El juez Garzón cuestiona las garantías de EEUU a Reino Unido para la entrega de Assange

Sputnik · 23 de julio de 2021

Las garantías que el departamento de Justicia de EEUU dio al Reino Unido a cambio de la entrega del cofundador de Wikileaks, Julian Assange, no son fiables, declaró el abogado Baltasar Garzón, en una entrevista por correo electrónico con Sputnik.

«EEUU ha vulnerado sistemáticamente las garantías ofrecidas en otros procesos de extradición con países europeos. De hecho, es una tónica habitual que en el marco de una extradición se ofrezcan unas garantías que posteriormente no se atienden. En el caso de la jurisdicción española ha ocurrido anteriormente», constata Garzón.

La causa ha pasado al tribunal de Apelación de Inglaterra, que autorizó el recurso, a principios de mes, bajo tres de los cinco puntos legales planteados por EEUU. Estos incluyen «garantías» de que Assange no será encarcelado en condiciones de extrema seguridad si Londres consiente la extradición.Además, el periodista australiano, que se enfrenta a 175 años entre rejas por 18 cargos de espionaje e intrusión informática, tendría la oportunidad de cumplir la condena en su país natal, si los jueces de apelación aceptan la propuesta de Washington.

«Esas obligaciones internacionales que pretende suscribir Estados Unidos no deben ser tenidas en cuenta por el tribunal británico», subraya el exmagistrado.

Trama de espionaje contra Assange

La trama de escuchas ilegales que se descubrió en la sede diplomática de Ecuador constituye unos «hechos gravísimos», aseguró el abogado español.

«Se trata de hechos gravísimos. La presunta implicación de los servicios de inteligencia de EEUU, a través de UC GLOBAL, para espiar a Julian Assange, sus visitas y específicamente a mí dentro de la Embajada de Ecuador es de una gravedad inusitada», enfatizó.

Garzón subrayó que «evidentemente se han vulnerado todos los derechos posibles y cualquier atisbo de un debido proceso está anulado en este caso«.

A la vez, indicó que el equipo de abogados de Assange confía en una segunda victoria en el Alto Tribunal, con un veredicto que garantice su libertad y ampare la investigación y difusión informativas.

«No sólo está en juego una persona, Julian Assange, ni una organización, WikiLeaks, sino que está en juego la libertad de prensa en el mundo. Este es un elemento que estoy seguro la justicia británica va a tener en cuenta, el peligrosísimo precedente que se podría asentar», observa el exmagistrado español.

La causa abierta en la Audiencia Nacional de España –iniciada por una denuncia de Assange– apunta a que existen indicios de que la empresa sometió al periodista y sus visitantes a una vigilancia durante las 24 horas del día a través de cámaras y micrófonos ocultos entre 2015 y 2018.

De acuerdo con el sumario, con la información que se recababa a diario en la Embajada esta empresa realizaba una serie de informes que posteriormente eran «entregados a terceras personas o instituciones», entre las que «se mencionan autoridades de la República de Ecuador y agentes de los Estados Unidos».

La defensa de Assange mantiene que este sistema de espionaje, entre otras cosas, violó la confidencialidad de las reuniones con su cliente, lo que a su modo de ver invalida el proceso de extradición a EEUU que actualmente está activo en el Reino Unido.

Además, Garzón insistió en que su cliente, el cofundador de Wikileaks, debería afrontar el proceso sobre la petición de su extradición por EEUU en libertad provisional.

«Es evidente que una persona que ha sufrido casi siete años de encierro en un minúsculo piso londinense, sin acceso a la luz solar o al aire fresco, debía haber afrontado este juicio de extradición en libertad provisional», afirmó.

Subrayó que esta «era la forma óptima de garantizar su derecho a la defensa y su delicado estado de salud».

«Sin embargo, se ha optado por mantenerlo en una cárcel de máxima seguridad [Belmarsh, al sureste de Londres], en medio de una pandemia, prácticamente aislado y con difícil acceso a sus abogados por las políticas contra el COVID-19», denunció.

A la vez indicó que «la decisión ya fue tomada y ahora simplemente procede confirmar la sentencia de primera instancia y acabar con este caso”.

Libertad de prensa

La desestimación de los aspectos políticos, en particular la libertad de prensa, para denegar la extradición de Assange

En enero de 2021 la magistrada de Westminster, Vanessa Baraitser, falló en contra de la entrega de Assange a EEUU por motivos humanitarios, incluido el riesgo de suicidio en el sistema penitenciario estadounidense, pero desestimó los argumentos «políticos» de la defensa de Assange.

Según Garzón, estos argumentos deberían de «formar parte de un pronunciamiento jurisprudencial contundente que erradique la posibilidad de procesar a periodistas por publicar información veraz sobre crímenes de guerra».

«Esa es la obligación de la prensa libre y el derecho de todo periodista. Todo lo que no sea proteger esas prerrogativas, acerca la prensa a un peligroso abismo. Y si la prensa cae por ese abismo, de alguna forma cae tras ella la democracia, ya que los ciudadanos dejaríamos de tener acceso a la información y el poder actuaría sin control», alerta Garzón.

Washington reclama a Londres la entrega del nacional australiano para juzgarle por un cargo de conspiración para infiltrar sistemas informáticos gubernamentales y otros diecisiete por supuestos delitos de obtención y difusión de información confidencial en violación de la ley de Espionaje.

Las 18 imputaciones, que se penalizan con hasta 175 años en prisión de máxima seguridad, están relacionadas con la publicación en WikiLeaks de unos 90.000 partes de la guerra de Afganistán, 400.000 de Irak, 250.000 cables del Departamento de Estado y más de 800 informes sobre Guantánamo.

