libertad de prensa en todo el mundo. Ha llegado la hora de poner fin a más de una década de persecución, de una vez y para siempre. Es la hora de poner en libertad a Assange”, agregó Deloire, quien señaló que el fundador de Wikileaks está siendo perseguido por su periodismo.

Un tribunal de Londres aceptó este viernes el recurso de Estados Unidos contra la decisión británica de no extraditar a ese país a Julian Assange, el fundador de WikiLeaks al que Washington quiere juzgar por la difusión de documentos clasificados.

«El tribunal admite el recurso», se limitó a decir el juez Timothy Holroyde ante una sala abarrotada por la fuerte expectación mediática del caso. Una magistrada de primera instancia consideró en enero que Assange corría riesgo de suicidio si era extraditado, pero ahora el caso deberá ser analizado de nuevo.

Aministía

La organización de derechos humanos Amnistía Internacional (AI) tildó de «parodia a la justicia» la decisión de la Alta Corte de Londres de autorizar la extradición a EEUU de Assange. «Es una parodia a la justicia… El tribunal decidió aceptar las garantías incorrectas de Estados Unidos de que Assange no sería sometido a confinamiento solitario en una cárcel con régimen penitenciario duro», declaró el director de AI para Europa, Nils Muiznieks.

La eventual extradición de Julian Assange a Estados Unidos pone en peligro los principios de la libertad de los medios de comunicación, declaró un portavoz de la Federación Internacional de Periodistas. “La extradición de Assange a Estados Unidos pondría en peligro no sólo su vida, sino también los principios fundamentales de la libertad de prensa. La asociación apoyará cualquier esfuerzo del equipo legal de Assange para impugnar este fallo judicial», dijo el vocero.

Zajarova

La vocera de la Cancillería rusa, María Zajárova criticó este viernes la decisión del Tribunal de Apelación de Reino Unido de aprobar la extradición a Estados Unidos del fundador de Wikileaks, Julian Assange. “Este vergonzoso veredicto en el marco de un caso político contra un periodista y activista social es otra manifestación de la mentalidad caníbal del dúo anglosajón”, precisó Zajárova en alusión a EE.UU. y Reino Unido.  “Occidente celebró de forma decente el Día Internacional de los Derechos Humanos y el fin de la Cumbre por la Democracia”, ironizó la funcionaria.

A su turno elexpresidente ecuatoriano Rafael Correa tuiteó: “Feliz día de los Derechos Humanos..! Como decían los jóvenes idealistas en Francia: “Paren el mundo, que yo me bajo. Pd: No olvidar que fue Lenin Moreno el que entregó a Assange.

La Internacional Progresista subió un video reciente en el que el expresidente brasileño Lula da Silva, exige la liberación del fundador de WikiLeaks ylo postulapara el premioNobel de la Paz. “Julian Assange no merece ser castigado, merece ser reconocido por el enorme servicio que le ha prestado ala humanidad al denunciar el genocidio de las guerras. Es un héroe dela democracia!”

Garzón

El abogado y exmagistrado español, Baltasar Garzón, criticó la sentencia del Tribunal de Apelación inglés, que acepta el recurso iniciado por Estados Unidos y da luz verde al proceso de extradición de Julian Assange. «Consuma la persecución política desencadenada por EEUU contra WikiLeaks y Julian Assange por haber denunciado hechos gravísimos que afectaban a la seguridad de todos», denuncia en un comunicado El también coordinador internacional de la defensa del periodista.

Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que EEUU persigue y busca venganza contra Assange, por haber difundido sus «crímenes de guerra y prácticas injerencistas». «Con persecución versus Assange, EEUU busca venganza y castigo por revelaciones de sus crímenes de guerra y prácticas injerencistas», escribió el diplomático en su cuenta de Twitter.

Mientras tanto el excandidato presidencial colombiano Gustavo Petro señaló:  La extradición del peridista Assange hacia EEUU, equivale a la ley mordaza a la prensa colombiana, solo que a escala mundial.

