Experto en derechos humanos pide a Trump que perdone a Julian Assange

ONU · 22 de diciembre de 2020

“Señor presidente, hoy le pido respetuosamente que perdone a Julian Assange”, reza una misiva abierta dirigida al presidente de Estados Unidos por el relator especial* sobre tortura y otros tratos o castigos crueles, inhumanos o degradantes, Nils Melzer.

En la carta a Donald Trump, fechada este martes, el experto en derechos humanos afirma que Assange ha estado privado de la libertad arbitrariamente durante los últimos diez años. “Este es el alto precio a pagar por tener el valor de publicar para el mundo información verdadera sobre los malos manejos del gobierno”, señala.

El indulto “rehabilitaría a un hombre valiente que ha sufrido injusticia, persecución y humillación durante más de una década simplemente por decir la verdad”, dice el relator especial.

El fundador del portal WikiLeaks se presentará el 4 de enero ante un tribunal británico que dictaminará si Assange será extraditado a Estados Unidos para someterse a un proceso penal que, de hallarlo culpable, podría condenarlo a 175 años de cárcel por la publicación de documentos secretos en su sitio web en 2010.

Antecedentes

El comunicador australiano se encuentra en la prisión de alta seguridad de Belmarsh, en Londres, desde que fuera arrestado por las autoridades británicas dentro de la Embajada de Ecuador en Londres en abril del año pasado.

Assange había estado asilado en la sede diplomática ecuatoriana desde junio de 2012, luego de que la Corte Suprema del Reino Unido rechazara una apelación para no ser extraditado a Suecia, desde donde se le podría extraditar más tarde a Estados Unidos.

Suecia basó su solicitud de extradición en presuntos cargos de agresión sexual. Esa orden de arresto contra el informador fue la segunda por ese tipo de delitos, la primera había sido desestimada en 2010 por falta de pruebas, pero esta vez dio lugar a su detención sin derecho a fianza más adelante ese mismo año. Suecia retiró las acusaciones contra Assange en mayo de 2017, mientras él seguía recluido en la embajada ecuatoriana en Londres.

Estado crítico de salud

La carta del relator a Donald Trump refiere haber visitado a Assange en el penal de Belmarsh junto con dos médicos independientes, y asevera que su salud se ha deteriorado al punto de colocar en peligro su vida.

“Assange sufre de una afección respiratoria documentada que lo hace extremadamente vulnerable al brote de COVID-19 que estalló recientemente en esa prisión”, advierte.

El experto sostiene que Julian Assange no es ni ha sido nunca un enemigo del pueblo estadounidense y, por ello, pide al mandatario de ese país que lo indulte.

Información veraz contra la corrupción

Melzer afirma que WikiLeaks combate el secreto y la corrupción en el mundo y que, por lo tanto, actúa en beneficio de los estadounidenses y de la humanidad en su conjunto.

Además, continúa la carta, Assange no ha publicado nunca información falsa y si se quiere encontrar mala conducta en alguna parte no es en él sino en los hechos que expuso en su portal.

Señala que el comunicador no hackeó ni robó la información que publicó sino que la obtuvo de documentos y fuentes auténticas, como corresponde a la labor periodística de investigación.

“Podemos o no estar de acuerdo con sus publicaciones, pero es claro que no se trata de ningún delito”, puntualiza el relator.

Matar al mensajero

Juzgar a Assange por revelar malos manejos en Estados Unidos o donde sea equivale a “matar al mensajero” en vez de corregir el problema expuesto en la publicación, lo que sería “incompatible con los valores fundamentales de la justicia, el estado de derecho y la libertad de prensa, estipulados en la Constitución estadounidense y los instrumentos internacionales de derechos humanos ratificados por el país”, dice Melzer.

Agrega que permitir que se procese a Assange querría decir que denunciar la corrupción y la mala praxis, que Trump había prometido erradicar, se convirtió en un crimen bajo su mandato y argumenta que perdonarlo enviaría un mensaje inequívoco de justicia, verdad y humanidad al pueblo estadounidense y al mundo.

El experto insta a Trump a permitir que Assange pueda regresar con sus dos hijos y mostrarles a los niños en general que decir la verdad es lo correcto para combatir la injusticia.

“Al margen de nuestra opinión y simpatía personales, creo que después de una década de persecución debe acabar el sufrimiento injusto de este hombre”, concluye el relator especial.

* Los relatores especiales forman parte de lo que se conoce como los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Los Procedimientos Especiales, el mayor órgano de expertos independientes del sistema de derechos humanos de la ONU, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y supervisión del Consejo que se ocupan de situaciones de países específicos o de cuestiones temáticas en todas las partes del mundo. Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de forma voluntaria; no son personal de la ONU y no reciben un salario por su trabajo. Son independientes de cualquier gobierno u organización y prestan servicios a título individual.