Las informaciones desvelan aparentes abusos de derechos humanos y presión política por los que nadie ha sido condenado.

Presidente López Obrador llama a liberar a Julian Assange

Telesur · 21 de julio de 2021

El llamamiento sucede en medio del destape de un escándalo de espionaje realizado por el gobierno predecesor.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, alertó que el cofundador de Wikileaks, Julian Assange, es tratado con saña y “debe ser liberado”, al presentar un informe sobre la contratación se servicios de espionaje telefónico que hiciera el Gobierno anterior al suyo.

“Todo esto debe desaparecer, la no repetición es lo más importante, que ya no se espíe a nadie; por eso es importante la investigación que se hizo a nivel mundial”, afirmó al mandatario al referirse al descubrimiento del malware Pegasus que se usaba para el espionaje telefónico.

“Por eso fue importante lo de WikiLeaks en su momento. (Julian) Assange debe de ser liberado porque está injustamente en la cárcel, tratado con saña por dar a conocer algo parecido”, indicó.

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Amnistía Internacional: La detención arbitraria de Julian Assange debe terminar

Democracy Now · 20 de julio de 2021

El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, podría recibir una condena de hasta 175 años de prisión si es extraditado a Estados Unidos y juzgado según la Ley de Espionaje, por haber publicado documentos clasificados que exponen crímenes de guerra estadounidenses.

La secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, afirma que su detención desde 2010 “es arbitraria y que debería ser liberado”. Callamard añade que las acusaciones de las autoridades estadounidenses contra Assange “plantean grandes problemas y señales de alarma con respecto a la libertad de prensa”.

Para conocer más sobre este tema, vea (en inglés) la conversación que mantuvimos con Agnès Callamard.

Las turbias promesas de Biden a Julian Assange

Sputnik · 9 de julio de 2021

El retrato de Julian Assange - Sputnik Mundo, 1920, 09.07.2021

El entorno de Julian Assange reniega de la última oferta de la Administración de Joe Biden y pide al presidente estadounidense que retire los cargos y facilite la liberación inmediata del cofundador de WikiLeaks.

El «paquete de garantías» ofrecido por Estados Unidos se hizo público esta semana al mismo tiempo que el Alto Tribunal de Inglaterra y Gales Estados concedía a Washington un «permiso limitado» para recurrir el fallo contra su petición de extradición de Assange.

«Lo que EEUU está proponiendo es una fórmula para mantener a Julian en prisión para el resto de su vida. No debería estar en la cárcel un día más, ni en el Reino Unido ni en Estados Unidos ni en Australia, porque el periodismo no es un crimen», protestó su prometida y madre de sus dos hijos pequeños, la abogada Stella Moris, a través de su cuenta de Twitter.

Apelación limitada

El servicio fiscal británico (CPS, en sus siglas en inglés), que representa a Estados Unidos en el proceso, confirmó que el tribunal de apelación ha autorizado el recurso en tres de los cinco puntos planteados contra la sentencia de la magistrada de Westminster, Vanessa Baraitser, dictada en enero de 2021.

Por una parte, los jueces han negado la venia para recurrir contra los informes y el testimonio de un testigo crucial de la defensa, el siquiatra y académico Michael Kopelman, quien concluyó que Assange correría un «alto riesgo» de quitarse la vida si la «extradición se tornara inminente o ya hubiera acontecido».

EEUU tendrá la oportunidad, sin embargo, de argumentar que la magistrada «se equivocó» en su interpretación práctica del artículo de la ley de extradición sobre salud mental y física. Baraitser concluyó que sería «opresivo» entregar al exeditor de WikiLeaks quien, según diversos testigos, sufre un «desorden depresivo recurrente… con alucinaciones sicóticas» y secuelas del síndrome de Asperger.

Oferta carcelaria

Por ahora las autoridades estadounidenses han contratacado el uno de los pilares sobre los que se sustenta el fallo de la corte de primera instancia, que relacionó el riesgo de suicidio con la reclusión del periodista y programador australiano en centros de máxima seguridad, bajo el régimen de aislamiento. En el juicio, que tuvo lugar en 2020, se dio por descontado que Assange pasaría de la celda de Belmarsh, en Londres, al «inhumano» sistema penitenciario federal antes y después de ser juzgado por supuestos crímenes que se castigan con hasta 175 años entre rejas.

En concreto, EEUU ha asegurado que el imputado bajo la ley de Espionaje y por un cargo de pirateo informático no sería encarcelado en las llamadas cárceles ADX de máxima seguridad, ni sometido a regímenes especiales de confinamiento, «salvo que hiciera algo después» que conlleve tal tratamiento. El documento difundido por el CPS indica además que la Administración de Biden «autorizará la transferencia del señor Assange a Australia» a fin de que cumpla la condena en su país natal.

Engañosas y absurdas

Moris ha denunciado la farsa de ambas ofertas. «El Gobierno estadounidense dice que puede cambiar de opinión si el director de la CIA así lo aconseja cuando Julian Assange se encuentre detenido en EEUU», declaró a los medios. En un posterior debate online, la abogada alegó que la «CIA está detrás» de la masiva trama de espionaje en la Embajada de Ecuador en Londres— ella misma y su primer bebé fueron víctimas directas, además de Assange— que la Audiencia Nacional de España sigue investigando. «Las garantías son absurdas», dijo.

Moris desmontó también la oferta de traslado a una prisión australiana. La abogada puntualizó que «no es una concesión, sino un derecho» de los reclusos extranjeros, que se activa una vez agotadas las vías de apelación. «Hasta que el caso llegue al Supremo puede pasar fácilmente una década e incluso dos», denunció.El director de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, coincidió en que se trata de «una persecución política» sostenida en un «caso hueco» y testimonios falsos. «No solo está en juego la vida de Assange, sino también la libertad de prensa y el futuro de nuestros hijos», subrayó el periodista islandés.