A su vez la exembajadora argentina en Venezuela y Gran Bretaña y amiga personal de Assange,  Alicia Castro, declaró en el podcast «La García»:  «Estoy muy consternada. Nunca hubo un caso de una tortura física y psíquica tan prolongada como la que se ha sometido a Juliana Assange. ¿Cuál es el delito de haber revelado a todos los hombres y personas comunes de este mundo los secretos Estado que pertenecían al complejo industrial militar de los Estados Unidos? Él solo reveló que existe y por eso latinoamérica tiene una deuda con Assange. Los cables diplomáticos revelaron el grado profundo de la injerencia de los Estados Unidos en la región.»

Familia

La abogada Stella Moris, pareja de Assange y madre de dos de su hijos, también criticóduramente el fallo de la justicia británica y prometió continuar la lucha por la liberación del fundador de WikiLeaks. «¡Pelearemos! Todas las generaciones tienen una lucha épica en la que combatir y esta es la nuestra», señaló Moris. «Porque Julian representa los fundamentos de lo que significa vivir en una sociedad libre, de lo que significa tener libertad de expresión, de lo que significa para los periodistas hacer su trabajo sin tener miedo de pasar el resto de sus vidas en prisión». Moris dijo que el equipo de defensa apuntó que el fallo es un gran error. «Apelaremos esta decisión lo antes posible,” cerró.

El periodista australiano está acusado de 17 cargos de espionaje y uno de intrusión informática, que podrían suponer hasta 175 años de cárcel. Entre 2010 y 2011, su plataforma, WikiLeaks, publicó cientos de miles de documentos militares y diplomáticos clasificados sobre, entre otros temas, las guerras de Irak y Afganistán.

Estados Unidos y Reino Unido: “Una parodia de la justicia”

Amnistía Internacional · 10 de diciembre de 2021

Ante la decisión del Tribunal Superior de aceptar la apelación de Estados Unidos contra la decisión de no extraditar a Julian Assange, Nils Muižnieks, director de Amnistía Internacional para Europa, ha manifestado:

“Esto es una parodia de justicia. Al permitir esta apelación, el Tribunal Superior ha decidido aceptar las garantías diplomáticas, plagadas de irregularidades, que ha dado Estados Unidos de que Assange no sería recluido en régimen de aislamiento en una prisión de máxima seguridad. El hecho de que Estados Unidos se haya reservado el derecho a cambiar de opinión en cualquier momento significa que estas garantías no valen el papel en el que están escritas.

“De ser extraditado a Estados Unidos, Julian Assange podría no sólo ser juzgado por cargos previstos en la Ley de Espionaje, sino que correría un riesgo real de sufrir violaciones graves de derechos humanos debido a unas condiciones que reclusión que podrían constituir tortura u otros malos tratos.

“El procesamiento iniciado por el gobierno estadounidense representa una grave amenaza para la libertad de prensa, tanto en Estados Unidos como en otros países, De ser confirmado, debilitaría el papel fundamental que desempeñan periodistas y editores a la hora de poner bajo la lupa la actuación de los gobiernos y exponer sus irregularidades; y haría que periodistas de todo el mundo tuvieran que convivir con una amenaza constante”.

Información complementaria

La solicitud de extradición de Estados Unidos se basa en una serie de cargos directamente relacionados con la publicación de documentos clasificados filtrados como parte del trabajo de Julian Assange con Wikileaks.

La publicación de información de interés público es una piedra angular de la libertad de prensa y del derecho de la ciudadanía a la información sobre las actuaciones indebidas de los gobiernos, Además, está protegida por el derecho internacional de los derechos humanos, y no debe ser criminalizada.

Julian Assange es el primer editor que se enfrenta a un enjuiciamiento en aplicación de la Ley de Espionaje.