La ONU llama al Reino Unido a liberar a Julian Assange

Melisa Carrillo · Proceso · 8 de diciembre de 2020

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) pidió nuevamente al Reino Unido liberar inmediatamente a Julian Assange, quien se encuentra recluido en una prisión de máxima seguridad en espera de ser extraditado a los Estados Unidos.

El relator especial sobre torturas de la ONU, Nils Melzer, denunció que “durante más de una década, se han violado gravemente los derechos de Assange” e insistió al gobierno británico no extraditarlo, debido a “serias preocupaciones en materia de derechos humanos”.

El experto consideró que el confinamiento de Assange puede equivaler a tortura, tratos y castigos crueles y degradantes, no es proporcionado y no tiene base legal, ya que el fundador de Wikileaks no es un criminal convicto y no supone una amenaza para nadie.

El llamado del relator se da a unos días de que se decida si se extradita o no a Assange a el próximo 4 de enero a Estados Unidos. La justicia de ese país lo acusa de espionaje luego de que este diera a conocer crímenes de guerra y otras acciones del país en Iraq y Afganistán.

Declaración de Doctors for Assange

L’Hora · 26 de noviembre de 2020

22.11.2020

El domingo 22 de noviembre de 2020 se han cumplido 12 meses desde que médicos de todo el mundo escribieron al secretario del Interior del Reino Unido, Priti Patel, pidiendo el fin inmediato de la tortura y la desatención médica de Julian Assange.

Desde entonces, Doctors for Assange ha advertido en repetidas ocasiones que el abuso documentado de los derechos humanos del Sr. Assange, incluida su detención en la prisión londinense de Belmarsh, es perjudicial para su salud y supervivencia. Nuestras advertencias han tomado la forma de cartas a los gobiernos, difusión en los medios de comunicación, declaraciones públicas y entrevistas, y dos llamamientos en la principal revista médica, The Lancet. Han sido ampliamente referenciadas en los medios, por abogados y por políticos de conciencia.

Ahora, un año despues, la tortura y la desatención médica del Sr. Assange no sólo continúa sin disminuir, sino que se ha intensificado. Sigue siendo arbitrariamente privado de su libertad en la prisión de Belmarsh, según lo determinado por el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria, encarcelado por la actividad periodística que era legal cuando y donde ocurrió, y sigue siéndolo. El relator especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura ha determinado que corre el riesgo de morir y que es víctima de tortura psicológica.

El Ministerio del Interior de Priti Patel no ha respondido directamente a nuestra carta, sino que emitió una declaración a los medios de comunicación, informando el 25 de noviembre de 2019:

“Las alegaciones de que el Sr. Assange ha sido sometido a tortura son infundadas y totalmente falsas. El Reino Unido se ha comprometido a defender el estado de derecho y garantizar que nadie está nunca por encima de él”.

Para que quede claro, cuando Doctors for Assange escribió al ministro del Interior, el Sr. Assange había sido evaluado como víctima de una tortura psicológica pasada y continua. No era simplemente el caso de que habia sido sometido a la tortura, sino que estaba siendo sometido a la tortura en curso, que continúa hasta hoy.

El Sr. Assange está detenido en la prisión de alta seguridad de Belmarsh por el gobierno del Reino Unido en respuesta a una solicitud de extradición del gobierno de los Estados Unidos basada en cargos políticos controvertidos y sin precedentes, en represalia por el periodismo de interés público premiado. Claramente, Julian Assange es un prisionero político de la “relación especial” entre el Reino Unido y Estados Unidos.

Y sin embargo, ninguna de las condiciones médicas y psicológicas detalladas en nuestra primera carta al gobierno del Reino Unido han sido tratadas o abordadas adecuadamente. Tampoco el gobierno australiano ha intervenido en nombre de su ciudadano a pesar de nuestros y otros llamamientos para que lo haga.

El Sr. Assange no solo permanece en confinamiento solitario, recientemente aumentado de 23 a 24 horas al día, sino que se encuentra en alto riesgo médico de Covid-19 dada una condición pulmonar crónica y probable inmunosupresión debido a la prolongada tortura psicológica. Cumple los criterios acordados internacionalmente para la liberación de prisioneros vulnerables a causa de la Covid-19. Sin embargo, la libertad bajo fianza de emergencia se ha denegado, y los presos positivos de Covid-19 se alojan en el ala de la prisión de Julian Assange a partir de noviembre de 2020. Su madre y su mujer, comprensiblemente han expresado sus temores por su vida.

Doctors for Assange comparte esos temores, por múltiples razones médicas, cuando se cumple un año desde nuestra primera carta con la renovación de nuestro llamamiento para que Julian Assange sea liberado de la cárcel, de inmediato.

Daño médico y psicológico previsible

Dada su continua tortura y negligencia médica, no es sorprendente que el tribunal de la audiencia de extradición de Julian Assange en el Old Bailey en septiembre de 2020 escuchara pruebas de un grave sufrimiento psicológico y médico, con un alto riesgo de suicidio. De hecho, los expertos médicos declararon que el Sr. Assange sufre muchos de los síntomas médicos, psicológicos y cognitivos sobre los que Médicos por Assange ha advertido durante los últimos 12 meses.

