La extradición de Julian Assange y la deriva autoritaria del Reino Unido

Juanjo Andrés Cuervo · El Salto · 18 de mayo de 2022

Mani apoyo Julian Assange
Manifestación contra la extradición de Julian Assange el 23 de octubre de 2021 en Londres
Foto de Steve Eason

A partir de hoy, 18 de mayo, se decidirá si el fundador de WikiLeaks es extraditado a Estados Unidos. Hace menos de un mes, se aprobaron dos leyes para reprimir manifestaciones e impedir la llegada de inmigrantes en el Reino Unido. Son muestras de la degradación democrática, un terrible síntoma que se extiende a nivel global.

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Julian Assange: un secuestro a la democracia

Desde el surgimiento de WikiLeaks en 2006, miles de documentos relacionados con secretos de Estado de numerosos países han sido publicados a nivel global. Cuatro años más tarde, Julian Assange hizo una de las revelaciones más impactantes que puso en jaque al gobierno de Barack Obama. Se trató, primero, de la divulgación de 77.000 documentos militares y, meses más tarde, la publicación de 400.000 informes sobre la guerra en Irak. La gente de todo el mundo pudo ver imágenes de torturas y asesinatos deliberados de civiles por parte de los soldados norteamericanos.

El fundador de WikiLeaks, que fue nombrado en 2010 como hombre del año en la revista Time, declaró que esta organización internacional de noticias tenía una misión: “Traer a la luz las políticas de gobierno de conspiración y miedo”.

Bajo esta premisa, el 5 de abril de 2010 WikiLeaks publicó un vídeo a través del cual se podía observar cómo soldados estadounidenses asesinaron a civiles en Bagdad y a dos empleados de Reuters. Desde entonces, la imagen de Julian Assange comenzó a ocupar portadas de periódicos, y hoy en día es declarado como uno de los grandes enemigos de Estados Unidos.

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El castigo a Julian Assange por mostrar las atrocidades cometidas por Estados Unidos en Irak y Afganistán es un ejemplo de la hegemonía americana en Occidente. Es un país que no contempla cualquier desviación ideológica o pensamiento crítico que socave sus intereses nacionales. Esto fue reconocido por Duane Clarridge, antiguo jefe de la CIA en América Latina, a John Pilger en el documental War on Democracy acerca del golpe de Estado de 1973 en Chile contra Salvador Allende. No sorprende en absoluto que la CIA planease el asesinato de Julian Assange.

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Condena mundial al fallo contra Julian Assange

Página 12 · 11 de diciembre de 2021

La manifestaciones en contra del fallo dieron la vuelta al mundo. (Fuente: AFP)

Repudio de Aministía Internacional, Reporteros sin Fronteras, la Federación Internacional de Periodistas, el gobierno de Rusia y la Internacional Progresista

Organizaciones civiles y gubernamentales, así como personalidades del mundo han rechazado el fallo de la Cámara de apelaciones británica en favor de la extradición a Estados Unidos del periodista Julian Assange.

La ONG Reporteros Sin Fronteras condenó la decisión de la justicia, de acuerdo con su secretario general, Christophe Deloire. “Defendemos este caso debido a sus implicaciones peligrosas para el futuro de la libertad de prensa en todo el mundo. Ha llegado la hora de poner fin a más de una década de persecución, de una vez y para siempre. Es la hora de poner en libertad a Assange”, agregó Deloire, quien señaló que el fundador de Wikileaks está siendo perseguido por su periodismo.

Un tribunal de Londres aceptó este viernes el recurso de Estados Unidos contra la decisión británica de no extraditar a ese país a Julian Assange, el fundador de WikiLeaks al que Washington quiere juzgar por la difusión de documentos clasificados.

«El tribunal admite el recurso», se limitó a decir el juez Timothy Holroyde ante una sala abarrotada por la fuerte expectación mediática del caso. Una magistrada de primera instancia consideró en enero que Assange corría riesgo de suicidio si era extraditado, pero ahora el caso deberá ser analizado de nuevo.

