Carta abierta promovida por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires

Tiempo argentino · 17 de mayo de 2022

Priti Patel, Secretaria de Estado del Interior del Reino Unido

Kirsty Hayes, Embajadora británica en Argentina

Estimada Ministra,

Estimada Embajadora Británica en Argentina,

Les escribimos a ustedes como organizaciones de derechos humanos, sindicalistas, activistas, periodistas y militantes para expresar nuestras preocupaciones colectivas sobre las violaciones de los derechos humanos y civiles fundamentales de Julian Assange y el precedente que está sentando su persecución.

Ahora, el Ministerio del Interior del Reino Unido debe decidir si aprueba o rechaza la extradición de Assange a los Estados Unidos. Los abajo firmantes le instamos a actuar en interés de la libertad de prensa, rechazar la extradición y liberar de inmediato a Assange de prisión, donde ha permanecido durante tres años a pesar de los grandes riesgos que representa para su salud mental y física.

Foto: JUSTIN TALLIS AFP

Su enjuiciamiento sienta un precedente peligroso que podría aplicarse a cualquier medio de comunicación que publicara historias basadas en información filtrada, o incluso a cualquier periodista, editor o fuente en cualquier parte del mundo.

Por todas estas razones, solicitamos que el gobierno del Reino Unido ponga fin a los procedimientos de extradición de EE. UU. contra el Sr. Assange y garantice su liberación inmediata.

>>> https://www.tiempoar.com.ar/politica/solicitada-libertad-a-julian-assange

NO a la extradición de Julian Assange

Spain4Assange · 16 de mayo de 2022

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Barcelona, 16 de mayo de 2022

Este miércoles 18 de mayo se espera que la ministra de Interior del Reino Unido, Priti Patel, firme la orden de extradición de Julian Assange, periodista y editor de Wikileaks, a Estados Unidos. Assange se encuentra desde abril de 2019 en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh (la «Guantánamo británica»), en estricto aislamiento y bajo sofisticados métodos de tortura psicológica, como denunció el relator de la ONU para la tortura Nils Melzer.

Pero la historia viene de lejos. Julian Assange lleva más de 11 años privado de libertad, desde diciembre de 2010: primero dos años en arresto domiciliario y después siete años en la Embajada de Ecuador en Londres, todo ello a consecuencia de una euroorden de arresto emitida por Suecia por un posible delito de violación. Sin embargo, a pesar de la gravedad de la acusación y de los numerosos y escandalosos atropellos del estado de derecho y de una campaña de difamación y desprestigio minuciosamente planificada, el caso se cerró como si no hubiese pasado nada en 2019 con una declaración de la fiscal sueca: «la situación probatoria se ha debilitado en tal grado que ya no hay razones para continuar la investigación». El objetivo nunca fue que esa investigación progresara.

Para entonces, el gobierno de Ecuador -violando todas las convenciones internacionales sobre el derecho de asilo- le había retirado al señor Assange la ciudadanía y el estatus de asilante concedidos en 2012 y lo entregó a las autoridades británicas, que acto seguido lo condenaron a 50 semanas de cárcel por haber violado la libertad condicional impuesta por un presunto delito fabricado por el que nunca nadie llegó a presentar ningún cargo contra Assange. De nuevo, una sucesión interminable de irregularidades judiciales y vulneración de derechos.

En los países conocidos como autoritarios nadie tiene la ilusión de vivir en libertad. Pero, ¿y nosotros?

Nadie ha entendido mejor que Assange los cambios tecnológicos del siglo XXI y sus repercusiones en el ámbito de la información. Con Wikileaks ha puesto al servicio de toda la ciudadanía no solo sus conocimientos técnicos sino también su capacidad única de entender los entresijos del poder. Y el poder no perdona a los servidores públicos insobornables.

Si esta persecución política -en la mejor tradición estalinista- sigue adelante, cualquier persona de cualquier rincón del mundo podrá ser extraditada a Estados Unidos y juzgada bajo su legislación. Estados Unidos, en cambio, gozará de una impunidad global absoluta. Con un precedente así, ¿con qué autoridad podremos criticar a China o a Rusia cuando hagan lo mismo? En los países conocidos como autoritarios nadie tiene la ilusión de vivir en libertad. Pero, ¿y nosotros? Una de las cosas preocupantes que nos muestra el «caso Assange» es precisamente la soberanía cada vez más ficticia de nuestros gobiernos, empezando por los países insignia de la democracia occidental como Suecia, Gran Bretaña o Alemania. En este sentido, es revelador el testimonio del periodista alemán John Goetz en una de las audiencias del caso contra Assange (16 de septiembre de 2019), como también lo es el de Khaled al-Masri, ciudadano alemán secuestrado y torturado por la CIA en 2003 por error.

Por todo ello, defender a Assange es también defender a Europa, el verdadero legado europeo de la razón y la libertad, de la justicia y el derecho: los valores en los que se fundamenta(ba) nuestro «estilo de vida» y que creíamos intocables.