A la luz de los continuos abusos de los derechos humanos del Sr. Assange a la salud, a pesar de nuestras advertencias, era previsible que el tribunal oyera en septiembre de 2020 que Julian Assange sufre de depresión grave, traumatismos, riesgo de suicidio y deficiencias cognitivas que afectan a la concentración, la memoria y el habla.

En una carta abierta al gobierno australiano, ampliamente difundida en diciembre de 2019, Doctors for Assange escribió que el tratamiento de Julian Assange por parte de los gobiernos, el poder judicial y las autoridades penitenciarias (arbitrariedad, miedo constante, amenaza y trauma, y aislamiento prolongado):

– Se puede esperar que cause “extrema impotencia, desesperanza, desestabilización y desesperación, todos correlacionados con el suicidio”.

– Es tal que “la voluntad de vivir en sí misma puede ser fatalmente socavada”.

– “Puede causar un grave deterioro cognitivo, incluyendo déficits de memoria, atención y concentración”, afectando a “la capacidad de una persona para razonar, pensar y hablar”.

Riesgo de sufrir daños

El tribunal también ha oído que el Sr. Assange sufre de psicosis en forma de alucinaciones. Esta es una causa de grave preocupación. También debe preocupar a los individuos o las autoridades que tengan con el Sr. Assange un deber de cuidado, que las condiciones de su detención son conocidos precipitantes de la psicosis. Los miembros de Doctors for Assange han advertido en declaraciones públicas y entrevistas que el aislamiento prolongado, como el que se ha impuesto al Sr. Assange, puede causar alucinaciones y psicosis en personas vulnerables.

El tribunal ha oído además que el Sr. Assange es vulnerable no sólo a las alucinaciones y al Covid-19, sino también a la depresión y al suicidio. Los expertos testificaron que Julian Assange sufre de una historia de depresion y alucinaciones, hay una historia familiar de suicidio, y tiene un diagnostico de Trastorno del Espectro de Autismo (TEA), especificamente el Sindrome de Asperger. Los expertos explicaron al Tribunal que el diagnostico de ASD del Sr. Assange estadisticamente lo coloca en un riesgo nueve veces mas elevado de pensamiento suicida.

Vulnerable al suicidio

Sobre la base de las pruebas médicas, Doctors for Assange coincide con los testigos expertos en que es probable que Julian Assange sucumba a los impulsos suicidas si la extradición a los Estados Unidos es inminente. Sin embargo, esto no significa que las condiciones actuales de la detención del Sr. Assange, que constituyen una “privación arbitraria de libertad” según el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria, no supongan ya un riesgo sustancial.

Doctors for Assange desea agregar que la vulnerabilidad de Julian Assange al suicidio se ve exacerbada por la negligencia médica que hemos documentado y denunciado repetidamente. Se sabe que las enfermedades fisicas aumentan el riesgo de suicidio, en particular cuando se producen simultaneamente multiples dolencias fisicas. Prolongar el descuido médico de Julian Assange manteniéndolo en la prisión de Belmarsh, en lugar de liberarlo para que reciba la atención médica adecuada, constituye un riesgo adicional para su salud psicológica y mental, con consecuencias potencialmente fatales.

Vulnerable a los daños físicos

Doctors for Assange emitió una declaración en marzo de 2020 detallando las vulnerabilidades médicas del Sr. Assange a la Covid-19.

El Old Bailey oyó, además, que Julian Assange se rompió una costilla mientras se ataba un cordón del zapato, y que sufre de osteoporosis. Doctors for Assange han advertido anteriormente que Julian Assange probablemente sufriría problemas óseos como resultado de haberse visto obligado a solicitar asilo en la Embajada de Ecuador y de haber vivido durante muchos años sin luz solar, sin ejercicio adecuado y sin la atención médica apropiada.

Deber de cuidado

Dadas estas múltiples vulnerabilidades, las autoridades y los gobiernos responsables del bienestar de Julian Assange tienen el deber y la responsabilidad de prevenir acciones que puedan causar más daño a su salud física y psicológica. Doctors for Assange señala que un testigo de la fiscalía argumentó que, como los médicos tratantes no recomendaban el tratamiento hospitalario, los síntomas de Julian Assange no podían ser graves. Para ser claros, las pruebas disponibles públicamente indican que precisamente se hicieron esas recomendaciones, por ejemplo, en septiembre de 2015, enero de 2018 y junio de 2018. De hecho, esto fue documentado en nuestra carta al gobierno del Reino Unido en noviembre de 2019 y es una de las razones por las que nuestras cartas en The Lancet se refirieron a la tortura y la desatención médica de Julian Assange, los instrumentos del abuso y el sufrimiento del Sr. Assange y en los que los funcionarios son cómplices.