RSF condena la decisión de la Justicia británica que abre la vía para extraditar a Julian Assange a Estados Unidos y pide su inmediata liberación

Reporteros sin fronteras · 10 de diciembre de 2021

La decisión de la Corte Suprema permite la extradición del fundador de Wikileaks, Julian Assange, a Estados Unidos, donde se enfrenta a cadena perpetua por haber publicado informaciones de interés público. RSF reitera su llamamiento para que sea liberado inmediatamente y pide al Gobierno estadounidense que retire definitivamente los cargos que pesan sobre él desde hace 10 años, conforme a su declaración de compromiso con la protección de la libertad de prensa.

La Corte Suprema del Reino Unido se ha pronunciado hoy, viernes 10 de diciembre, a favor del recurso del Gobierno de los Estados Unidos, revocando la decisión tomada el 4 de enero por un juzgado de distrito, que rechazó la extradición de Julian Assange por razones de salud mental. A pesar de sus graves problemas psicológicos y de su elevado riesgo de suicidio, ratificado por varios testigos y médicos expertos en la materia, la Corte Suprema ha aceptado las garantías diplomáticas sobre la posibilidad de un tratamiento médico en el sistema penitenciario estadounidense y ha decidido que sea extraditado a EEUU.

En su decisión, la Corte Suprema avala el recurso en apelación, afirmando que la juez de distrito tendría que haber notificado a Estados Unidos, en su auto provisional, para darle la oportunidad de ofrecer garantías en ese momento. La Corte Suprema se da por satisfecha, sin embargo, de las garantías aportadas por EEUU y considera que responden a las inquietudes del juzgado de distrito respecto a la salud mental de Assange. La Corte ha ordenado que el caso sea remitido al Westminster Magistrate’s Court y que un juez de distrito lo dirija, a su vez, al secretario de Estado británico, que decidirá si Julian Assange tiene que ser extraditado a Estados Unidos. La defensa puede recurrir a un procedimiento de apelación.

«Condenamos la decisión tomada hoy, que adquirirá dimensiones históricas por razones muy negativas”, afirma el secretario general de RSF, Christophe Deloire. “Estamos convencidos de que Julian Assange ha sido señalado por sus contribuciones al periodismo y lo apoyamos por las peligrosas implicaciones que este caso podría tener a nivel mundial, en lo que respecta al futuro del periodismo y a la libertad de prensa. Ya es hora de acabar definitivamente con esta persecución, que lleva durando diez años. Ya es hora de liberar a Julian Assange”, añade.

En Estados Unidos, Julian Assange podría tener que enfrentarse a 17 cargos e imputaciones, en virtud del “Espionage Act” y del “Computer Fraud and Abuse Act” (ley antifraude), que, acumulados, podrían acarrear una condena de hasta 175 años de cárcel, probablemente en condiciones de aislamiento -a pesar de las garantías dadas por Estados Unidos-; una situación que agravaría su riesgo de suicidio.

Los cargos contra Julian Assange tienen su origen en la publicación por Wikileaks, en 2010, de documentos clasificados, entre los que figura el Diario de guerra afgana, los War Logs de la guerra en Irak y más de 25.000 cables diplomáticos, que constituyen la mayor publicación de información clasificada hasta la fecha. Estos documentos revelaron crímenes de guerra y violaciones de los derechos humanos en Irak y Afganistán, por los cuales nunca nadie ha respondido ante la Justicia.

Julian Assange sería el primer editor procesado según el “Espionage Act”, que no contempla la defensa del interés público como protección, lo que supondría un peligroso precedente para todo medio que publique artículos basados en documentos clasificados, incluso para cualquier periodista, editor o fuente, en cualquier lugar del mundo.

«Esta decisión marca un punto de inflexión desastroso para los periodistas y el periodismo en el mundo entero”, asegura la directora de Campañas Internacionales de RSF, Rebecca Vincent. Se produce el mismo día en el que deberíamos celebrar la entrega del Premio Nobel de la Paz a dos periodistas y exhortar a todos los Estados a que respeten sus compromisos con la libertad de prensa, que acaban de reafirmar en la Cumbre para la Democracia, organizada por Estados Unidos. Instamos al Gobierno estadounidense a dar ejemplo y cerrar este asunto a la mayor brevedad, antes de que cause mayor daño. Julian Assange debería ser liberado inmediatamente y tendrían que tomarse medidas para que ningún periodista, editor o fuente puedan ser señalados de esta forma”, añade.