La víctima final de esta infame caza de brujas contra Wikileaks y Assange no será solo la libertad de expresión o la independencia de la prensa, sino también el entero espacio digital que se supone común.

Primero vinieron a por Assange y no hicimos nada porque… ¿Por qué?

En defensa de la verdad y de la justicia, exigimos:

A Priti Patel, ministra de Interior del Reino Unido: que respete la legislación de su propio país y, en particular, el artículo 4 del Tratado de Extradición entre Gran Bretaña y Estados Unidos, y que ordene la liberación inmediata de Julian Assange;

A la administración Biden: que acate el derecho internacional y la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que retome la posición de la administración Obama, que retire todos los cargos contra Julian Assange y le compense los daños infligidos desde 2010; y que investigue a los verdaderos culpables, los que cometieron los crímenes revelados por Wikileaks;

A nuestros representantes políticos: que protejan la libertad de expresión y nuestro derecho a la información como elementos fundamentales de una sociedad democrática.

Apelamos a la prensa para que ejerza el periodismo con rigor e integridad profesional, revise el caso de Julian Assange y utilice todos los medios a su alcance para mostrar solidaridad con él y difundir la verdad.

Por Assange. Por su libertad que es la nuestra. Por la democracia.

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«La Justicia británica refuerza la extraterritorialidad estadounidense»

Público · 12 de diciembre de 2021

El Grupo de Puebla, crítico ante la posible extradición de Assange

Julian Assange, el silencio mata más que las balas
Personalidades como Lula da Silva o Dilma Rousseff, expresidentes de Brasil, Ernesto Samper, expresidente de Colombia, Fernando Lugo, expresidente de Paraguay o los juristas Adoración Guamán y Baltasar Garzón, firman este escrito, que tilda la decisión de un «grave error judicial».

La puerta abierta a la extradición de Julian Assange a EEUU ha provocado reacciones internacionales. Una de ellas es la del Grupo de Puebla y del Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia (CLAJUD). 

Tras la decisión de la Justicia de Reino Unido, un comunicado firmado por ambas entidades asegura que «la Justicia británica refuerza la extraterritorialidad del brazo jurídico estadounidense, que por vías legales, ilegales, directas o indirectas, logra intervenir en procesos judiciales en otros Estados. Esta estrategia forma parte de verdaderas guerras jurídicas, lawfare«.

Personalidades como Lula da Silva o Dilma Rousseff, expresidentes de Brasil, Ernesto Samper, expresidente de Colombia, Fernando Lugo, expresidente de Paraguay o los juristas Adoración Guamán y Baltasar Garzón, firman este escrito, que tilda la decisión de un «grave error judicial». 

«No solo es un grave error judicial que pone en peligro su vida, como lo afirman sus abogados defensores, sino que se trata de una decisión que sienta graves precedentes en la vulneración del derecho humano a la libre expresión y a la información», asegura el comunicado al que se suscriben hasta 44 personas relevantes del panorama internacional. 

«Paradójicamente, en vez de ser aplaudido, el acto de WikiLeaks desató una serie de castigos que incluyen la judicialización, denigración, desmoralización, estigmatización y criminalización de Assange, privado de la libertad en una cárcel de máxima seguridad para terroristas. Este proceso de humillación y denigración, trasciende definitivamente a un individuo, para transformarse en un correctivo a nivel internacional, mostrando paso a paso la crueldad a la que puede llegar el sistema instituido, para evitar que alguien se atreva a hacer algo similar. En última instancia, busca paralizar el instinto y el derecho a la búsqueda de la verdad, infundiendo miedo», declara el escrito.

Declaración del Grupo de Puebla y del Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia (CLAJUD) sobre la situación de Julian Assange

Grupo de Puebla · 12 de diciembre de 2021

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El fallo de la Corte de Westminster (Reino Unido), del 10 de diciembre de 2021 que habilita la extradición de Julian Assange a EE.UU., no solo es un grave error judicial que pone en peligro su vida, como lo afirman sus abogados defensores, sino que se trata de una decisión que sienta graves precedentes en la vulneración del derecho humano a la libre expresión y a la información.

El material publicado por WikiLeaks, proporciona pruebas fehacientes e irrefutables sobre el protagonismo y responsabilidad de políticos, diplomáticos, militares, empresarios, etc., principalmente de EE.UU., en decisiones y acciones que tuvieron un fuerte impacto en la política interna de diversos Estados a nivel mundial. Estas dan cuenta de procesos de extorsión, espionaje, operativos encubiertos, desestabilización e incluso de ataques armados en contra de civiles. Hasta la aparición de estos documentos, el Estado estadounidense se reservaba el derecho a definir el tiempo y los contenidos de los documentos que pueden ser mostrados al público en general (y cuáles permanecerán ocultos).