Stella Moris sobre las propuestas estadounidenses a las autoridades británicas

RT · 10 de julio de 2021

Los detalles de las propuestas estadounidenses a las autoridades británicas fueron revelados por la Fiscalía de la Corona británica esta semana.
La prometida de Assange: "Lo que EE.UU. propone es una fórmula para mantener a Julian en prisión de forma efectiva durante el resto de su vida"
«Lo que EE.UU. propone es una fórmula para mantener a Julian en prisión de forma efectiva durante el resto de su vida»

Stella Moris, la prometida de Julian Assange, ha rechazado las propuestas de EE.UU. sobre las condiciones de una posible extradición del fundador de WikiLeaks, reporta The Guardian. «Lo que EE.UU. propone es una fórmula para mantener a Julian en prisión de forma efectiva durante el resto de su vida», afirmó la mujer.

Los detalles de las propuestas estadounidenses a las autoridades británicas fueron revelados por la Fiscalía de la Corona británica y salieron a la luz después de que esta semana se permitiera apelar contra el fallo judicial del pasado mes de enero, que denegó la extradición de Assange a Estados Unidos por motivos de salud mental.

Propuestas «groseramente engañosas»

El paquete de ofertas, al que se refirió la prometida del programador australiano, incluía las garantías de que Assange estaría exento de «medidas especiales administrativas«, así como de que no sería recluido bajo las más estrictas condiciones en la prisión ADX Florence de máxima seguridad (Colorado). Sin embargo, esto podría cambiar si el fundador de WikiLeaks hiciera algo que pudiera ser considerado por las autoridades norteamericanas como una razón para imponerle medidas de seguridad más severas.

Asimismo, entre las garantías figuraba la posibilidad para el activista de cumplir cualquier sentencia en Australia, su país natal, en el caso de que fuera condenado en relación con los cargos de espionaje y piratería informática a raíz de la publicación de documentos secretos en su portal WikiLeaks en 2010 y 2011.

Morris no dudó en calificar estas propuestas de «groseramente engañosas». «El Gobierno de EE.UU. también dice que puede cambiar de opinión si el jefe de la CIA se lo aconseja, una vez que Julian Assange esté bajo custodia estadounidense«, declaró la prometida del activista.

En cuanto a la posibilidad de que Assange pueda cumplir la condena en Australia, Morris señaló que él tiene derecho a solicitar un traslado de prisión, aunque subrayó que puede hacerlo solo cuando «todas las apelaciones se hayan agotado».

Documentalista del caso Assange desconfía del último giro judicial

Sputnik · 7 de julio de 2021

Juan Passarelli, realizador del documental ‘War on Journalism: Julian Assange case’ (La guerra contra el periodismo), expone a Sputnik su temor de que EEUU «juegue sucio» ahora que el Alto Tribunal inglés ha recortado el alcance de su apelación contra el bloqueo de su petición de extradición del cofundador de WikiLeaks.»Ha habido tantas irregularidades en este caso que no me sorprendería que haya una más y que EEUU juegue sucio otra vez, porque lo han hecho antes», sostiene en una entrevista telefónica.Periodista de investigación, de doble nacionalidad guatemalteco-italiana, mira con desconfía la decisión del juzgado de apelación de Inglaterra y Gales, que ha limitado las circunstancias en que admitirá el recurso de EEUU contra la sentencia desfavorable a la extradición dictada en enero de 2021.La magistrada Vanessa Baraitser, de la Corte de Westminster, frenó la extradición debido a la frágil salud de Assange, que intentaría suicidarse de perder la causa, y al riesgo que correría en una cárcel estadounidense, según expuso en su dictamen.

Los jueces de apelación han aceptado sus conclusiones médicas y han limitado el recurso a los puntos críticos sobre el sistema penitenciario de EEUU, de acuerdo con informaciones recogidas por Sputnik en el entorno del fundador de WikiLeaks.

«Aunque pareciera una pequeña victoria, estoy reticente a expresarme de una manera positiva porque lo que siempre he visto en estos once años es que Assange es la excepción a cualquier norma», lamenta Passarelli.

El realizador y productor se encuentra estos días en Berlín preparando una serie documental sobre Assange, que cubrirá la cadena de atropellos registrados en la persecución del periodista e informático australiano desde 2010.

Así, Passarelli considera que la decisión de apelar es «muy congruente» con la evolución del caso y la estrategia de «mantenerlo en un limbo legal lo más posible, usando el sistema jurídico, el sistema diplomático y todas las fuentes de poder que tiene EEUU».

«Tratan de atrasar y alargar el tiempo del limbo legal en que se encuentra Julian y, mientras tanto, torturarlo y hacerlo sufrir lo más posible», afirma. El reportero de investigación no duda de que «tratan de hacer de Julian un ejemplo para que ningún otro periodista se atreva a exponer los crímenes del gobierno más poderoso del mundo». «Ningún periodista debe sentirse cómodo con la decisión de la jueza Baraitser porque el que haya publicado o recibido material que EEUU considere secreto está en riesgo, y en Inglaterra, hoy día, no hay periodista que cubra la política exterior estadounidense que esté a salvo», señala.

Passarelli advierte que «EEUU y Reino Unido perdieron ya la credibilidad internacional con respecto a los derechos humanos» con la deriva de la situación de Assange, quien estuvo siete años refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres y lleva cerca de tres en prisión cautelar.

«EEUU y el Reino Unido no pueden levantar un frente para condenar abusos internacionales de derechos humanos porque ellos mismos los están rompiendo; tienen a un periodista, un prisionero político, en una cárcel de máxima seguridad en condiciones de tortura, según el relator especial de la ONU», denuncia.