Aministía

La organización de derechos humanos Amnistía Internacional (AI) tildó de «parodia a la justicia» la decisión de la Alta Corte de Londres de autorizar la extradición a EEUU de Assange. «Es una parodia a la justicia… El tribunal decidió aceptar las garantías incorrectas de Estados Unidos de que Assange no sería sometido a confinamiento solitario en una cárcel con régimen penitenciario duro», declaró el director de AI para Europa, Nils Muiznieks.

La eventual extradición de Julian Assange a Estados Unidos pone en peligro los principios de la libertad de los medios de comunicación, declaró un portavoz de la Federación Internacional de Periodistas. “La extradición de Assange a Estados Unidos pondría en peligro no sólo su vida, sino también los principios fundamentales de la libertad de prensa. La asociación apoyará cualquier esfuerzo del equipo legal de Assange para impugnar este fallo judicial», dijo el vocero.

Zajarova

La vocera de la Cancillería rusa, María Zajárova criticó este viernes la decisión del Tribunal de Apelación de Reino Unido de aprobar la extradición a Estados Unidos del fundador de Wikileaks, Julian Assange. “Este vergonzoso veredicto en el marco de un caso político contra un periodista y activista social es otra manifestación de la mentalidad caníbal del dúo anglosajón”, precisó Zajárova en alusión a EE.UU. y Reino Unido.  “Occidente celebró de forma decente el Día Internacional de los Derechos Humanos y el fin de la Cumbre por la Democracia”, ironizó la funcionaria.

A su turno elexpresidente ecuatoriano Rafael Correa tuiteó: “Feliz día de los Derechos Humanos..! Como decían los jóvenes idealistas en Francia: “Paren el mundo, que yo me bajo. Pd: No olvidar que fue Lenin Moreno el que entregó a Assange.

La Internacional Progresista subió un video reciente en el que el expresidente brasileño Lula da Silva, exige la liberación del fundador de WikiLeaks ylo postulapara el premioNobel de la Paz. “Julian Assange no merece ser castigado, merece ser reconocido por el enorme servicio que le ha prestado ala humanidad al denunciar el genocidio de las guerras. Es un héroe dela democracia!”

Garzón

El abogado y exmagistrado español, Baltasar Garzón, criticó la sentencia del Tribunal de Apelación inglés, que acepta el recurso iniciado por Estados Unidos y da luz verde al proceso de extradición de Julian Assange. «Consuma la persecución política desencadenada por EEUU contra WikiLeaks y Julian Assange por haber denunciado hechos gravísimos que afectaban a la seguridad de todos», denuncia en un comunicado El también coordinador internacional de la defensa del periodista.

Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que EEUU persigue y busca venganza contra Assange, por haber difundido sus «crímenes de guerra y prácticas injerencistas». «Con persecución versus Assange, EEUU busca venganza y castigo por revelaciones de sus crímenes de guerra y prácticas injerencistas», escribió el diplomático en su cuenta de Twitter.

Mientras tanto el excandidato presidencial colombiano Gustavo Petro señaló:  La extradición del peridista Assange hacia EEUU, equivale a la ley mordaza a la prensa colombiana, solo que a escala mundial.

A su vez la exembajadora argentina en Venezuela y Gran Bretaña y amiga personal de Assange,  Alicia Castro, declaró en el podcast «La García»:  «Estoy muy consternada. Nunca hubo un caso de una tortura física y psíquica tan prolongada como la que se ha sometido a Juliana Assange. ¿Cuál es el delito de haber revelado a todos los hombres y personas comunes de este mundo los secretos Estado que pertenecían al complejo industrial militar de los Estados Unidos? Él solo reveló que existe y por eso latinoamérica tiene una deuda con Assange. Los cables diplomáticos revelaron el grado profundo de la injerencia de los Estados Unidos en la región.»