Nuestras recomendaciones médicas

A la luz de las pruebas médicas y del creciente registro público de la tortura psicológica y la negligencia médica sufrida por Julian Assange, incumbe a las autoridades gubernamentales del Reino Unido, incluidas las directamente responsables de la atención médica del Sr. Assange, abstenerse de ponerlo en mayor riesgo médico en una prisión de máxima seguridad, por tratarse de una persona no violenta en prisión preventiva, no acusada de nada en virtud de la legislación del Reino Unido y detenida únicamente por delitos políticos controvertidos en virtud de la arcaica y draconiana ley estadounidense, la Ley de Espionaje de 1917.

En consecuencia, Doctors for Assange se une a las principales organizaciones de derechos humanos y libertad de prensa del mundo para pedir la libertad de Julian Assange del encarcelamiento y la extradición por la actividad editorial. Como mínimo, Julian Assange debe ser puesto urgentemente en libertad domiciliaria por razones médicas, de conformidad con su derecho humano a la vida y a la salud, y con arreglo a la obligación médica inviolable de no hacer daño.

Doctors for Assange
info@doctorsassange.org
www.doctorsassange.org
www.twitter.com/Doctors4Assange

Unos sesenta médicos temen que Assange pueda morir en prisión

La Vanguardia · 25 de noviembre de 2020

Más de 60 médicos están preocupados por el estado de salud del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, detenido en Londres y amenazado con la extradición a los Estados Unidos que lo acusan de espionaje, en una carta abierta publicada el lunes en la que temen que pueda morir en la cárcel.

”Escribimos esta carta abierta, como médicos, para expresar nuestra grave preocupación por la salud física y mental de Julian Assange”, escriben estos profesionales de la salud en una misiva destinada al Ministro del Interior británico, Priti Patel, y Diane Abbott, responsable de los mismos asuntos en el partido laborista.

Sobre la base de varios informes, incluido el del relator de la ONU sobre la tortura, Nils Melzer, quien dijo a principios de noviembre que la vida de Assange estaba “ahora en peligro”, los firmantes desean expresar su “seria preocupación colectiva y llamar la atención de la opinión pública y del mundo sobre esta grave situación “. ”Somos de la opinión de que el Sr. Assange necesita urgentemente una evaluación médica de su estado físico y psicológico de salud”, escriben los médicos que practican en diferentes países: Estados Unidos, Australia, Reino Unido o Suecia. Sugieren que se brinde atención en un hospital con personal calificado. De lo contrario, “realmente tememos, según la evidencia disponible actualmente, que Assange pueda morir en prisión”, advierten.

A principios de noviembre, el relator sobre la tortura de la ONU dijo a AFP que su preocupación actual estaba relacionada con “nueva información médica de varias fuentes fiables que afirman que la salud de Assange ha entrado en un círculo vicioso de ansiedad, estrés e impotencia, típico de personas expuestas a aislamiento prolongado y arbitrariedad constante“.

Assange, prisionero en la cárcel de alta seguridad de Belmarsh en el sur de Londres, está bajo amenaza de extradición a los Estados Unidos, donde enfrenta hasta 175 años de prisión por espionaje. Las autoridades estadounidenses lo culpan por poner en peligro algunas de sus fuentes cuando publicó 250.000 cables diplomáticos y alrededor de 500,000 documentos confidenciales sobre las actividades del ejército estadounidense en Irak y Afganistán en 2010.

El 21 de octubre, el australiano de 48 años parecía desorientado durante su primera aparición pública en seis meses, tartamudeando durante una audiencia en Londres y parecía tener dificultades para recordar su fecha de nacimiento. Al final de la audiencia, declaró que no entendía lo que había sucedido y se quejó de sus condiciones de detención en la prisión de Londres en Belmarsh.

La audiencia sobre la solicitud de extradición se realizará en febrero.

Cierran por covid-19 el bloque de la prisión de Belmarsh en el que se encuentra Assange

RT · 19 de noviembre de 2020

El bloque de la prisión británica de Belmarsh en el que está encarcelado el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, fue cerrado debido a un brote de coronavirus, señaló este miércoles The Guardian.

«Hemos adoptado medidas de seguridad adicionales después de [registrar] un número de casos positivos [de covid-19]», señaló un portavoz del Servicio de Prisiones de Su Majestad, mientras que el citado medio informó sobre tres infecciones en el bloque donde se encuentra Assange.

A su vez, en una carta citada por los representantes del fundador de WikiLeaks, el director de la prisión escribió que todos los reclusos y el personal de la cárcel deben someterse a pruebas. Además, todos los ejercicios fueron suspendidos y se les prohibió a todos ducharse, mientras que la comida ahora se les entrega en sus celdas.

«Estoy extremadamente preocupada por Julian. Sus doctores dicen que es vulnerable a los efectos del virus«, afirmó en ese contexto la pareja de Assange, Stella Moris, y agregó que el problema no es solo el riesgo de infección con coronavirus.