RSF ha sido la única ONG que ha ejercido como observadora de todo el proceso judicial de extradición, a pesar de las estrictas restricciones impuestas por los tribunales. La organización continuará vigilando todo procedimiento venidero y realizando campañas activas para que el Gobierno de Estados Unidos abandone sus procesos y Julian Assange recobre la libertad.

El Reino Unido y Estados Unidos ocupan, respectivamente, el puesto 33 y 44 en la Clasificación Mundial de la Libertad de prensa de RSF 2021.

Joe Lauria: Assange pierde y el Alto Tribunal admite la apelación de Estados Unidos

L’Hora · 10 de diciembre de 2021

El Alto Tribunal ha admitido el recurso de Estados Unidos para revocar una orden de no extradición de Julian Assange y devolver el caso al tribunal de primera instancia.

El Tribunal Superior de Londres ha fallado este viernes en la apelación de Estados Unidos contra una decisión de un tribunal inferior de no extraditar al editor encarcelado de WikiLeaks, Julian Assange, devolviendo el caso al Tribunal de Magistrados con instrucciones de enviar el caso al secretario de Estado para que decida sobre la extradición de Assange.

El asunto está ahora en manos de Dominic Raab, secretario de Estado de Justicia, a menos que los abogados de Assange recurran esta decisión ante el Tribunal Supremo del Reino Unido.

El juez Timothy Holyrode, que ha leído la decisión del Tribunal Superior en nueve minutos, ha dicho que la orden de excarcelación de Assange quedaba anulada y que debía permanecer en prisión preventiva.  Holyrode ha dicho que el Alto Tribunal había aceptado las garantías de Estados Unidos de que Assange no sería mantenido en duras condiciones carcelarias en ese país. Las ha calificado de «compromisos solemnes de un gobierno a otro».

El Alto Tribunal se ha mostrado satisfecho, ha dicho Holyrode, de que Assange no sería recluido bajo Medidas Administrativas Especiales ni enviado a la prisión de máxima seguridad ADX Florence en Colorado, de que Assange recibiría un tratamiento médico adecuado mientras estuviera encarcelado y de que podría cumplir su sentencia posterior al juicio y a la apelación en su Australia natal.

«El tribunal ha rechazado varias críticas argumentadas en nombre del señor Assange… que las garantías… no eran suficientes», dijo Holyrode.

Ha leído:

«Por las razones expuestas en la sentencia que se ha dictado hoy, el tribunal ha admitido el recurso sobre la base de que… a. El DJ [Juez de Distrito], habiendo decidido que se cumplía el umbral para la exención en virtud del artículo 91 de la Ley de Extradición de 2003, debería haber notificado a Estados Unidos su opinión provisional, para darle la oportunidad de ofrecer garantías al tribunal; y b. Estados Unidos ha proporcionado ahora al Reino Unido un paquete de garantías que responden a las conclusiones específicas del DJ».

Holyrode sólo ha leído el juicio sumario en el tribunal. No ha dicho nada acerca de la conclusión del juez de distrito sobre la constatación de depresión para liberar a Assange, señalando sólo que el Tribunal Superior estaba satisfecho con las garantías de Estados Unidos. Los detalles de los problemas de salud mental están en la sentencia completa de 27 páginas que puede leerse aquí.  Se analiza más adelante en este informe.

Holyrode ha señalado que la jueza de distrito, Vanessa Baraitser, «decidió todas las cuestiones, excepto una, a favor de los Estados Unidos. Decidió que el estado mental del Sr. Assange era tal que sería opresivo extraditarlo debido a las duras condiciones en las que probablemente sería detenido».