No se ha anunciado la fecha del juicio de apelación, que probablemente presidirían tres jueces del Alto Tribunal de Inglaterra y Gales, con sede en el Strand de Londres.

Washington reclama a Londres la entrega del nacional australiano para juzgarle por un cargo de conspiración para infiltrar sistemas informáticos gubernamentales y otros diecisiete por supuestos delitos de obtención y difusión de información confidencial en violación de la ley de Espionaje.

Las 18 imputaciones, que se penalizan con hasta 175 años en prisión de máxima seguridad, están relacionadas con la publicación en WikiLeaks de unos 90.000 partes de la guerra de Afganistán, 400.000 de Irak, 250.000 cables del Departamento de Estado y más de 800 informes sobre Guantánamo.

Los informes desvelan aparentes abusos de derechos humanos y presión política por los que nadie ha sido condenado.

Caitlin Johnstone: El aterrador aumento del silencio mediático sobre las noticias incómodas

Investig’action · 12 de julio de 2021

Dos organismos de supervisión de los medios de comunicación, Media Lens y Fairness & Accuracy In Reporting (FAIR), han publicado artículos acerca del silencio total en los grandes medios sobre la revelación del periódico islandés Stundin de que una acusación sustitutiva de EE.UU. en el caso contra Julian Assange se basó en el falso testimonio de Sigurdur Thordarson, un sociópata diagnosticado y pederasta convicto.

Alan MacLeod, de FAIR, escribe que “hasta el viernes 2 de julio, no ha habido literalmente ninguna cobertura en los medios corporativos; ni una palabra en el New York Times, Washington Post, CNN, NBC News, Fox News o NPR”.

“Una búsqueda en línea de ‘Assange’ o ‘Thordarson’ no dará lugar a ningún artículo relevante de fuentes del establishment, ya sea en Estados Unidos o en otros lugares de la Anglosfera, incluso en plataformas centradas en la tecnología como The Verge, Wired o Gizmodo”, añade MacLeod.

“No hemos encontrado ni un solo informe de ninguna cadena o periódico ‘serio’ del Reino Unido”, dice el informe de Media Lens. “Pero en un mundo cuerdo, las revelaciones de Stundin sobre un testigo clave de Assange –que Thordarson mintió a cambio de inmunidad judicial– habrían sido noticia en todas partes, con una amplia cobertura mediática en BBC News, ITV News, Channel 4 News, historias de primera plana en el Times, Telegraph, The Guardian y similares.”

“Para aquellos que todavía creen que los medios de comunicación proporcionan noticias, por favor, lean esto”, tuiteó el periodista australiano John Pilger en relación con el informe de Media Lens. “Habiendo liderado la persecución de Julian Assange, la ‘prensa libre’ guarda un silencio uniforme ante la sensacional noticia de que el caso contra Assange se ha derrumbado. Una vergüenza para mis colegas periodistas.”

Como ya comentamos el otro día, este extraño y espeluznante apagón mediático tiene paralelismos con otro apagón total sobre una noticia importante que también implicaba a WikiLeaks. A finales de 2019, el portal fundado por Assange publicaba múltiples documentos de denunciantes de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) que revelaban que la dirección de la organización manipuló activamente la investigación sobre un supuesto ataque con gas cloro en Douma, Siria, en 2018, para apoyar la narrativa del gobierno estadounidense sobre la acusación, y sin embargo los medios de comunicación no quisieron abordarlo. Un reportero de Newsweek renunció a su cargo durante este escandaloso apagón y publicó los correos electrónicos de sus editores que le prohibían cubrir la historia con el argumento de que ningún otro medio importante había informado sobre ella.

No se equivoquen, esto es ciertamente un fenómeno nuevo. Si no me creen, contrasten el bloqueo de estas historias con la cobertura de los medios de comunicación de masas sobre las revelaciones de WikiLeaks unos pocos años antes. La prensa se entusiasmó con las publicaciones de 2016 de los correos electrónicos del Partido Demócrata y colaboró activamente con WikiLeaks en la publicación de las filtraciones de Chelsea Manning en 2010. Incluso las filtraciones más recientes de  Vault 7, publicadas en 2017, recibieron una gran cobertura mediática.

Sin embargo, ahora todas las historias relacionadas con WikiLeaks que resultan incómodas para el imperio centralizado de Estados Unidos se mantienen cuidadosamente fuera de la atención de los medios de comunicación, con una uniformidad y consistencia sorprendentes que nunca antes habíamos experimentado. Si el entorno mediático de hoy hubiera existido diez o quince años antes, es posible que la mayoría de la gente ni siquiera supiera quién es Assange, y mucho menos la importante información sobre los poderosos que WikiLeaks ha sacado a la luz.

También hemos percibido un fuerte olor de esta nueva tendencia en el bloqueo casi total de la sorpresa de octubre pasado de Hunter Biden, que sólo se convirtió en primicia porque beneficiaba a una de las dos facciones políticas principales de Estados Unidos. Después de que el New York Post diera a conocer la historia, vimos a las figuras de los principales medios de comunicación explicarse públicamente entre sí, sobre el por qué estaba bien no cubrirla, con razonamientos muy variados, desde que es una pérdida de tiempo, pasando porque es demasiado complicado y que no es nuestro trabajo investigar estas cosas, hasta el famoso “Debemos tratar las filtraciones de Hunter Biden como si fueran una operación de inteligencia extranjera, aunque probablemente no lo sean” del Washington Post.

Quien se atrevió a publicar las filtraciones en cualquier lugar cerca de una cámara de eco liberal dominante fue golpeado hasta la sumisión por el rebaño, y sin ninguna razón legítima fue tratado como una completa nimiedad, en el mejor de los casos, y como una siniestra operación rusa, en el peor. Y es entonces cuando, en abril de este año, Hunter Biden reconoció que, después de todo, las filtraciones podrían haber salido de su ordenador portátil y no de alguna operación psicológica del GRU [Inteligencia Militar Rusa].