«Cada día que pasa es un riesgo serio para Julian. Belmarsh es un entorno extremadamente peligroso, donde los asesinatos y suicidios son comunes«, dijo Moris, e instó a las autoridades británicas a «cambiar el curso antes de que hagan que Julian pierda la vida».

El martirio de Julian Assange y el reino de este mundo

Silvia Arana · Rebelión · 30 de octubre de 2020

El 22 de octubre se cumplieron diez años de la publicación de los Registros de Irak, documentos que revelaron los crímenes de guerra perpetrados en el país de Medio Oriente. Sin embargo, nadie fue llevado a juicio por las decenas de miles de civiles muertos. Los únicos enjuiciados por las autoridades estadounidenses fueron los soldados que denunciaron los crímenes y el editor de WikiLeaks que los publicó.

Entre fines del siglo XVIII y mediados del siglo XIX los africanos fugitivos de la esclavitud en las plantaciones del Caribe llevaban consigo hierbas y hongos tóxicos para ingerirlos en el (probable) evento de ser capturados y así morir antes de sufrir los tormentos brutales que los amos coloniales les infligían como preludio de la muerte. Aún así muchos fugitivos eran apresados con vida. Quizás el más legendario de todos fue Mackandal, líder de los cimarrones de Haití, a quien le atribuían poderes sobrenaturales; se aseguraba que su cuerpo poseía el don de la metamorfosis que lo hacía invisible a las hordas de cazadores de esclavos y sus perros sabuesos. Sin embargo, fue capturado en 1758, y llevado a Cabo Haitiano donde lo quemaron en una hoguera, en un macabro espectáculo público preparado con esmero por las autoridades coloniales para escarmiento de los esclavos. Alejo Carpentier recrea la escena en El Reino de este Mundo. El cuerpo del líder rebelde arde en la hoguera según los colonialistas franceses, pero según los esclavos Mackandal se transforma en ave, vuela y se salva permaneciendo en el reino de este mundo. Mackandal sauvé!, claman los esclavos alrededor de la hoguera.

En nuestros tiempos no son comunes las hogueras porque hay otras formas de martirio más sutiles, pero no menos perversas. La persecución despiadada de Julian Assange es un ejemplo de cómo destruir a un opositor usando formas modernas de martirio: tortura psicológica, tribunales secretos, testigos a los que se les otorga inmunidad si declaran en contra de él, acuerdos con gobiernos de terceros países para que irrespeten leyes internacionales en perjuicio del perseguido -como fue el caso del gobierno de Ecuador que entregó un refugiado político asilado en su consulado en Londres-, juicio de extradición donde la jueza británica actúa en coordinación con el equipo legal estadounidense para perjudicar a la defensa del acusado, etcétera, etcétera.

Julian Assange es un Mackandal australiano de piel blanca, un cimarrón contra el cual todo está permitido puesto que se ha atrevido -como editor de WikiLeaks- a revelar al público crímenes de guerra cometidos por el gobierno de Estados Unidos y sus aliados en países del Medio Oriente y otras partes del mundo. WikiLeaks publicó más información secreta que todos los demás medios de prensa combinados. Las revelaciones informaron al público sobre las cláusulas secretas de tratados comerciales, vigilancia masiva, ataques contra civiles, torturas y asesinatos.

En este mes de octubre se cumplió el décimo aniversario de que WikiLeaks publicara los documentos conocidos como Registros de Irak, que exponen los sangrientos efectos de la invasión estadounidense en ese país. Los documentos fueron proporcionados por soldados del Ejército de Estados Unidos y abarcan el periodo del primero de enero de 2004 al 31 de diciembre de 2009. Los documentos revelados fueron la primera y única información genuina sobre una guerra que el gobierno de EE.UU. había mantenido totalmente secreta, y sobre la cual, por ende, el público no sabía absolutamente nada. Los soldados denunciantes de conciencia entregaron reportes que detallan la muerte de 109.032 personas en Irak -de las cuales 66.081, más del 60 %, son muertes colaterales, es decir civiles. Murieron asesinados un promedio de 31 civiles por día durante seis años consecutivos en Irak…

Desenterrar la historia que ha sido ocultada

En una videoconferencia -cuando todavía se hallaba en la embajada ecuatoriana- Julian Assange distinguió tres tipos de historia. Primero, la historia ‘subsidiada’, que es difundida para beneficiar intereses económicos, y construida sistemáticamente a nivel mundial usando todo tipo de publicidad y propaganda. Segundo, la historia ‘no subsidiada’, que ha perdido el respaldo del poder económico. Tercero, la historia que ha sido suprimida de manera deliberada. Dijo: “En este tercer tipo de historia he invertido toda mi vida adulta; en la historia que ha sido suprimida, ocultada para evitar que sea conocida. Este tipo de historia no existiría si no se hace un gran esfuerzo para exponerla, como ha sucedido, por ejemplo, con la historia de las guerras de Irak y Afganistán… al revelar los hechos ocultos se ha podido reconstruir la historia de esos países, de esos pueblos. Todos los documentos revelados por WikiLeaks son un aporte para dar a conocer la historia que ha sido deliberadamente ocultada. Al recolectar este tipo de documentos, hemos construido una gran biblioteca de la rebeldía…”