Paradójicamente, en vez de ser aplaudido, el acto de WikiLeaks desató una serie de castigos que incluyen la judicialización, denigración, desmoralización, estigmatización y criminalización de Assange, privado de la libertad en una cárcel de máxima seguridad para terroristas. Este proceso de humillación y denigración, trasciende definitivamente a un individuo, para transformarse en un correctivo a nivel internacional, mostrando paso a paso la crueldad a la que puede llegar el sistema instituido, para evitar que alguien se atreva a hacer algo similar. En última instancia, busca paralizar el instinto y el derecho a la búsqueda de la verdad, infundiendo miedo.

Por otra parte, el Estado estadounidense solicita la extradición de Assange porque supuestamente representa una amenaza a la seguridad nacional. Al haber accedido a este pedido, la justicia británica refuerza la extraterritorialidad del brazo jurídico estadounidense, que por vías legales, ilegales, directas o indirectas y logra intervenir en procesos judiciales en otros Estados. Esta estrategia forma parte de verdaderas guerras jurídicas, lawfare, libradas contra aquellos y aquellas definidas como enemigos políticos en diferentes puntos del planeta.

Hoy, en el día de los Derechos Humanos a nivel mundial, la libertad de Assange, es la libertad de todas y todos. La prisión de Assange es el triunfo de la opresión, el silencio y el miedo.

LIBERTAD PARA ASSANGE

11 de diciembre de 2021
Firman desde el Grupo de Puebla,

1. Aida Garcia-Naranjo, exministra de Perú
2. Camilo Lagos, presidente del Partido PROgresista de Chile
3. Ernesto Samper, expresidente de Colombia
4. Fernando Lugo, expresidente de Paraguay
5. Ricardo Patiño, excanciller de Ecuador
6. Guillaume Long, excanciller de Ecuador
7. Celso Amorim, excanciller de Brasil
8. Aloizio Mercadante, exministro de Brasil
9. Carlos Ominami, exministro de Chile
10. Andrés Arauz, excandidato presidencial de Ecuador
11. Iván Cepeda, senador de Colombia
12. María José Pizarro, representante ante la Cámara de Colombia
13. Gabriela Rivadeneira, expresidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador
14. Carlos Sotelo, exsenador de México
15. Esperanza Martínez, senadora de Paraguay
16. Verónika Mendoza, excandidata presidencial de Perú
17. Clara López, exministra de Colombia
18. Dilma Rousseff, expresidenta de Brasil
19. Luiz Inácio “Lula” da Silva, expresidente de Brasil
20. Marco Enríquez-Ominami, excandidato presidencial de Chile

Firman desde el Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia (CLAJUD),

1. Adoración Guamán Hernández, jurista – EQUADOR/ESPAÑA
2. Baltazar Garzón, jurista – ESPAÑA
3. Carol Proner, jurista – BRASIL
4. Damian Loreti, abogado – ARGENTINA
5. Eli Gomez Alcorta, abogada – ARGENTINA
6. Emilio Camacho, jurista – PARAGUAY
7. Enrique Santiago, político y abogado – ESPAÑA
8. Gisele Cittadino, jurista – BRASIL
9. Gisele Ricobom, abogada – BRASIL
10. José Eduardo Cardozo, abogado – BRASIL
11. Juan Martín Mena, abogado – ARGENTINA
12. Juárez Tavares, abogado – BRASIL
13. Pedro Serrano, abogado – BRASIL.
14. Roberto Manuel Carlés, abogado – ARGENTINA
15. Gerardo Pisarello, político y jurista – ESPAÑA
16. Alfredo Beltrán Sierra, abogado – COLOMBIA
17. Charlotth Back, jurista – BRASIL
18. Harold Correa, abogado y consultor– CHILE
19. Jaime Quiroga Carvajal, abogado – BOLÍVIA
20. Larissa Ramina, abogada – BRASIL
21. María José Fariñas Dulce, jurista y profesora– ESPAÑA
22. Claudio Nash, abogado y consultor– CHILE
23. Silvina Romano, historiadora y comunicadora social – ARGENTINA
24. Esther Burgos, – MÉXICO
25. Lina Mejía Torres- COLOMBIA

La Alianza Contra la Corrupción condena la decisión de permitir la extradición de Assange

Prometheus News · 11 de diciembre de 2021

Roberto Macías, activista, Vicepresidente de la asociación Alianza Contra la Corrupción y cofundador del proyecto de noticias Prometheus News, crítica la decisión del Tribunal Británico: “La justicia al servicio de los poderosos”.

De forma insólita el Tribunal de Apelación de Londres dio la razón a Estados Unidos y este 10 de diciembre informó que aprobó la extradición del fundador de Wikileaks, Julian Assange. EE. UU. lo acusa de forma perversa de delitos relacionados con espionaje, luego de que publicara secretos militares de ese país en los que se revelaron decenas de irregularidades, crímenes y excesos en Medio Oriente.

Tras casi una década de estar luchando contra una posible extradición a Estados Unidos, Julian Assange está un paso más cerca de ser entregado a las autoridades de ese país. Estados Unidos ganó este 10 de diciembre un recurso ante el Tribunal de Apelación de Londres con el que refutó el fallo del pasado 4 de enero que había negado la extradición de Assange, luego de que la jueza a cargo, Vanessa Baraitser, expusiera un riesgo de suicidio.