Familia

La abogada Stella Moris, pareja de Assange y madre de dos de su hijos, también criticóduramente el fallo de la justicia británica y prometió continuar la lucha por la liberación del fundador de WikiLeaks. «¡Pelearemos! Todas las generaciones tienen una lucha épica en la que combatir y esta es la nuestra», señaló Moris. «Porque Julian representa los fundamentos de lo que significa vivir en una sociedad libre, de lo que significa tener libertad de expresión, de lo que significa para los periodistas hacer su trabajo sin tener miedo de pasar el resto de sus vidas en prisión». Moris dijo que el equipo de defensa apuntó que el fallo es un gran error. «Apelaremos esta decisión lo antes posible,” cerró.

El periodista australiano está acusado de 17 cargos de espionaje y uno de intrusión informática, que podrían suponer hasta 175 años de cárcel. Entre 2010 y 2011, su plataforma, WikiLeaks, publicó cientos de miles de documentos militares y diplomáticos clasificados sobre, entre otros temas, las guerras de Irak y Afganistán.

La persecución de Assange «criminaliza» al periodismo de investigación

Público · 22 de diciembre de 2021

Debate sobre las consecuencias de la posible extradición del fundador de Wikileaks para la libertad de prensa organizado por Espacio Público.

Con Virginia Pérez Alonso, directora de Público, Fidel Narváez, ex-cónsul de Ecuador en Londres, Txema Guijarro, diputado de Unidas Podemos, y Renata Ávila, abogada especializada en derechos humanos y tecnología.

Moderado por Víctor Sampedro, catedrático de Comunicación Política en la URJC, que tiene como invitado especial a Carlos Enrique Bayo, periodista de investigación en Público.

Puedes ver el vídeo del debate aquí.

Julián Assange: escarmiento

Página 12 · 20 de diciembre de 2021

La persecución judicial contra Assange y las condiciones a las que se lo somete para destruirlo física y moralmente, no solo son una venganza sino un escarmiento que pretende servir de advertencia para evitar que su ejemplo no se multiplique.

El fallo de la Cámara de Apelaciones británica que ordenó la extradición de Julián Assange a Estados Unidos es un capítulo más de una estrategia de venganza  de los países centrales encabezados por Estados Unidos para destruir física y mentalmente a quien filtró, a través de los llamados WikiLeaks, información que compromete en múltiples sentidos y quita la máscara de actos criminales del Departamento de Estado estadounidense, tal como lo ha revelado sistemáticamente el colega Santiago O’Donnell en Página 12.

Lo que Assange hizo no es ni más ni menos que protagonizar una acción de blanqueo de información que dejó al descubierto acciones de Estados Unidos que son contrarias a los derechos de otras naciones, de personas y comunidades afectadas por maniobras de todo tipo. En consecuencia puede decirse que Assange cargó sobre sus espaldas la tarea de blanquear ante el mundo la existencia de actos delictivos que en la mayoría de los casos permanecen ocultos en medio de las intrigas y de las operaciones del poder. Fue una acción comunicacional a favor de la humanidad.

Al margen de la impertinencia de la denuncia que pesa sobre Assange en el sentido de que violó la seguridad nacional de los Estados Unidos, una acusación similar y en ese caso con fundamento cierto se le podría endilgar a innumerables operaciones de la potencia hegemónica en contra de multiplicidad de países en el mundo que son víctimas de sus atropellos en todos los sentidos. Con la notable y evidente diferencia que existe entre el poder de la potencia hegemónica y el de un comunicador social que solo puede aspirar a la solidaridad internacional de parte de sus colegas y de otros actores políticos, limitados éstos apenas a lo simbólico y con poca repercusión práctica y efectiva.

Pero más allá de las consideraciones anteriores bien se puede afirmar que Assange está siendo perseguido por su actuación como comunicador y actuando en defensa del derecho que la ciudadanía del mundo tiene de acceder a la información pública y de contar con los datos que le permitan discernir política y ciudadanamente.