Sin el trabajo editorial de WikiLeaks jamás se hubiera hecho público el altísimo costo humano infligido por la invasión estadounidense de Irak. Fue una masacre, incluso mayor a la cometida en Afganistán, y un crimen de lesa humanidad que aun sigue impune. A pesar de ello, no hubo una sola persona llevada a juicio por los cientos de miles de crímenes de guerra revelados por WikiLeaks. Los únicos que fueron enjuiciados y  condenados (en presencia o en ausencia) fueron los denunciantes de conciencia -Chelsea Manning, Jeremy Hammond y Edward Snowden entre ellos- y el editor Julian Assange.

Jennifer Robinson, abogada de Assange, afirmó el 20 de octubre que Julian está decidido a poner fin a su vida si es extraditado a Estados Unidos, donde le tienen preparado un «agujero negro» dentro del infame sistema penitenciario de ese país.

La posibilidad de que Julian Assange se quite la vida antes que sufrir los tormentos del encarcelamiento en EE.UU. me recuerda que entre la década de 1970 y principios de 1980 numerosos militantes montoneros tomaron una pastilla de cianuro justo antes de ser detenidos para quitarse la vida y evitar la feroz tortura a la que iban a ser sometidos por la dictadura argentina.  Como otrora los cimarrones se quitaban la vida antes de que los cazadores de esclavos los apresaran…

La mentalidad de plantación que castiga la rebeldía con la hoguera, la horca y el ritual previo de salvajes tormentos ha mudado de ropaje, pero sigue viva cada día que Julian Assange permanece confinado en una prisión de alta peligrosidad y su estado de salud física y mental se deteriora alcanzando un punto de máxima fragilidad, que terminará con su muerte. El 4 de enero de 2021 el tribunal británico decidirá si da lugar a la ilegal extradición solicitada por Estados Unidos. Quedan pocas esperanzas, y algunas preguntas: ¿Cómo es posible que se les permita hablar de democracia cuando aniquilan la libertad de expresión y el periodismo con la complicidad de los llamados medios de comunicación? ¿Conservan alguna relevancia los organismos internacionales de derechos humanos cuando ha quedado expuesta su impotencia para defender al refugiado político más famoso del mundo?

Si el mensaje es que todo denunciante de conciencia y periodista comprometido con la búsqueda de la verdad será perseguido y destruido, entonces la tarea pendiente será resistir el oscurantismo del siglo XXI y persistir en la tarea de desenterrar la historia que ha sido ocultada, como señalaba Assange.

«En el Reino de los Cielos no hay grandeza que conquistar… Por ello, agobiado de penas y de tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el ser humano solo puede hallar su grandeza, su máxima medida en el Reino de este Mundo». -Alejo Carpentier

John Pilger: Testigo ocular de la agonía de Julian Assange

L’Hora · 4 de octubre de 2020

John Pilger ha visto el juicio de extradición de Julian Assange desde la galeria pública en el Old Bailey de Londres. Habló con Timothy Erik Ström de la revista Arena, Australia.

/…/

Considere esta rutina diaria de Julian Assange, un australiano en el juicio por el periodismo de la verdad. Es despertado a las cinco en su celda en la prisión de Belmarsh, en la sombría zona del sur de Londres. La primera vez que vi a Julian en Belmarsh, después de haber pasado por media hora de controles de “seguridad”, incluyendo el hocico de un perro en mi trasero, me encontré con una figura dolorosamente delgada sentada sola con un brazalete amarillo. Había perdido más de 10 kilos en cuestión de meses; sus brazos no tenían ningún músculo. Sus primeras palabras fueron: “Creo que estoy perdiendo la cabeza”.

/…/

Puedes leer la entrevista completa aquí.

«Esposado, desnudo y sometido a rayos X»: la pareja de Julian Assange revela cómo lo tratan en la cárcel

RT · 17 de septiembre de 2020

Stella Moris denuncia que el fundador de WikiLeaks no pudo consultar debidamente a sus abogados desde la «caja de cristal» donde lo ponen durante la audiencia sobre su extradición del Reino Unido a EE.UU.

/…/

Puedes leer la noticia completa aquí.

¿Qué pasa si Assange muere en una prisión británica?

Tareq Haddad · Rebelión · 19 de agosto de 2020

tareqhaddad.com

Londres: El pasado viernes 14 de agosto Julian Assange compareció ante el Tribunal de Magistrados de Westminster por videoconferencia.

Según pudieron observar los allí presentes a través de dos monitores de pantalla plana a ambos lados de la sala del tribunal de West London, el fundador y antiguo editor de WikiLeaks compareció pacientemente a lo largo del procedimiento en el cual no tuvo ningún papel activo; durante el mismo tosió y aclaró su garganta repetidas veces.