En sus argumentos, Baraitser recordó que el detenido sufre un cuadro de depresión clínica, que se vería agravado por las potenciales condiciones de aislamiento a las que sería sometido en una prisión de EE. UU.

Sin embargo, ahora los magistrados han determinado que el activista y programador australiano puede ser trasladado al señalar que Washington ofreció suficiente evidencia de que garantizaría un trato adecuado hacia el acusado y protegería su salud mental. Al ser consultado Roberto Macías, señaló: “Parece que la Jueza, entiende que las cárceles americanas son una extensión de Disneyland. Resulta una aberración que un Magistrado, acepte sin más este tipo de infantiles evidencias”.

Afortunadamente, quedan más recursos antes de que Assange pueda ser enviado a ese país. Es probable que la disputa legal llegue hasta la Corte Suprema, el último tribunal ante el que es posible apelar en Reino Unido. Por eso, responde Macías que “desde la Alianza Contra la Corrupción condenamos la decisión del Tribunal Británico”. “Una vez más la Justicia se pone al servicio de los poderosos”, enfatizó en su declaración.

Cabe recordar que Assange vivió en la sede diplomática ecuatoriana desde 2012 y permaneció allí por siete años, tiempo en el que tuvo dos hijos. Pero el entonces presidente Lenín Moreno le retiró el apoyo y asilo que le había otorgado su antecesor, Rafael Correa, la Policía británica tuvo acceso a la embajada para arrestarlo.

Un caso de violación a la libertad de expresión

Hasta el momento la Justicia británica de forma extraña, no ha contemplado el derecho a la libertad de expresión en este caso, mientras reporteros y organizaciones humanitarias sostienen que este proceso judicial socava ese derecho en todo el mundo. La Alianza Contra la Corrupción, lo tiene claro que es una represalia por ejercer su derecho fundamental a dar y recibir información.

Incluso la jueza Baraitser rechazó los argumentos de la defensa, que sostiene que el hombre de 50 años actuó como periodista y tiene derecho a las protecciones de la Primera Enmienda de la libertad de expresión por publicar documentos filtrados.

Assange y su equipo legal aseguran que los cargos en su contra tienen motivaciones políticas. Además, afirman que él y sus abogados fueron espiados en la embajada de Ecuador e insisten en que su salud mental está en riesgo. Por su parte, las autoridades estadounidenses sostienen que son asuntos que deberían abordarse en un juicio en su país.

Julian Assange: la fuerza de la libertad de prensa

José Antonio Martín Pallín · ctxt · 9 de noviembre de 2021

Debemos lograr la liberación del fundador de WikiLeaks si no queremos vernos atrapados en una maraña de algoritmos que permiten a los que los manejan jugar a su placer con nuestros derechos

<p>Concentración para pedir la libertad de Julian Assange (Amsterdam, 2020).</p>
Concentración para pedir la libertad de Julian Assange (Amsterdam, 2020). Guido van Nispen

Soy consciente de las peligrosas aristas que presenta el debate sobre libertad de prensa, seguridad nacional, secretos oficiales y los derechos y libertades de los ciudadanos, formalmente titulares de la soberanía. Existe una tendencia, en la mayoría de los Estados, a salvaguardar, bajo la etiqueta de secretos oficiales, decisiones sobre toda clase de materias que consideran que les corresponden en exclusiva y al margen de cualquier control de los órganos de representación de la soberanía nacional. En ocasiones, bajo el manto protector de la seguridad nacional, se toman decisiones que obedecen a intereses espurios que nada tienen que ver con las explicaciones que facilitan a la opinión pública para justificar medidas que suponen sacrificios y peligros para la vida y los intereses de los ciudadanos y, en algunos casos, constituyen verdaderos crímenes contra la humanidad. Por tanto, cualquier iniciativa que pretenda horadar esa imponente caja fuerte, entrar en su santuario y ofrecer su contenido al conocimiento de la comunidad nacional e internacional, debe ser elogiada y protegida frente a cualquier medida represora. 

Julián Assange lo ha hecho y ha caído sobre su persona la furia de las poderosas élites políticas que no toleran que sus excesos y fechorías sean expuestos, publicados y aireados. Han disparado toda su artillería para desacreditarle como persona y como ciudadano. Su perfil individual no enturbia ni hace desaparecer la veracidad de sus descubrimientos. Su vida privada le pertenece. Lo verdaderamente relevante es su condición de periodista y experto en informática. Debe quedar claro que no se trata de un espía al servicio de un país extranjero que pretende obtener información con objeto de perjudicar los intereses de otro Estado. Se trata de una persona versada en el manejo de computadoras que, como periodista, organiza un sistema de información que pone a disposición de los usuarios del sistema.  