Mientras tanto los presuntos y permanentes defensores de la “libertad de expresión” reiteran otra práctica habitual: usar distintos parámetros éticos, morales y de uso del poder institucional dependiendo de qué intereses se ven afectados por la información que se divulga. Para ellos no hay información falsa o verídica. Hay información “buena” o “mala” de acuerdo a qué intereses son beneficiados o perjudicados.

Y habrá siempre castigo, persecución o, como en este caso, venganza para quienes no se sometan a los designios del poder. Olvido, benevolencia y recompensas –según corresponda- para los amanuenses del poder hegemónico.

Sucede con Assange y con Estados Unidos. Ocurre lo mismo con otras y con otros que, siendo comunicadores y comunicadoras, incomodan al poder en cualquier parte del mundo.

En ese sentido además de ser una venganza contra el australiano, aplicada con toda la saña posible y con todos los recursos al alcance, lo que protagoniza Estados Unidos y sus aliados es un escarmiento que sirva de advertencia para todos y todas quienes quieran osar transitar el mismo camino en defensa de la libertad de información (en su sentido pleno) y del derecho a la comunicación.

Cómo el caso Assange ha mermado la libertad en el mundo

Olga Rodríguez · eldiario.es · 14 de diciembre de 2021

Julian Assange, en la embajada de Ecuador en Londres, imagen de archivo
Julian Assange, en la embajada de Ecuador en Londres, imagen de archivo EFE

La decisión de la Justicia británica de extraditar a Julian Assange a Estados Unidos es un enorme golpe a la libertad de información y al derecho a conocer de la ciudadanía. Demuestra que cuando a una gran potencia como la estadounidense le tocan sus trapos sucios y sus crímenes de guerra, el maquillaje democrático se esfuma.

El caso Assange no es solo el caso sobre el fundador de Wikileaks. Es la oscura trama de una serie de acciones para desprestigiar, agotar físicamente y psicológicamente y castigar de por vida a alguien que retó al poder para divulgar información de interés público. Es el caso de los crímenes en la guerra de Afganistán, de los asesinatos de civiles por parte de EEUU en la ocupación de Irak o de los tejemanejes de la elite política en Washington desvelados por Wikileaks.

Para desviar el foco de las atrocidades cometidas por Estados Unidos, se vertieron sobre el divulgador acusaciones de delitos sexuales -finalmente archivadas-, estigmatizaciones en torno a su personalidad con detalles irrelevantes y denuncias por espionaje. Se le achacó también haber puesto en peligro la vida de soldados estadounidenses y de sus aliados. Es decir, ante las pruebas inequívocas de crímenes de guerra contra civiles la reacción de un Estado responsable de asesinatos de inocentes fue criminalizarlo a él, que nunca ha apretado el gatillo. Durante el Gobierno de Trump la CIA incluso barajó la posibilidad de secuestrarlo o matarlo mientras estaba refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.

Dijo Assange en una ocasión que hay periodistas que participan “en la creación de guerras a través de su falta de cuestionamiento, su falta de integridad y su cobarde peloteo gubernamental”. La verdad es la primera víctima en los conflictos bélicos, con bandos enfrentados que se afanan por inocular propaganda en los informadores. En las sociedades libres y democráticas la ciudadanía tiene derecho a saber qué hacen sus países en territorios lejanos a los que acuden con la presunta misión de democratizar y liberar. Tenemos derecho a saberlo porque lo que ocurre en esos tableros repercute posteriormente en nosotros, en forma de nuevas amenazas, de nuevos pulsos geopolíticos y en la propia gestión económica del dinero público.