Holyrode ha dicho: «El Sr. Assange ha indicado que impugna las decisiones del DJ sobre las cuestiones que se decidieron en su contra, y tratará de plantear esas cuestiones en una etapa posterior». Esto se refiere a un posible recurso de apelación adicional que los abogados de Assange podrían presentar ante el Tribunal Supremo, en función de que éste acepte su apelación.

Motivos de apelación de Estados Unidos

El Alto Tribunal ha rechazado tres de los cinco motivos de apelación de Estados Unidos:

«Estados Unidos apela contra la orden de puesta en libertad del Sr. Assange por cinco motivos:

Motivo 1: La jueza cometió errores de derecho en su aplicación de la prueba del artículo 91. Si hubiera aplicado la prueba correctamente no habría eximido al Sr. Assange [el Tribunal Superior rechazó este motivo].

Motivo 2: Habiendo decidido que se cumplía el umbral para la exoneración en virtud del artículo 91, la jueza debería haber notificado a Estados Unidos su opinión provisional para darle la oportunidad de ofrecer garantías al tribunal.

Motivo 3: Habiendo llegado a la conclusión de que el principal experto psiquiátrico convocado en nombre de la defensa (el profesor Kopelman) la había engañado sobre una cuestión material, la juez debería haber dictaminado que su testimonio no era fiable (o que debía concedérsele poca importancia) o que su falta de independencia hacía que su testimonio fuera inadmisible. La jueza de distrito no interrogó ni evaluó adecuadamente las razones por las que el profesor Kopelman la engañó (aparentemente concluyendo que era suficiente con que la hubiera engañado por razones «humanas») ni evaluó adecuadamente cómo su voluntad de engañarla afectaba a la fiabilidad general de sus pruebas. Si no hubiera admitido esa prueba o no le hubiera atribuido el peso adecuado, la jueza no habría eximido al Sr. Assange de conformidad con el artículo 91 [el Tribunal Superior rechazó este motivo].

Motivo 4: La jueza se equivocó en su valoración global de las pruebas relativas al riesgo de suicidio, en particular en su valoración predictiva de un riesgo futuro y a largo plazo que se basaba en varias contingencias que podían o no llegar a producirse [este motivo ha sido rechazado por el Tribunal Superior].

Motivo 5: Estados Unidos ha proporcionado al Reino Unido un paquete de garantías que responden a las conclusiones específicas de la jueza en este caso. En particular, Estados Unidos ha ofrecido garantías de que el Sr. Assange no será sometido a las SAM ni será encarcelado en el ADX (a menos que haga algo posterior al ofrecimiento de estas garantías que se ajuste a las pruebas para la imposición de las SAM o la designación al ADX). Estados Unidos también ha ofrecido garantías de que consentirán que el Sr. Assange sea trasladado a Australia para cumplir cualquier pena de prisión que se le imponga si es condenado.»

La sentencia del Tribunal Superior dice:

«Estados Unidos sostiene que si la jueza hubiera abordado correctamente las pruebas en torno a la cuestión de la opresión (motivos 1 a 4) habría decidido la cuestión de manera diferente y enviado el caso al Secretario de Estado. En consecuencia, el recurso debe ser admitido. Con carácter subsidiario, la cuestión debería remitirse para su nueva determinación».

En otras palabras, el Alto Tribunal podría haber devuelto el caso al Tribunal de Primera Instancia para que lo volviera a resolver. En lugar de ello, ha decidido devolver el caso al tribunal inferior con instrucciones de revocar su sentencia y enviar el asunto al secretario de Estado para que decida sobre la extradición.

El Tribunal Superior ha explicado específicamente por qué ha admitido el recurso de Estados Unidos y ha rechazado el argumento de Assange. Se reduce al hecho de que el tribunal ha aceptado las garantías de Estados Unidos a pesar de que se produjeron después de la decisión de Baraitser de no extraditarlo. El Alto Tribunal ha creído explícitamente en la sinceridad de esas garantías.