Assange recibía información de muy diversas fuentes relacionadas con las actividades del Pentágono y la colgaba en una red periodística a la que denominó WikiLeaks. Quizá las más sensibles eran las relativas al ataque aéreo en Bagdad el 12 de julio de 2007, los diarios de la guerra de Afganistán y los registros de la guerra de Irak. En todas sus informaciones denunciaba la planificación y ejecución de actuaciones delictivas que se habían cometido con la iniciativa y consentimiento del Departamento de Estado. En cierto modo actuaba de manera similar, aunque sobre otras materias, a la utilizada para confeccionar informaciones sobre los Papeles de Panamá, la Lista Falciani o los Papeles de Pandora, publicados en infinidad de medios de comunicación.

Los sectores más reaccionarios de Estados Unidos –Sarah Palin, Trump y otros políticos– han pedido lisa y llanamente la ejecución de Assange por traición a la patria. El congresista republicano por Texas Ron Paul fue el primer político estadounidense que se manifestó públicamente a favor del fundador de WikiLeaks. Sus reflexiones me parecen impecablemente democráticas: “En una sociedad libre se supone que es necesario que sepamos la verdad”. Y añadió: “En una sociedad donde la verdad se convierte en traición a la patria, entonces estamos en graves problemas”.

La persecución y encarcelamiento de Julian Assange se está produciendo a instancias de un país en el que, en un momento de su historia,  el presidente John Fitzgerald Kennedy, en uno de sus magníficos discursos, dijo: “La calidad democrática de un país se mide por la cantidad de información auténtica sobre la cosa pública que el Gobierno proporciona a sus ciudadanos, tratándoles como adultos responsables”. No parece que los actuales gobernantes de los Estados Unidos comulguen con estos elementales planteamientos éticos y políticos.

La presión estadounidense ha obligado a Assange a pasar por una reclusión de siete años en la embajada de Ecuador en Londres. En estos momentos está encarcelado a la espera de que los jueces británicos decidan sobre su entrega a los Estados Unidos. Es difícil encontrar un personaje que suscite opiniones tan contradictorias. Mientras unos lo consideran un traidor a la patria digno de la ejecución en la silla eléctrica, otras instituciones de prestigio mundial como Amnistía Internacional han reconocido su labor. Assange ha sido considerado como la persona del año por la revista Time y por el diario Le Monde, se le han otorgado premios por fundaciones que promueven la paz y ha sido propuesto por un parlamentario noruego para el premio Nobel de la Paz.

En el país que reclama su extradición, el Tribunal Supremo ya ha tenido oportunidad de pronunciarse sobre actuaciones semejantes a las que se imputan a Julian Assange. Existe el precedente de los llamados  papeles del Pentágono publicados en The New York Times y en The Washington Post.  El secretario de Estado de Defensa del presidente Johnson, Robert McNamara, había encargado un informe de 7.000 páginas sobre la implicación estadounidense en el sudeste asiático. El documento fue declarado secreto pero Daniel Ellsberg, antiguo funcionario del Pentágono, se los filtró al New York Times que inició su publicación. El presidente Nixon tuvo sus dudas pero, según cuentan, aconsejado por Henry Kissinger, acudió a la Justicia para solicitar que se prohibiese la publicación de más extractos, dado que su divulgación podría poner “en peligro grave e inmediato la seguridad de los Estados Unidos”.

El asunto terminó en manos del Tribunal Supremo, que el 30 de junio de 1971 dictó una sentencia emblemática sobre la prevalencia de la libertad de prensa (primera enmienda) ante la invocación de la seguridad nacional en tiempos de paz. La sentencia, que tiene dos votos discrepantes, contiene aportaciones decisivas sobre la prioridad de los derechos en conflicto y abre un debate que afecta al futuro de las democracias. ¿Es omnipotente el Estado frente al derecho a la información de los ciudadanos? En síntesis, el Tribunal Supremo decidió que los dos periódicos tenían derecho a publicar los papeles del Pentágono. En conjunto hubo acuerdo en que la censura previa era, en principio, inconstitucional. Para nuestros hábitos procesales resulta llamativo comprobar que el Tribunal Supremo solo tardó seis días en pronunciarse sobre el caso. He aquí algunas de las reflexiones generales que se recogen en la sentencia: “Admitir la censura previa sería tanto como transformar la primera enmienda en un campo de ruinas. La libertad de prensa permite la formación de una discusión política libre y que el Gobierno sea responsable ante el pueblo. Ahí reside la seguridad de la república y el fundamento mismo del Gobierno constitucional”. Transcribo algunos de los argumentos que los jueces de la mayoría formulan por separado. El juez Brennan: “Incluso si la presente situación mundial pudiera considerarse como tiempo de guerra, o si el armamento militar actualmente disponible pudiera justificar en tiempos de paz la supresión de información que pudiera conducir a un holocausto nuclear, lo cierto es que el Gobierno tampoco ha justificado que la publicación de los documentos pudiera provocar una consecuencia semejante”. El juez Douglas concluye que la razón de ser de la primera enmienda fue prohibir la práctica habitual de los gobiernos de suprimir información que se consideraba embarazosa.