Confinado en una celda solitaria en la prisión de alta seguridad de Belmarsh durante veintitrés horas y media al día, con una afección pulmonar crónica, esta es la segunda vez que Assange comparece en las últimas semanas. Solo habló una vez para confirmar su nombre y fecha de nacimiento, pero le costaba hablar y parecía debilitado según un puñado de observadores.

Al estar en “prisión preventiva” sin haber sido condenado, se supone que Assange tiene que comparecer ante el tribunal cada veintiocho días, bien en persona, bien por videoconferencia, pero a menudo ha estado demasiado enfermo para hacerlo o ha evitado el trámite siguiendo los consejos de profesionales de la salud, especialmente a cuenta de las preocupaciones relacionadas con el covid-19.

Las nuevas restricciones impuestas a los tribunales británicos a causa de la pandemia han entorpecido el proceso judicial de diversas maneras. Aparte de las dificultades para viajar de los abogados de la defensa y la acusación, los requisitos del “distanciamiento social” tienen como consecuencia que solo unas pocas personas tienen el acceso garantizado y la mayor parte deben utilizar los sistemas de videoconferencia.

Los periodistas y los observadores internacionales –incluyendo a Rebecca Vincent, directora de campaña de Reporteros sin Fronteras, y Diani Barreto, asesor de diversos miembros del Parlamento Europeo– han condenado públicamente en diversas ocasiones el mal funcionamiento de las instalaciones. En la mayor parte de los casos, las diligencias procesales se han transmitido por teléfono.

En la Gran Bretaña de 2020 –la tierra de la Universidad de Oxford, el GCHQ (Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno) y el grupo de inteligencia del ejército denominado Brigada 77ª– el Ministerio de Justicia funciona a su ritmo habitual y, tras diez años de gobierno conservador, los tribunales pasan una mala época, al igual que el resto de servicios públicos británicos. No obstante, la juez de distrito Vanessa Baraitser está entusiasmada con la idea de extender los servicios de videoconferencia para futuros procesos.

Los tribunales británicos (HMCTS) han ido incorporando estos avances tecnológicos como parte de un proyecto de 2016 destinado a realizar un giro radical hacia lo digital. El uso de herramientas de videoconferencia como Skype se ha convertido en una característica de una serie de procedimientos civiles y la adopción de la llamada “Plataforma de Video en la Nube” hecha a medida del gobierno ha ido ganando aceptación en tribunales penales después de su introducción en mayo.

La London School of Economics publicó recientemente una evaluación independiente sobre la efectividad de estos servicios adoptados por los tribunales británicos, especialmente tras la pandemia, y tanto jueces como usuarios han respondido positivamente a pesar de las preocupaciones iniciales.

En el caso de Assange, no obstante, el retraso de la justicia no supone solo la negación de la justicia. Mientras la atención global transita de Wuhan a Washington y de Minneapolis al Líbano, este padre de dos criaturas ha pasado otros cinco meses en prisión sin contacto con sus abogados ni visitas familiares. Y ya van casi diez años de lo que Naciones Unidas ha considerado una y otra vez como una detención arbitraria. Mientras tanto, el gobierno británico ha sido hasta ahora incapaz de responder a tres informes distintos de la ONU y a la correspondencia relativa a los mismos.

Serena Tinari, periodista de investigación residente en Suiza ha condenado la gestión británica del caso. “¿Cómo puede el Reino Unido comportarse de este modo?” declaró tras la comparecencia del viernes. “Es algo inaceptable, una parodia de la justicia. ¿Qué es eso de que no pueda comunicarse con sus abogados durante meses? […] Es el tipo de conducta que tal vez podría esperarse de ciertos países no democráticos en vías de desarrollo, pero no de Reino Unido. Es una auténtica locura”.

Tinari –prominente miembro de diversas organizaciones globales, incluyendo el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación– fue cofundadora de la campaña #JournalistsSpeakUpForAssange, en la que más de 1.500 profesionales de los medios han firmado en apoyo de su colega encarcelado, una situación con el que algunos de los periodistas han tenido que tratar en el pasado.

“Assange arrastra problemas de salud desde hace años”, añadió Tinari. “Además, incluso en ausencia de enfermedades, cuando estás encerrado 23 horas al día en un ambiente insano, las cosas solo pueden empeorar […] Diez años sin tomar el sol y viviendo constantemente con miedo… es un milagro que siga vivo”.

Tinari exigió que Assange fuera trasladado inmediatamente a un centro médico para recibir tratamiento. Varios doctores han expresado repetidas veces una preocupación similar, especialmente en la prestigiosa revista médica The Lancet, pero no se ha adoptado ninguna medida significativa para aliviar el sufrimiento del australiano.