La sentencia dice: «No hay ninguna razón para que este tribunal no acepte que las garantías significan lo que dicen. No hay ninguna base para suponer que Estados Unidos no ha dado las garantías de buena fe».

Ha dicho además:

«No hubo garantías ante el juez (motivo 5). Ahora se ofrecen en respuesta a la conclusión sobre la opresión. El argumento de Estados Unidos es que las garantías plantean una nueva cuestión a los efectos del artículo 105 de la Ley [de Extradición] de 2003 y que si las garantías hubieran estado a disposición de la jueza, ésta habría decidido la cuestión de la opresión de manera diferente».

«Se afirma que, sólo sobre esta base, el recurso debe ser admitido» [énfasis añadido].

El Alto Tribunal ha rechazado los argumentos de los abogados de Assange de que no se podía confiar en las garantías de Estados Unidos, al dictaminar:

«Las declaraciones generales de opinión que ponen en duda la buena fe de Estados Unidos por parte de quienes no establecen ninguna experiencia relevante para dar tal opinión no tienen más valor que una opinión periodística extraída de una búsqueda en Internet. No obstante, hemos considerado todo el material de bene esse«.

El tribunal ha rechazado el argumento de Assange de que las declaraciones no debían ser admitidas porque se produjeron después de que Baraitser hubiera dictado sentencia. «En nuestra opinión, un tribunal que conoce de un caso de extradición, ya sea en primera instancia o en apelación, está facultado para recibir y considerar las garantías siempre que sean ofrecidas por un Estado solicitante», ha dicho la sentencia del Tribunal Superior.

Y añade:

«Una oferta de garantías en un caso de extradición es un asunto solemne, que requiere una cuidadosa consideración por parte del Estado solicitante de su voluntad de dar compromisos específicos a otro Estado. No sería apropiado exigir que se hiciera sobre una base contingente o hipotética; y dudamos de la viabilidad de tal enfoque. No aceptamos que Estados Unidos se haya abstenido por razones tácticas de ofrecer garantías en una fase anterior, o que haya actuado de mala fe al optar por ofrecerlas sólo en la fase de apelación.»

El Alto Tribunal también ha tratado de justificar por qué Estados Unidos esperó hasta después de la audiencia de extradición en septiembre de 2020 para ofrecer sus garantías. «Observamos que la decisión de que todos los alegatos finales debían hacerse por escrito, en un caso en el que los argumentos se habían extendido a lo largo de muchos días de audiencia, bien puede haber contribuido a la dificultad a la que se enfrentó Estados Unidos para ofrecer garantías adecuadas antes de lo que lo hizo», ha dicho el tribunal.

Las garantías de Estados Unidos parecen contener un error. Prometen que Assange no será retenido antes del juicio en la prisión ADX de Florencia, cuando Assange sería retenido antes del juicio en el Centro de Detención de Alejandría.

Cuestión de salud mental

El Alto Tribunal rechazó el motivo 3 de la apelación de Estados Unidos, según el cual el testimonio del testigo de la defensa, el profesor Michael Kopelman, no debería tener ningún peso porque en su primer informe ante el tribunal inferior ocultó la relación que Assange tenía con Stella Moris y sus dos hijos. Baraitser había dictaminado que, aunque engañó al tribunal, era humanamente comprensible dados los riesgos para Moris y los niños.

Esos riesgos provenían del contratista de la C.I.A., UC Global, que estaba espiando a Assange y a todos sus visitantes en la embajada de Ecuador en Londres, incluida Moris, y a los abogados y médicos de Assange. El Tribunal Superior no ha mencionado esto, pero ha concluido:

«Se afirma que la jueza –que, por supuesto, había visto y oído todas las pruebas, y era muy consciente de las críticas formuladas en el contrainterrogatorio del profesor Kopelman– aceptó que había hecho dos declaraciones engañosas en su primer informe, pero concluyó, no obstante, que su dictamen pericial era imparcial y fiable. Tenía derecho a llegar a esa conclusión y no hay ninguna base para que este tribunal lo rechace».