El juez Stewart, por su parte, argumenta: “Tiendo pues a pensar que consideraciones morales, políticas y prácticas deberían sentar el siguiente principio: se debería impedir que se declarase secreto algo cuando no existiese fundamento para ello. Porque cuando absolutamente todo está clasificado, nada está en realidad clasificado y entonces los cínicos y los descuidados (sic) desprecian tal sistema y los ambiciosos y los temerosos lo manipulan. Tiendo también a creer que lo que caracteriza a un sistema de seguridad interna realmente efectivo es la mayor transparencia posible, de manera que sea evidente que solo se mantiene algo en secreto si se ha conseguido realmente la credibilidad”.

En estos momentos, el futuro de Assange está en manos de los tribunales británicos. Hace unos días se celebró la vista de extradición ante el Tribunal Supremo de Inglaterra que decidirá definitivamente si entrega al detenido a los Estados Unidos. Los tribunales ingleses tienen una amplia tradición jurisprudencial sobre lo que significa la libertad de prensa y de información en una sociedad democrática. En ningún caso han llegado al extremo de considerar a las personas implicadas en casos semejantes merecedoras de la ejecución o la cadena perpetua. Los principios generales que rigen la extradición se basan en la homologación y reciprocidad de la valoración jurídica de los hechos en las legislaciones del país requirente y del requerido para la entrega de la persona que tiene en su poder.  Si algo reprocha la cultura anglosajona a los responsables de tomar decisiones políticas es el engaño. Así se puso de relieve por un tribunal de jurado inglés al conocer la acusación contra un periodista por haber revelado que el hundimiento del acorazado argentino Belgrano, en la guerra de las Malvinas, obedecía a un intento deliberado por parte del Gobierno inglés para evitar cualquier intento de paz. El conflicto llegó hasta el Parlamento y la oposición acusó al Gobierno de haber tratado de engañar a la Cámara de los Comunes, sustrayendo información sobre la realidad de los hechos. Pidieron la dimisión de los responsables del Ministerio de Defensa: “Han tratado de engañar y han sido pillados”.

Asimetría

La asimetría entre los poderes que se atribuye el Estado y los derechos de los ciudadanos es cada vez más abismal. Bajo el pretexto, siempre maleable, de la seguridad nacional, se justifican los más agresivos sistemas de vigilancia y control sobre los ciudadanos. Las bases de datos personales, en manos de los gobiernos, contienen toda clase de información sensible que puede utilizarse para neutralizar protestas o reivindicaciones o, simplemente, como avisaba Foucault, para controlar y vigilar, esgrimiendo como excusa el inevitable peligro del terrorismo individual. Se han dotado de una versión sofisticada del panóptico, que lo ve todo como si fuera el ojo de Dios que diseñó el filósofo alemán Jeremy Bentham como un sistema carcelario para vigilar a los presos. Conscientes de que pueden ver pero no son vistos, exigen tener las manos libres para tomar decisiones de cualquier clase, aunque pongan en peligro la vida de las personas y la estabilidad de países y regiones. Lo que revelan las informaciones de WikiLeaks sobre lo sucedido en Irak y Afganistán creo que justifican, por sí solas, la necesidad de conocer los desmanes de los gobernantes estadounidenses para tratar de controlarlos e incluso pedir responsabilidades. La realidad nos ha demostrado que los que manejan los hilos de la tramoya han actuado como empresarios prepotentes y calculadores, poniendo por delante los intereses de las empresas armamentísticas y estratégicas sobre la vida y el dolor de los seres humanos. 

Ha llegado el momento de reaccionar si no queremos vernos atrapados en una maraña de algoritmos que permiten a los que los manejan jugar a su placer con nuestras vidas, derechos y libertades. Julian Assange, en este momento encarcelado y con una salud precaria, encarna la figura de un paladín de la Edad Moderna que ha desafiado a los señores feudales que quieren mantener sus privilegios. Si tardamos en llegar en su ayuda y lograr su libertad, habremos perdido nuevamente una oportunidad para conseguir que las declaraciones de los Derechos Humanos, firmadas y aceptadas por los Estados que se comportan como soberbios irresponsables, no se conviertan en una amarga secuencia de poemas de amor que terminan tornándose en una canción desesperada. Si se impone la ambición desmedida de los poderosos, nos convertiremos en insignificantes hormigas que nos movemos aceleradamente, creyendo que somos libres pero sin saber a dónde nos dirigen.

Edward Snowden, persona que vivió experiencias similares a las de Julian Assange, ha hecho un llamamiento desesperado para salvar su vida. Reproduzco una parte del texto que se ha publicado en este medio: “Cuando hice mi denuncia en 2013 dije que lo hacía porque teníamos el derecho a saber lo que se nos está haciendo y lo que nuestros gobiernos hacen en nuestro nombre. La amenaza ya existía, y cuando miras lo que ha sucedido en el mundo desde entonces parece que esa tendencia se está acelerando. ¿Seguimos teniendo ese derecho?, ¿seguiremos teniendo cualquier derecho si no lo defendemos? Pues bien, ahí está alguien que dio la cara para proteger ese derecho, que lo defendió enérgicamente, con un coste personal extremadamente alto, y ahora nos toca a nosotros defender sus derechos. Lo que estamos presenciando es un asesinato del que nadie habla”. 