En las últimas décadas ha crecido el número de civiles que mueren en las guerras. En la Primera Guerra Mundial alrededor del cinco por ciento de las víctimas fueron civiles. En la Segunda, el porcentaje aumentó hasta el 66%. En la actualidad la proporción de víctimas civiles en la mayoría de los conflicto bélicos se sitúa entre el 80 y el 90%, según los datos proporcionados por el historiador británico Eric Hobsbawm en su libro Guerra y paz en el siglo XXI. Es paradójico porque nunca antes ha habido material armamentístico con más capacidad de precisión ni tecnología bélica más desarrollada. En los escenarios bélicos hay bandos implicados que juegan sucio, violan leyes, cometen crímenes, y pretenden que el periodismo se convierta en propaganda. El drama es que hay un periodismo sumiso que ha aceptado alegremente esa exigencia, creyéndose patriota.

Wikileaks desveló algunos capítulos muy oscuros de la actuación del ejército estadounidense en Afganistán e Irak: torturas y asesinatos de civiles. A través de la información a la que pudo acceder Assange -y que publicaron varios medios de comunicación- supimos que el Pentágono ocultó cifras de muertos de civiles y se confirmó que las tropas estadounidenses siguieron un modus operandi similar al practicado antes en otros países intervenidos: entrenaron a policía y fuerzas de seguridad iraquíes y permitieron que estas practicaran abusos y torturas hasta 2009. En realidad era la confirmación de lo que quienes trabajábamos como periodistas en Irak veíamos: hombres que salían de cárceles secretas estadounidenses destrozados por la tortura, gente que desaparecía y sus cadáveres eran encontrados con signos de maltrato, ataques con armas de fuego contra civiles, etc. John Negroponte como embajador de EEUU en Irak o el veterano de las guerras sucias centroamericanas James Steele como entrenador de los escuadrones paramilitares en Bagdad daban ya algunas pistas de por dónde se dirigía la ocupación estadounidense.

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Julian Assange: indignante y doloroso

Santiago O’Donnell · Página 12 · 11 de diciembre de 2021

 (Fuente: AFP)
Imagen: AFP

El fallo de la Cámara de Apelaciones británica que ordena la extradición de Assange a Estados Unidos es indignante y doloroso. Más allá de sus argumentos, que poco importan a esta altura del partido.

Indignante porque va en contra de pronunciamientos de prácticamente todos los organismos de derechos humanos del mundo, incluyendo los de Naciones Unidas, en contra de las demandas de sindicatos y asociaciones de periodistas en cinco continentes, de defensores de la libertad de expresión, de políticos e intelectuales democráticos de todo el arco político.

Assange está privado de su libertad desde hace casi una década por haber publicado en su sitio de filtraciones, WikiLeaks, información secreta y comprometedora de las fuerzas armadas y del Departamento de Estado estadounidense, incluyendo evidencias de crímenes de guerra y mentiras diplomáticas de la superpotencia de Occidente.

El fallo a favor de su extradición, que revierte la orden de no extraditar dictada en primera instancia, prolonga su calvario. No significa que sea enviado a Estados Unidos en lo inmediato y cuesta creer que ése sea el deseo de la administración demócrata de Joe Biden. En Estados Unidos Assange enfrentaría un juicio en el que la fiscalía debería demostrar que, no solo robó información en vez de recibirla y publicarla, sino que lo hizo sin la complicidad de los grandes medios que lo acompañaron en la publicación simultánea de sus revelaciones, como el mismísimo y venerado New York Times. O sea, un papelón público para un país que se vanagloria de su Primera Enmienda constitucional que en teoría garantiza la libertad de expresión.

Pero a Assange tampoco le conviene someterse a semejante circo en el norte de Virginia, cuna de la CIA y el FBI, en un país donde legisladores y funcionarios han declarado públicamente que merece la pena de muerte o directamente ser asesinado por lo que publicó. El fallo de la cámara británica será apelado e irá a la Corte Suprema y de ahí muy probablemente a la Corte Europea de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo. Pasarán los meses y tal vez los años, cambiarán los gobernantes y las circunstancias políticas y Assange seguirá pudriéndose en su calabozo de máxima seguridad, sometido a los juegos psicológicos del Pentágono con la aparente colaboración del sistema judicial británico, que te extradito, no te extradito, sí te extradito, hasta morir o volverse loco. Ese parece ser el futuro que le espera, a menos que el mundo reaccione y obligue a sus carceleros a hacer lo correcto.