Y creo que todo ese calvario nos da algunas respuestas a esta nueva e inquietante dinámica de supresión total de noticias importantes. El año pasado, Stephen L. Miller, de The Spectator, describió cómo se formó el consenso entre la prensa dominante desde la derrota de Clinton en 2016, de que es su deber moral no criticar al oponente de Trump y suprimir cualquier noticia que pueda beneficiarlo.

“Durante casi cuatro años, los periodistas han avergonzado a sus colegas y a sí mismos por lo que llamaré el dilema de ‘pero sus correos electrónicos’”, escribe Miller. “Aquellos que informaron diligentemente sobre la inoportuna investigación federal acerca del servidor privado de Hillary Clinton y el vertido de información clasificada, han sido expulsados y apartados de la mesa de los chicos simpáticos del periodismo. Centrarse tanto en lo que, en su momento, fue un escándalo considerable, ha sido tachado por muchos medios de comunicación como un error garrafal. Creen que sus amigos y colegas ayudaron a poner a Trump en la Casa Blanca al centrarse en un escándalo de Clinton que no era de gran magnitud, cuando deberían haber destacado las debilidades de Trump. Es un error que ningún periodista quiere repetir”.

Una vez que se ha aceptado que los periodistas tienen no solo el derecho sino el deber de suprimir noticias que son veraces y de interés periodístico, con el fin de proteger una agenda política, se está en aguas abiertas en términos de manipulación propagandística flagrante. Y vimos cómo la prensa dominante fue empujada a alinearse con esta doctrina a raíz de las elecciones de 2016.

Este empujón nunca fue la historia más importante del día, pero fue constante, contundente y extremadamente dominante en las conversaciones que los periodistas de grandes medios tenían entre sí, tanto en público como en privado, a raíz de las elecciones de 2016. Incluso antes de que se emitieran los votos, vimos a gente como Matt Yglesias, de Vox, y Scott Rosenberg, editor de Axios, avergonzar a los periodistas de los medios masivos por centrarse en el escándalo de los correos electrónicos de Hillary Clinton, y después de que se desatara la histeria de Trump, esto se tornó mucho más agresivo.

En 2017 vimos cosas como que Jennifer Palmieri, muy cercana a Clinton, se lamentaba melodramáticamente por la fijación de los medios con las publicaciones de WikiLeaks, a pesar de los intentos desesperados de la campaña de Clinton por advertirles que se trataba de una operación rusa (una afirmación que al día de hoy sigue sin tener ninguna prueba). Expertos liberales como Joy Reid, Eric Boehlert y Peter Daou (antes de su conversión a la izquierda) estaban constantemente intimidando a la prensa en Twitter por cubrir las filtraciones.

Esto se intensificó aún más cuando periodistas de los grandes medios, como Amy Chozick del New York Times, y Jeffrey Toobin de CNN, dieron un paso adelante con degradantes mea culpas sobre lo mucho que lamentan haber permitido que el gobierno ruso los utilizara como peones involuntarios para elegir a Donald Trump con su información sobre hechos de interés noticioso basados en documentos completamente auténticos. Fue como un cruce entre la escena de confesión/ejecución de Rebelión en la Granja y la escena de expiación de Juego de Tronos.

Poco a poco, la creencia de que la prensa tiene la obligación moral de suprimir las historias de interés periodístico si existe la posibilidad de que puedan beneficiar a partes indeseables, tanto extranjeras como nacionales, se convirtió en la ortodoxia predominante en los círculos informativos de la corriente dominante. A mediados de 2018 presenciamos hechos como el de la reportera de la BBC Annita McVeigh regañando a un invitado por expresar su escepticismo sobre la culpabilidad del presidente sirio Bashar al-Assad en el incidente de Douma, con el argumento de que “estamos en una guerra de información con Rusia.” Ahora se da por sentado que la gestión de las narrativas es parte del trabajo.

https://youtube.com/watch?v=foj29LIXpy4%3Ffeature%3Doembed

De nuevo, este es un fenómeno reciente. Los medios de comunicación convencionales siempre han sido empresas de propaganda, pero se han basado en giros, distorsiones, medias verdades, coberturas desiguales y afirmaciones del gobierno repetidas acríticamente; no había estas barreras de información completas en todos los medios. Se veía que daban a las historias importantes una cobertura inadecuada, y algunos medios individuales omitían las historias inconvenientes. Pero siempre ocurría que alguien se lanzaba para aprovechar la oportunidad de ser el primero en informar, aunque sólo fuera por las audiencias y los beneficios.

Ahora las cosas no funcionan así. Una historia importante puede salir a la luz y sólo ser cubierta por medios de los que los partidarios de la corriente dominante se burlarán y descartarán, como RT o Zero Hedge.

La forma en que los medios han comenzado a ignorar las noticias importantes que son incómodas para los poderosos, no sólo en algunos sino en todos los principales medios de comunicación, es extremadamente preocupante. Significa que cada vez que hay una revelación inconveniente, las empresas de noticias dominantes simplemente fingen que no existe.

Pensemos seriamente en lo que esto representa, por un momento. Esto significa que los denunciantes y los periodistas de investigación saben que, independientemente de lo mucho que trabajen o del peligro que corran para hacer pública una información crítica, el público nunca se enterará, porque todos los principales medios de comunicación estarán unidos para bloquearla.