Creo que los periodistas deben ser los que se impliquen de forma más agresiva en la defensa de Julian Assange. Por su libertad y dignidad profesional y porque, como decía la revista alemana Der Spiegel al comentar el caso de Snowden, se trata de personas que mejoran el mundo. 

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José Antonio Martín Pallin. Abogado. Comisionado español de la Comisión Internacional de Juristas (Ginebra). Ha sido fiscal y magistrado del Tribunal Supremo.

Pérez Esquivel: hay que salvar a Julián Assange

Red en defensa de la humanidad · 1 de noviembre de 2021

LLAMADO URGENTE

A los pueblos del mundo, a las Iglesias, organizaciones sociales, sindicatos, universidades, a los periodistas, medios de información y gobiernos democráticos, a las mujeres y hombres de buena voluntad defensores de la libertad y derechos de los pueblos.

La vida de Julián Assange está en peligro, el gobierno de los Estados Unidos persigue a Julián desde hace años por publicar las atrocidades que ese gobierno cometió y comete en el mundo, violencia, invasiones, golpes de Estado, asesinatos y torturas, persecuciones a países de otros signos ideológicos, bloqueos que trata de ocultar y que permanezcan en la total impunidad jurídica y social, desconociendo el Estado de Derecho y violando los derechos humanos y derecho de los pueblos.

Estados Unidos insiste en extraditar a Julián Assange a los EEUU para ser condenado a 175 años de prisión por publicar información sobre las atrocidades señaladas. Después de 6 años de refugio político en la Embajada de Ecuador en Londres, fue entregado a la policía británica, desde entonces hasta el día de hoy se encuentra confinado en una prisión de máxima seguridad y actualmente la Corte Británica lo está juzgando para extraditarlo a los Estados Unidos, de lograrlo es una CONDENA A MUERTE A UN DEFENSOR DE LA LIBERTAD DE INFORMACION Y UNA GRAVE AMENAZA A LA LIBERTAD DE PRENSA.

Reclamar a la Corte Británica la libertad de Julián Assange.

La carta de Günter Wallraff que insta a Merkel a confrontar a Biden por la extradición de Assange firmada por 120 políticos, periodistas y artistas alemanes

RT · 13 de julio de 2021

120 políticos, periodistas y artistas alemanes firman una carta instando a Merkel a confrontar a Biden por la extradición de Assange a EE.UU.

Más de un centenar de personalidades de la política, el periodismo y las artes en Alemania reclamaron la liberación del fundador del sitio digital WikiLeaks, el australiano Julian Assange, detenido en la cárcel de máxima seguridad de Belmarsh, en Reino Unido.

En una carta abierta, los 120 firmantes instaron a Angela Merkel a defender los derechos de Assange en la visita que la canciller alemana tiene previsto realizar al presidente estadounidense, Joe Biden, en Washington este mes.

En junio se cumplieron nueve años desde que Assange se refugió en la legación diplomática ecuatoriana en Londres para no ser extraditado, aunque en abril de 2019 el Gobierno de Ecuador le retiró la inmunidad y desde entonces el periodista está detenido en la prisión de Belmarsh, en Londres. Ahora Assange se encuentra a la espera de la decisión de su extradición a Estados Unidos, donde se enfrenta a 175 años de prisión por su trabajo periodístico, incluidas sus denuncias de los crímenes de guerra estadounidenses en Irak y Afganistán. 

«La persecución de Julian Assange es un ataque a la libertad de prensa y a la libertad de expresión, que debe ser rechazado con toda determinación», afirma la carta.

Los firmantes piden la liberación de Assange, que presenta graves problemas de salud. El cautiverio lo está sumiendo en una «profunda depresión y desesperación», según informó su compañera sentimental, Stella Moris, en una reciente visita a Belmarsh, después de que a ella y a sus dos hijos se les negara cualquier contacto directo con Assange durante ocho meses. El mal estado de salud también fue el principal argumento de la justicia británica en su sentencia del 4 de enero de 2021, que «prohibía la extradición a una custodia estadounidense imprevisiblemente larga».

Asimismo, le ruegan a Merkel que ayude a «tender puentes en el caso de Julian Assange» y que en sus conversaciones con el presidente estadounidense en Washington, «deje claro lo importante que es, en aras de la defensa de la libertad de prensa, retirar los cargos contra el fundador de WikiLeaks para que pueda recuperarse en libertad con su familia».

El Papa escribe a Julian Assange

RomeReports · 29 de marzo de 2021

Julian Assange, fundador de WikiLeaks, ha recibido un mensaje personal del Papa Francisco. Lo revela con este sorprendente tuit Stella Moris, compañera del activista australiano. 

Stella Moris no revela el contenido del mensaje del Papa pero agradece el apoyo de católicos y cristianos. 

Dice también que fue el capellán de la prisión de Belmarsh quien entregó el mensaje el domingo de ramos.