Además de indignante el fallo es doloroso porque detrás de esta historia está la persona. Un ser humano con aciertos y errores, que tiene una linda familia y un grupo de amigos incondicionales. Un hombre curioso e interesado en lo que pasa en el mundo, que siguió con interés y solidaridad el proceso latinoamericano antineoliberal de principios de siglo y que fue generoso con su tiempo y disposición con muchos políticos, intelectuales, activistas y periodistas, incluyendo a quien esto escribe. Doloroso para millones de personas en todo el mundo que admiran su trabajo y temen que su suerte está atada al futuro de la democracia y la verdadera libertad de expresión, esa que permite revelar verdades incómodas. Un fallo doloroso porque en su valentía para enfrentar las peores adversidades sin claudicar un centímetro en sus valores e ideales, Julian Assange supo hacerse querer.

La Alianza Contra la Corrupción condena la decisión de permitir la extradición de Assange

Prometheus News · 11 de diciembre de 2021

Roberto Macías, activista, Vicepresidente de la asociación Alianza Contra la Corrupción y cofundador del proyecto de noticias Prometheus News, crítica la decisión del Tribunal Británico: “La justicia al servicio de los poderosos”.

De forma insólita el Tribunal de Apelación de Londres dio la razón a Estados Unidos y este 10 de diciembre informó que aprobó la extradición del fundador de Wikileaks, Julian Assange. EE. UU. lo acusa de forma perversa de delitos relacionados con espionaje, luego de que publicara secretos militares de ese país en los que se revelaron decenas de irregularidades, crímenes y excesos en Medio Oriente.

Tras casi una década de estar luchando contra una posible extradición a Estados Unidos, Julian Assange está un paso más cerca de ser entregado a las autoridades de ese país. Estados Unidos ganó este 10 de diciembre un recurso ante el Tribunal de Apelación de Londres con el que refutó el fallo del pasado 4 de enero que había negado la extradición de Assange, luego de que la jueza a cargo, Vanessa Baraitser, expusiera un riesgo de suicidio.

En sus argumentos, Baraitser recordó que el detenido sufre un cuadro de depresión clínica, que se vería agravado por las potenciales condiciones de aislamiento a las que sería sometido en una prisión de EE. UU.

Sin embargo, ahora los magistrados han determinado que el activista y programador australiano puede ser trasladado al señalar que Washington ofreció suficiente evidencia de que garantizaría un trato adecuado hacia el acusado y protegería su salud mental. Al ser consultado Roberto Macías, señaló: “Parece que la Jueza, entiende que las cárceles americanas son una extensión de Disneyland. Resulta una aberración que un Magistrado, acepte sin más este tipo de infantiles evidencias”.

Afortunadamente, quedan más recursos antes de que Assange pueda ser enviado a ese país. Es probable que la disputa legal llegue hasta la Corte Suprema, el último tribunal ante el que es posible apelar en Reino Unido. Por eso, responde Macías que “desde la Alianza Contra la Corrupción condenamos la decisión del Tribunal Británico”. “Una vez más la Justicia se pone al servicio de los poderosos”, enfatizó en su declaración.

Cabe recordar que Assange vivió en la sede diplomática ecuatoriana desde 2012 y permaneció allí por siete años, tiempo en el que tuvo dos hijos. Pero el entonces presidente Lenín Moreno le retiró el apoyo y asilo que le había otorgado su antecesor, Rafael Correa, la Policía británica tuvo acceso a la embajada para arrestarlo.