¿Queremos hablar de una amenaza a la prensa? Olvidémonos de encarcelar a los periodistas y a los denunciantes, ¿qué tal si todos los medios de comunicación con alguna influencia real se unen para simplemente negar la cobertura a cualquier información importante que salga a la luz? Esto es una amenaza para lo que la prensa es en esencia. Más que una amenaza. Es el fin. El fin de la posibilidad de que cualquier tipo de periodismo tenga algún impacto significativo.

El periodista que trabajó en el informe Stundin dice que pasó meses trabajando en esta historia, y seguramente habría esperado que sus revelaciones recibieran alguna cobertura en el resto de la prensa occidental. Los denunciantes de la OPAQ seguramente habrían esperado que sus revelaciones recibieran la suficiente atención como para marcar la diferencia, de lo contrario no habrían filtrado esos documentos con gran riesgo para ellos mismos. Lo que se está comunicando a los denunciantes y a los periodistas con estos silencios mediáticos, es que no se molesten. No habrá ninguna diferencia, porque nadie verá nunca lo que revelan.

Y si eso es cierto, bueno. Que Dios nos ayude a todos, supongo.



Ilustración: Eric Drooker

Traducido del inglés por América Rodríguez y Edgar Rodríguez para Investig’Action

Fuente: Blog de Caitlin Johnstone

EE.UU. obtiene un permiso limitado para apelar la decisión de la corte sobre el rechazo de extradición de Assange

RT · 7 de julio de 2021

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Washington podría impugnar el fallo judicial del Reino Unido que bloqueó en enero la solicitud de extradición a EE.UU. del cofundador de WikiLeaks, Julian Assange.

Según ha informado WikiLeaks en su cuenta de Twitter, el Gobierno estadounidense ha obtenido un «permiso limitado» para apelar la decisión de la corte.

El tuit también cita a la prometida de Assange, Stella Moris, que ha asegurado que «las nuevas revelaciones sobre el testigo principal del Departamento de Justicia confirman lo que todos sabíamos: que el caso contra Julian se ha basado en mentiras».

Un testigo clave del proceso confiesa que mintió

A finales de junio, un testigo clave en el proceso del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Julian Assange, Sigurdur Ingi Thordarson, confesó en una entrevista concedida al periódico islandés Stundin que mintió en sus declaraciones utilizadas por las autoridades norteamericanas para armar el caso contra el fundador de WikiLeaks.

Sigurdur Ingi Thordarson era un voluntario de WikiLeaks convertido en el primer informante conocido del FBI dentro de la organización a cambio de unos 5.000 dólares e inmunidad de la persecución judicial. Ahora, Thordarson ha admitido que su afirmación previa de que Assange le pidió que ‘hackeara’ los ordenadores de los parlamentarios para acceder a las grabaciones de sus conversaciones telefónicas privadas es falsa y que nunca lo solicitó.

El hombre ha explicado que, en realidad, recibió unos archivos de terceros que le dijeron que habían grabado a los parlamentarios y propuso compartirlos con Assange sin comprobar su contenido.

Craig Murray: El montaje del FBI contra Assange se desmorona

L’hora · 4 de julio de 2021

En el último día de la audiencia de extradición de Assange, la magistrada Vanessa Baraitser se negó a aceptar una declaración jurada del abogado de Assange, Gareth Peirce, alegando que estaba fuera de plazo. La declaración jurada explicaba que la defensa no había podido responder a las nuevas acusaciones contenidas en la segunda acusación sustitutiva del gobierno de Estados Unidos, porque estos asuntos totalmente nuevos se le habían presentado sólo seis semanas antes de que se reanudara la audiencia el 8 de septiembre de 2020.

La defensa no sólo tuvo que reunir pruebas en Islandia, sino que prácticamente no tuvo acceso a Assange para recoger sus pruebas e instrucciones, ya que estaba efectivamente en régimen de aislamiento en Belmarsh. La defensa había solicitado un aplazamiento para tener tiempo de abordar las nuevas acusaciones, pero este aplazamiento fue rechazado por Baraitser.

Ahora se negaba a aceptar la declaración jurada de Gareth Peirce que exponía estos hechos.

Lo que había sucedido era lo siguiente. Las audiencias sobre la extradición de Assange en enero de 2020 no parecían ir bien para el gobierno estadounidense. Los argumentos de que la extradición política está específicamente prohibida por el tratado de extradición entre el Reino Unido y Estados Unidos, y que el editor no era responsable de la denuncia de crímenes de guerra de Chelsea Manning, parecían ser sólidos. El Departamento de Justicia de Estados Unidos había decidido que, por tanto, necesitaba una nueva táctica y descubrir algunos “crímenes” de Assange que parecieran menos nobles que las revelaciones de Manning.

Para conseguirlo, el FBI recurrió a un informante en Islandia, Sigi Thordarson, que estaba dispuesto a testificar que Assange había participado con él, entre otras cosas, en el pirateo de información bancaria privada y en el seguimiento de vehículos de la policía islandesa. Esto era, por supuesto, mucho más fácil de retratar como un crimen, en contraposición al periodismo, por lo que la segunda acusación sustitutiva se produjo sobre la base de la historia de Thordarson, que fue elaborada con Thordarson por un equipo del FBI.

La dificultad era que Thordarson no era un testigo fiable. Ya había sido condenado en Islandia por robar unos 50.000 dólares de Wikileaks y por hacerse pasar por Julian Assange en Internet, por no mencionar el inconveniente de que es un delincuente sexual registrado por actividades en Internet con menores de edad. De hecho, el equipo del FBI fue expulsado de Islandia por el gobierno islandés, que consideraba totalmente ilegítimo lo que el FBI estaba haciendo con Thordarson.