Sin embargo, el Alto Tribunal ha criticado duramente a Kopelman por violar su juramento de decir la verdad ante el tribunal. «Con todos los respetos a la jueza, no podemos estar de acuerdo con su conclusión implícita de que las faltas del profesor Kopelman podrían excusarse o pasarse por alto simplemente porque su conducta podría considerarse como ‘una respuesta humana comprensible’».

Asegurado por las garantías

A pesar de este fallo, el Alto Tribunal ha dejado claro que ha basado toda su decisión de anular la liberación de Assange en la aceptación de las garantías de Estados Unidos. Ha aceptado el argumento de Estados Unidos de que «el riesgo de que el Sr. Assange fuera sometido a las SAMs y/o fuera detenido en el ADX estaba ‘al frente y en el centro’ de las opiniones de ambos [testigos de la defensa], el profesor [Michael] Kopelman y el Dr. [Quinton] Deeley, y fue la base de la decisión de la jueza de que la extradición sería perjudicial. Una vez eliminado ese riesgo por las garantías, el juez habría llegado a una decisión diferente». El tribunal ha añadido:

«Dado el énfasis que la jueza puso en el ‘régimen más duro de las SAMs’, y dado que las pruebas del profesor Kopelman y del Dr. Deeley sobre el riesgo de suicidio se basaban en que el Sr. Assange estuviera detenido en duras condiciones de aislamiento, no podemos aceptar la afirmación de que la conclusión de la jueza habría sido la misma si no hubiera encontrado un riesgo real de detención en esas condiciones.»

En otras palabras, el Alto Tribunal ha aceptado que las condiciones de reclusión de Assange eran el factor clave para su riesgo de suicidio, y que una vez que la seguridad de Estados Unidos eliminara ese factor, Assange debería ser extraditado.

La C.I.A.

Ni las palabras «C.I.A.» ni «Agencia Central de Inteligencia» aparecen en ninguna parte de la decisión del Alto Tribunal, pese a que la seguridad de Moris estaba en riesgo por culpa de la C.I.A. y, lo que es más significativo, porque la C.I.A. había considerado seriamente secuestrar o matar a Assange mientras estaba en la embajada.

Este complot se presentó como prueba en la audiencia de extradición de Assange en septiembre de 2020 y con mucho más detalle en la audiencia del Tribunal Superior a finales de octubre, cuando el abogado de Assange, Mark Summers QC, se refirió al informe de Yahoo! News sobre el complot de la C.I.A.

Argumentó que Assange no podía ser extraditado a un Estado cuyos servicios de inteligencia habían estudiado un plan para matarlo. ¡En su conclusión, Summers recomendó que los dos jueces del alto tribunal leyeran el informe de Yahoo! Si lo han hecho, claramente lo han ignorado.

De hecho, ha rechazado un nuevo alegato de Assange en el que se afirmaba que Estados Unidos había cometido «un abuso del proceso, ya que se vio impulsado por motivos ulteriores». El Alto Tribunal dijo: «La DJ [Baraitser] se mostró satisfecha de que los fiscales federales que presentaron los cargos contra el Sr. Assange actuaron de buena fe».

Reacciones

No ha habido ninguna reacción inmediata del gobierno de Estados Unidos a la decisión del Alto Tribunal.

El editor jefe de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, ha dicho: «La vida de Julian vuelve a estar gravemente amenazada, al igual que el derecho de los periodistas a publicar material que los gobiernos y las corporaciones consideran inconveniente».

Moris, la prometida de Assange, ha emitido un comunicado tras la sentencia.

Joe Lauria es redactor jefe de Consortium News y antiguo corresponsal en la ONU de The Wall Street Journal, Boston Globe y otros numerosos periódicos. Fue reportero de investigación para el Sunday Times de Londres y comenzó su labor profesional con 19 años como colaborador para The New York Times.  Se le puede localizar en joelauria@consortiumnews.com y seguir en Twitter @unjoe.

Fuente: Consortium News