La audiencia del viernes se vio empantanada en nuevas complicaciones que probablemente causarán importantes retrasos al ya prolongado caso de solicitud de extradición por Estados Unidos. Assange lleva en custodia británica 16 meses, desde que fue desalojado de la embajada ecuatoriana en Londres.

Las confusiones respecto al horario hicieron que los abogados de la acusación que representan al gobierno estadounidense se retrasaran treinta minutos, lo que provocó una serie de demoras y contratiempos procesales. Una vez que todas las partes estuvieron presentes y la audiencia pudo comenzar al fin –olvidando a la docena de periodistas que accidentalmente quedaron “a la espera” escuchando música ambiental por el teléfono– se dio paso a la segunda formulación de cargos por parte del Departamento de Justicia de EE.UU.

Se trata de la tercera acusación, que sustituye a la que presentó ese mismo el Departamento de Justicia el año pasado y a principios de este verano, y que modifica sustancialmente la caracterización de los actos de Assange e introduce nuevos co-conspiradores que anteriormente no habían sido mencionados. Estos nuevos cargos se entregaron inesperadamente a la justicia británica a las 4 de la tarde del miércoles 12 de agosto, menos de tres días antes de la audiencia del viernes y a solo tres semanas de la fecha prevista para la continuación de las vistas importantes.

Por si fuera poco, los documentos de la fiscalía del Estado solicitando la actualización de la extradición llegaron dos días después de la fecha límite para presentar el resumen de los argumentos que justifican dicha solicitud.

En previas audiencias, la juez de distrito Baraitser se había encargado personalmente de organizar un tribunal de reemplazo a pesar de la multitud de casos pendientes que arrastran todos los tribunales de Inglaterra y Gales, especialmente en la capital británica. La cita es para el 7 de septiembre en el tribunal penal de Old Bailey y parece que a Baraitser no le impresionó que la acusación hubiera vuelto a cambiar los cargos presentados contra Assange, al parecer una constante de la actuación de EE.UU. en este caso.

Aunque ya estaba decidido presentar los testimonios de los testigos y las pruebas en las audiencias de las próximas tres semanas, el hecho de que los querellantes hayan introducido una nueva acusación –con una extensión de 49 páginas– probablemente supondrá nuevos escollos imprevistos.

Florence Iverson de Matrix Chambers, actuando en nombre de la defensa de Assange, afirmó al tribunal de Westminster que la introducción de una nueva acusación a estas alturas del proceso era “algo inaudito”. “Creemos que resulta extraordinario y un abuso potencial añadir un nuevo requerimiento en el último momento con la intención de ampliar el caso que llevamos un año preparando”, declaró.

La defensa de Assange –dirigida por Mark Summers, Edward Fitzgerald y Gareth Peirce– ha recopilado una extensa lista de infracciones de procedimiento en relación con el manejo del caso del editor exiliado. Se espera que una serie de ellos, como la distorsión de los privilegios otorgados a la relación entre cliente y abogado trasgredidos por la vigilancia ejercida sobre Assange y su equipo legal, por ejemplo, salgan a la luz en las audiencias del próximo septiembre.

Hasta entonces, Assange continuará en una celda con acceso limitado a sus documentos legales. El acceso por ordenador que se le había concedido se ve restringido porque parte del teclado había sido pegado para inutilizarlo. Si llega a ser extraditado a Estados Unidos, se enfrenta a la posibilidad de ser sentenciado a 175 años de cárcel.

El caso continúa.

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

Rafael Poch: El gulag son ellos

ctxt · 1 de mayo de 2019

Shane T. McCoy, Guantánamo

/…/

Lo que le espera a Assange

“Cuando lo atrapen harán con él cosas criminales e inmorales, será la tortura”, explica Matthew Hoh, funcionario del Center for International Policy de Washington. “Le pondrán una capucha en la cabeza, será esposado y encadenado, lo embarcarán en un vuelo clandestino, será llevado a Estados Unidos y sometido a aislamiento, lo que es una forma de tortura”, explica el periodista Chris Hedges, premio Pulitzer. “Es así como rompen a la gente: será interrogado sin pausa, le aplicarán todas las técnicas psicológicas posibles, en su celda hará mucho calor, luego mucho frío, le despertarán constantemente, cada dos o tres horas, para impedirle dormir, puede que le metan en una celda sin agua para obligarle a pedir agua, para ir al lavabo o lavarse”, dice. “Todo el mundo tiene su punto de quiebra, le intentarán destruir psicológicamente. Lo hemos visto con muchos casos de detenidos, la mayoría vendidos a Estados Unidos por señores de la guerra en Afganistán o Pakistán: quedan emocionalmente inválidos de por vida. Será una tortura científica”, dice Hedges, citado por Elizabeth Vos en Consortium News. Todo eso puede deducirse del injusto proceso y detención sufrido por Chelsea Manning. “Habrá un barniz de legalidad, una apariencia, pero será tratado como todas las personas de todo el mundo que han desaparecido en ese sistema”, pronostica Hedges.

/…/

Puedes leer el artículo completo aquí.