A pesar de todo ello, en junio de 2020 se produjo la extraordinaria situación de que el gobierno de los Estados Unidos, 18 meses después del inicio del procedimiento de extradición y seis meses después de que el tribunal hubiera escuchado los argumentos iniciales, se permitiera cambiar completamente los cargos y los presuntos delitos que motivaron la extradición en la segunda acusación sustitutiva.

El 8 de septiembre de 2020 estuve en el tribunal para informar a Mark Summers QC sobre la cuestión de estos nuevos cargos sustitutivos:

El juicio se reanudó con una nueva solicitud de la defensa, dirigida por Mark Summers QC, sobre los nuevos cargos de la nueva acusación sustitutiva del gobierno estadounidense. Summers recordó al tribunal la historia de esta audiencia de extradición. La primera acusación se había redactado en marzo de 2018. En enero de 2019 se había presentado una solicitud provisional de extradición, que se había ejecutado en abril de 2019 al salir Assange de la embajada. En junio de 2019 se sustituyó por la solicitud completa con una nueva y segunda acusación que ha sido la base de estos procedimientos hasta hoy. Toda una serie de audiencias han tenido lugar sobre la base de esa segunda acusación.

La nueva acusación sustitutiva data del 20 de junio de 2020. En febrero y mayo de 2020, el Gobierno de los Estados Unidos permitió que se celebraran audiencias sobre la base de la segunda acusación, sin avisar, a pesar de que ya debían saber que se iba a presentar la nueva acusación sustitutiva. No dieron ninguna explicación ni disculpa por ello.

La defensa no había sido debidamente informada de la sustitución de la acusación y, de hecho, sólo se enteró de su existencia a través de un comunicado de prensa del gobierno estadounidense el 20 de junio. Finalmente, no se notificó oficialmente en este procedimiento hasta el 29 de julio, hacía apenas seis semanas. Al principio, no estaba claro cómo afectaría la sustitución de la acusación a los cargos, ya que el gobierno de Estados Unidos informó de que no suponía ninguna diferencia, sino que simplemente aportaba detalles adicionales. Pero el 21 de agosto de 2020, y no antes, finalmente quedó claro en las nuevas presentaciones del gobierno de Estados Unidos que los propios cargos habían cambiado.

Ahora había nuevos cargos que eran independientes y no dependían de las acusaciones anteriores. Aunque se rechazaran los 18 cargos relacionados con Manning, estas nuevas acusaciones podrían seguir siendo motivo de extradición. Estas nuevas acusaciones incluían el favorecimiento del robo de datos de un banco y del gobierno de Islandia, el paso de información sobre el seguimiento de vehículos de la policía y el pirateo de ordenadores tanto de particulares como de una empresa de seguridad.

“Nadie sabe hasta qué punto este nuevo material alegado es delictivo”, declaró Summers, explicando a continuación que no estaba nada claro que el hecho de que un australiano asesorara desde fuera de Islandia a alguien en ese país sobre cómo descifrar un código fuera realmente delictivo si se producía en el Reino Unido. Y ello sin tener en cuenta la prueba de la doble incriminación también en los Estados Unidos, que debía superarse antes de que la conducta fuera objeto de extradición.

Era impensable que acusaciones de esta magnitud fueran objeto de una audiencia de extradición de la Parte 2 en un plazo de seis semanas si se presentaban como un caso nuevo. Evidentemente, eso no daba tiempo a la defensa para prepararse, ni para reunir a los testigos de estos nuevos cargos. Entre las cuestiones relativas a estos nuevos cargos que la defensa desearía abordar, estaban el hecho de que algunos no eran delictivos, otros estaban fuera de plazo, otros ya habían sido imputados en otros foros (incluido el Tribunal de la Corona de Southwark y los tribunales de Estados Unidos).

También había preguntas importantes que hacer sobre los orígenes de algunos de estos cargos y la dudosa naturaleza de los testigos. En particular, el testigo identificado como “adolescente” era la misma persona identificada como “Islandia 1” en la acusación anterior. Esa acusación contenía una “advertencia de precaución” sobre este testigo dada por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Esta nueva acusación eliminó esa advertencia. Pero el hecho era que este testigo es Sigurdur Thordarson, que había sido condenado en Islandia en relación con estos hechos por fraude, robo, robo de dinero y material de Wikileaks, y suplantación de Julian Assange.

En el acta de acusación no se decía que el FBI había sido “expulsado de Islandia por intentar utilizar a Thordarson para inculpar a Assange”, declaró Summers sin rodeos.

Summers dijo que todas estas cuestiones debían dilucidarse en estas audiencias si se iban a escuchar las nuevas acusaciones, pero la defensa simplemente no tenía tiempo para preparar sus respuestas o sus testigos en las breves seis semanas que tenía desde que las recibió, incluso dejando de lado los problemas extremos de contacto con Assange en las condiciones en las que estaba recluido en la prisión de Belmarsh.

La defensa necesitaría claramente tiempo para preparar las respuestas a estos nuevos cargos, pero sería claramente injusto mantener a Assange en la cárcel durante los meses que eso llevaría. Por lo tanto, la defensa sugirió que estos nuevos cargos deberían ser excluidos de la conducta a considerar por el tribunal, y que deberían seguir adelante con las pruebas sobre la actuación delictiva limitadas a la conducta que se había alegado anteriormente.

Summers argumentó que era “totalmente injusto” añadir lo que en derecho eran acusaciones penales nuevas y separadas, con poca antelación y “totalmente sin avisar y sin dar tiempo a la defensa a responder a ello. Lo que está ocurriendo aquí es anormal, injusto y puede crear una verdadera injusticia si se permite que continúe”.

Los argumentos presentados por la fiscalía se basan ahora en estas nuevas acusaciones. Por ejemplo, la fiscalía rebatió ahora los argumentos sobre los derechos de los denunciantes y la necesidad de revelar crímenes de guerra afirmando que no puede haber existido tal necesidad de hackear un banco en Islandia.