Un caso de violación a la libertad de expresión

Hasta el momento la Justicia británica de forma extraña, no ha contemplado el derecho a la libertad de expresión en este caso, mientras reporteros y organizaciones humanitarias sostienen que este proceso judicial socava ese derecho en todo el mundo. La Alianza Contra la Corrupción, lo tiene claro que es una represalia por ejercer su derecho fundamental a dar y recibir información.

Incluso la jueza Baraitser rechazó los argumentos de la defensa, que sostiene que el hombre de 50 años actuó como periodista y tiene derecho a las protecciones de la Primera Enmienda de la libertad de expresión por publicar documentos filtrados.

Assange y su equipo legal aseguran que los cargos en su contra tienen motivaciones políticas. Además, afirman que él y sus abogados fueron espiados en la embajada de Ecuador e insisten en que su salud mental está en riesgo. Por su parte, las autoridades estadounidenses sostienen que son asuntos que deberían abordarse en un juicio en su país.

Amnistía Internacional: “Una parodia de la justicia”

Amnistía Internacional · 10 de diciembre de 2021

Ante la decisión del Tribunal Superior de aceptar la apelación de Estados Unidos contra la decisión de no extraditar a Julian Assange, Nils Muižnieks, director de Amnistía Internacional para Europa, ha manifestado:

“Esto es una parodia de justicia. Al permitir esta apelación, el Tribunal Superior ha decidido aceptar las garantías diplomáticas, plagadas de irregularidades, que ha dado Estados Unidos de que Assange no sería recluido en régimen de aislamiento en una prisión de máxima seguridad. El hecho de que Estados Unidos se haya reservado el derecho a cambiar de opinión en cualquier momento significa que estas garantías no valen el papel en el que están escritas.

“De ser extraditado a Estados Unidos, Julian Assange podría no sólo ser juzgado por cargos previstos en la Ley de Espionaje, sino que correría un riesgo real de sufrir violaciones graves de derechos humanos debido a unas condiciones que reclusión que podrían constituir tortura u otros malos tratos.

“El procesamiento iniciado por el gobierno estadounidense representa una grave amenaza para la libertad de prensa, tanto en Estados Unidos como en otros países, De ser confirmado, debilitaría el papel fundamental que desempeñan periodistas y editores a la hora de poner bajo la lupa la actuación de los gobiernos y exponer sus irregularidades; y haría que periodistas de todo el mundo tuvieran que convivir con una amenaza constante”.

Información complementaria

La solicitud de extradición de Estados Unidos se basa en una serie de cargos directamente relacionados con la publicación de documentos clasificados filtrados como parte del trabajo de Julian Assange con Wikileaks.

La publicación de información de interés público es una piedra angular de la libertad de prensa y del derecho de la ciudadanía a la información sobre las actuaciones indebidas de los gobiernos, Además, está protegida por el derecho internacional de los derechos humanos, y no debe ser criminalizada.

Julian Assange es el primer editor que se enfrenta a un enjuiciamiento en aplicación de la Ley de Espionaje.

RSF condena la decisión de la Justicia británica que abre la vía para extraditar a Julian Assange a Estados Unidos y pide su inmediata liberación

Reporteros sin fronteras · 10 de diciembre de 2021

La decisión de la Corte Suprema permite la extradición del fundador de Wikileaks, Julian Assange, a Estados Unidos, donde se enfrenta a cadena perpetua por haber publicado informaciones de interés público. RSF reitera su llamamiento para que sea liberado inmediatamente y pide al Gobierno estadounidense que retire definitivamente los cargos que pesan sobre él desde hace 10 años, conforme a su declaración de compromiso con la protección de la libertad de prensa.

La Corte Suprema del Reino Unido se ha pronunciado hoy, viernes 10 de diciembre, a favor del recurso del Gobierno de los Estados Unidos, revocando la decisión tomada el 4 de enero por un juzgado de distrito, que rechazó la extradición de Julian Assange por razones de salud mental. A pesar de sus graves problemas psicológicos y de su elevado riesgo de suicidio, ratificado por varios testigos y médicos expertos en la materia, la Corte Suprema ha aceptado las garantías diplomáticas sobre la posibilidad de un tratamiento médico en el sistema penitenciario estadounidense y ha decidido que sea extraditado a EEUU.