/…/

No sería la primera vez que el Papa escribe a personajes de relieve público que están en prisión, como ocurrió por ejemplo con Lula da Silva. 

La carta de 24 organizaciones por la libertad de prensa, las libertades civiles y los derechos humanos al Departamento de Justicia de Estados Unidos

RSF · 11 de febrero de 2021

Departamento de Justicia de Estados Unidos
950 Pennsylvania Avenue, NW
Washington, DC 20530-0001
8 de febrero de 2021

Fiscal General interino Monty Wilkinson:

Las organizaciones internacionales de defensa de la libertad de prensa, las libertades civiles y los derechos humanos abajo firmantes le escribimos hoy para compartir nuestra profunda preocupación por los procedimientos penales y de extradición en curso relacionados con Julian Assange, fundador de Wikileaks, en virtud de la Ley de espionaje y la Ley de abuso y fraude informático. Si bien nuestras organizaciones tienen diferentes perspectivas sobre el señor Assange y su organización, compartimos la opinión de que la acusación del gobierno contra él representa una grave amenaza para la libertad de prensa tanto en Estados Unidos como en el extranjero. Le instamos a que retire la apelación de la decisión de la jueza Vanessa Baraitser del Tribunal de Magistrados de Westminster de rechazar la solicitud de extradición de la administración Trump. Así mismo, le instamos a que desestime la acusación subyacente.

La acusación del señor Assange amenaza la libertad de prensa porque gran parte de la conducta descrita en dicha acusación es la conducta de muchos periodistas en su día a día, y la que deben adoptar para poder hacer el trabajo que el público necesita que hagan. Los periodistas de las principales cabeceras de noticias hablan regularmente con fuentes, piden aclaraciones o más documentación, y reciben y publican documentos que el gobierno considera secretos. En nuestra opinión, tal precedente en este caso podría criminalizar de manera eficaz estas prácticas periodísticas corrientes.

Además, algunos de los cargos incluidos en la acusación se basan completamente en la decisión del señor Assange de publicar información clasificada. Las agencias de noticias publican con frecuencia y necesariamente información clasificada para informar al público de asuntos de profunda importancia pública. Apreciamos que el gobierno tenga un interés legítimo en proteger los intereses de seguridad nacional auténticos, pero los procedimientos contra el señor Assange ponen en peligro el periodismo, crucial para la democracia.

La administración Trump se posicionó como antagonista de la institución de la prensa libre y sin restricciones de muchas maneras. El abuso de sus poderes acusatorios fue uno de lo más inquietantes. Estamos profundamente preocupados de que este precedente creado por el enjuiciamiento de Assange pueda aprovecharse, tal vez por una administración futura, contra editores y periodistas de todo tipo. Los principales medios de información comparten esta preocupación, motivo por el cual la declaración de los cargos contra el señor Assange, en mayo de 2019, fue recibido con una vehemente y casi universal condena de prácticamente todos los grandes medios de comunicación estadounidenses, a pesar de que muchos de esos medios han criticado a Assange en el pasado.

Tenemos entendido que los altos funcionarios de la administración Obama también compartieron esta preocupación. En 2013, el ex portavoz del Departamento de Justicia, Matthew Miller, dijo a The Washington Post que “el problema que el Departamento siempre ha tenido al investigar a Julian Assange es que no hay forma de procesarlo por publicar información sin que se aplique la misma teoría a los periodistas”. Supuestamente, fueron las implicaciones a la libertad de prensa en los juicios de Julian Assange las que llevaron al Departamento de Justicia del Fiscal General Eric Holder a decidir no acusarlo después de haber considerado lo contrario.

Desafortunadamente, la libertad de prensa está amenazada a nivel mundial. Ahora más que nunca, es crucial que protejamos a una prensa fuerte y discrepante – lo que el juez Murray Gurfein en el caso de los Papeles del Pentágono llamó memorablemente una “prensa cascarrabias, una prensa obstinada, una prensa ubicua” – en los Estados Unidos y en el extranjero. Con este fin en mente, le instamos respetuosamente a que renuncie a la apelación del fallo del juez Baraitser y que desestime la acusación contra el Sr. Assange.

Respetuosamente,

(por orden alfabético)

  • Access Now
  • American Civil Liberties Union
  • Amnesty International – USA
  • Center for Constitutional Rights
  • Committee to Protect Journalists
  • Defending Rights and Dissent
  • Demand Progress
  • Electronic Frontier Foundation
  • Fight for the Future
  • First Amendment Coalition
  • Free Press
  • Freedom of the Press Foundation
  • Human Rights Watch
  • Index on Censorship
  • Knight First Amendment Institute at Columbia University
  • National Coalition Against Censorship
  • Open The Government
    Partnership for Civil Justice Fund
  • PEN America
  • Project on Government Oversight
  • Reporters Without Borders
  • Roots Action
  • The Press Freedom Defense Fund of First Look Institute
  • Whistleblower & Source Protection Program (WHISPeR) at ExposeFacts