Summers concluyó que el “caso debía limitarse a la conducta que el gobierno estadounidense había considerado oportuno alegar en los dieciocho meses que duró el caso” antes de su segunda nueva acusación.

Baraitser se negó a descartar las nuevas acusaciones, y luego descartó la petición inmediata de la defensa de un aplazamiento para darles tiempo a responder a las nuevas acusaciones. Al final de las audiencias se negó a aceptar la declaración jurada de Peirce en la que explicaba por qué la defensa no podía responder. Para entonces, el tribunal había pasado casi un mes escuchando a los testigos que refutaban la primera acusación sustitutiva, preparada por la defensa, pero nada sobre la segunda acusación sustitutiva.

Summers se puso absolutamente furioso cuando Baraitser se negó a aceptar la declaración jurada de Peirce sobre el tema, hasta el punto de que seguía protestando en la calle cuando las audiencias habían concluido.

Mientras que la decisión final de Baraitser prohibió la extradición por motivos de salud de Assange y por las condiciones inhumanas de las prisiones estadounidenses, la segunda acusación sustitutiva y las acusaciones de Thordarson fueron aceptadas como base válida para la extradición.

Thordarson ha declarado ahora a la revista islandesa Stundin que sus acusaciones contra Assange contenidas en la acusación son falsas, y que Assange no había solicitado el hackeo de datos bancarios o policiales. Esto no es una sorpresa, aunque los motivos de Thordarson para confesar ahora son oscuros; es claramente un individuo profundamente perturbado y a menudo malicioso.

Thordarson siempre ha sido un testigo muy poco fiable, y me resulta imposible creer que la cooperación del FBI con él haya sido algo más que una fabricación deliberada de pruebas por parte del FBI.

Edward Snowden ha tuiteado que la retractación de Thordarson pondrá fin al caso contra Julian Assange. Ciertamente, debería acabar con él, pero me temo que no lo hará.

Muchas cosas deberían haber acabado con el caso contra Assange. La Primera Enmienda, la prohibición de la extradición política en el Tratado de Extradición de Estados Unidos y el Reino Unido, el espionaje de la CIA en los preparativos del abogado defensor de Assange, todo esto debería haber detenido el caso en seco.

Ya han pasado cinco meses desde que se denegó la extradición, el Tribunal Superior aún no ha aceptado ningún recurso del gobierno estadounidense contra esa decisión y, sin embargo, Julian sigue confinado en la prisión de mayor seguridad del Reino Unido. La revelación de que las acusaciones de Thordarson son inventadas -lo que todo el mundo sabía ya, sólo Baraitser fingió que no lo sabía– es sólo una ilegalidad más que el establishment va a sortear en su continua persecución de Assange.

Assange democratizó la información y dio poder real al pueblo durante un tiempo, en todo el mundo. Reveló los crímenes de guerra de Estados Unidos. Por eso su vida está destruida. Ni la ley ni la verdad tienen nada que ver con esto.

Fuente: Craig Murray

Simpatizantes de Assange piden su liberación en su 50 cumpleaños

EFE · 3 de julio de 2021

Julian Assange supporters celebrate Assange's 50th birhtday at Parliament Square in London

Una multitud de simpatizantes de Julian Assange pidió este sábado su liberación al celebrar con un pícnic en el centro de Londres su 50 cumpleaños, que el fundador del portal WikiLeaks vive en la cárcel, a la espera de que se resuelva su proceso de extradición a Estados Unidos.

Encabezados por la pareja del activista y madre de sus dos hijos pequeños, Stella Moris, los manifestantes se congregaron en la plaza del Parlamento, donde tendieron una manta gigante en la que se reclamaba su puesta en libertad.

La diseñadora británica Vivienne Westwood estuvo entre los famosos que asistieron al acto, donde los participantes comieron el pastel que cortaron Moris, de 38 años, y sus dos niños, Gabriel, de 4, y Max, 2, nacidos cuando el informático estaba refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.

«Esto ha durado demasiado y debe parar», afirmó Moris, que durante las últimas semanas ha liderado una campaña para concienciar sobre la situación de su novio y recaudar fondos a fin de seguir con la lucha legal.

Entre otras cosas, la abogada, apoyada por políticos británicos y australianos, ha pedido al presidente estadounidense, Joe Biden, que retire los cargos contra el antiguo hacker, que, según sus abogados, podrían acarrear hasta 175 años de cárcel en Estados Unidos.

Julian Assange supporters celebrate Assange's 50th birhtday at Parliament Square in London

El pasado 11 de abril, Assange, al que EEUU reclama por presuntos delitos de espionaje e intrusión informática por las revelaciones de su portal, cumplió dos años de prisión preventiva en la cárcel de alta seguridad londinense de Belmarsh, a la espera de que se resuelva su proceso.

Una jueza de primera instancia de la Corte de Magistrados de Westminster rechazó en enero su extradición por motivos de salud al considerar que presenta riesgo de suicidio, pero Washington recurrió esa decisión y será el Tribunal Superior el que decida su futuro, en una fecha aún por precisar.

Assange, que no ha sido condenado por ningún delito, fue detenido en 2019 después de ser sacado por la fuerza de la misión ecuatoriana en Londres, donde se había refugiado en 2012 tratando de evitar precisamente su entrega a Estados Unidos, que finalmente, hace dos años, pidió su extradición.

Previamente, el australiano estuvo bajo arresto domiciliario en Inglaterra, hasta un total de casi 11 años de encierro desde que en diciembre de 2010 fue detenido en Londres por la Policía a petición de Suecia, que quería interrogarle por un caso de presuntos delitos sexuales de los que no fue imputado y que eventualmente se archivó.