En su decisión, la Corte Suprema avala el recurso en apelación, afirmando que la juez de distrito tendría que haber notificado a Estados Unidos, en su auto provisional, para darle la oportunidad de ofrecer garantías en ese momento. La Corte Suprema se da por satisfecha, sin embargo, de las garantías aportadas por EEUU y considera que responden a las inquietudes del juzgado de distrito respecto a la salud mental de Assange. La Corte ha ordenado que el caso sea remitido al Westminster Magistrate’s Court y que un juez de distrito lo dirija, a su vez, al secretario de Estado británico, que decidirá si Julian Assange tiene que ser extraditado a Estados Unidos. La defensa puede recurrir a un procedimiento de apelación.

«Condenamos la decisión tomada hoy, que adquirirá dimensiones históricas por razones muy negativas”, afirma el secretario general de RSF, Christophe Deloire. “Estamos convencidos de que Julian Assange ha sido señalado por sus contribuciones al periodismo y lo apoyamos por las peligrosas implicaciones que este caso podría tener a nivel mundial, en lo que respecta al futuro del periodismo y a la libertad de prensa. Ya es hora de acabar definitivamente con esta persecución, que lleva durando diez años. Ya es hora de liberar a Julian Assange”, añade.

En Estados Unidos, Julian Assange podría tener que enfrentarse a 17 cargos e imputaciones, en virtud del “Espionage Act” y del “Computer Fraud and Abuse Act” (ley antifraude), que, acumulados, podrían acarrear una condena de hasta 175 años de cárcel, probablemente en condiciones de aislamiento -a pesar de las garantías dadas por Estados Unidos-; una situación que agravaría su riesgo de suicidio.

Los cargos contra Julian Assange tienen su origen en la publicación por Wikileaks, en 2010, de documentos clasificados, entre los que figura el Diario de guerra afgana, los War Logs de la guerra en Irak y más de 25.000 cables diplomáticos, que constituyen la mayor publicación de información clasificada hasta la fecha. Estos documentos revelaron crímenes de guerra y violaciones de los derechos humanos en Irak y Afganistán, por los cuales nunca nadie ha respondido ante la Justicia.

Julian Assange sería el primer editor procesado según el “Espionage Act”, que no contempla la defensa del interés público como protección, lo que supondría un peligroso precedente para todo medio que publique artículos basados en documentos clasificados, incluso para cualquier periodista, editor o fuente, en cualquier lugar del mundo.

«Esta decisión marca un punto de inflexión desastroso para los periodistas y el periodismo en el mundo entero”, asegura la directora de Campañas Internacionales de RSF, Rebecca Vincent. Se produce el mismo día en el que deberíamos celebrar la entrega del Premio Nobel de la Paz a dos periodistas y exhortar a todos los Estados a que respeten sus compromisos con la libertad de prensa, que acaban de reafirmar en la Cumbre para la Democracia, organizada por Estados Unidos. Instamos al Gobierno estadounidense a dar ejemplo y cerrar este asunto a la mayor brevedad, antes de que cause mayor daño. Julian Assange debería ser liberado inmediatamente y tendrían que tomarse medidas para que ningún periodista, editor o fuente puedan ser señalados de esta forma”, añade.

RSF ha sido la única ONG que ha ejercido como observadora de todo el proceso judicial de extradición, a pesar de las estrictas restricciones impuestas por los tribunales. La organización continuará vigilando todo procedimiento venidero y realizando campañas activas para que el Gobierno de Estados Unidos abandone sus procesos y Julian Assange recobre la libertad.

El Reino Unido y Estados Unidos ocupan, respectivamente, el puesto 33 y 44 en la Clasificación Mundial de la Libertad de prensa de RSF 2021.