La Audiencia pide interrogar al exdirector de la CIA con Trump sobre el espionaje a Assange

Cadena SER · 3 de junio de 2022

El exjefe de la CIA Mike Pompeo. / Joshua Roberts (Reuters)

El juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, ha accedido a la petición de la defensa de Julián Assange, y con el visto bueno de la Fiscalía, ha reclamado a EEUU que le permita interrogar como testigos al ex secretario de Estado y exdirector de la CIA con Trump, Mike Pompeo, y al exjefe de contravigilancia, William Evanina, después de que éste haya confesado que la Inteligencia norteamericana tenía acceso a las cámaras de la embajada de Ecuador en Londres, donde se encontraba asilado Assange, llegando a planear su secuestro o asesinato.

Evanina incluso admitió que la empresa española UC Global, encargada de la seguridad en la embajada ecuatoriana, formaba parte de la trama y colaboró desde 2017 con la CIA en el espionaje a Assange. Y ese es el motivo por el que la justicia española conoce de este caso; la nacionalidad de la empresa de seguridad dirigida por David Morales que supuestamente, fue pieza clave en el espionaje al activista.

Las declaraciones de William Evanina fueron realizadas al equipo de investigación de Yahoo News, que también obtuvo declaraciones de más de 30 oficiales norteamericanos y numerosa documentación para exponer sus conclusiones. Assange permaneció 7 años en la embajada por temor a las represalias de Estados Unidos tras la publicación en Wikileaks de miles de documentos clasificados sobre las guerras de Irak y Afganistán.

Los antecedentes para que EEUU acepte la solicitud de la justicia española sobre sus exaltos cargos no son halagüeños. Nunca accedieron a las peticiones sobre el caso Couso.

Pedraz pide interrogar al exjefe de la CIA por el espionaje a Julian Assange

Andalucía información · 3 de junio de 2022

El juez Santiago Pedraz ha pedido a las autoridades estadounidenses poder interrogar como testigo al exjefe de la CIA Mike Pompeo en la causa en la que investiga el presunto espionaje al fundador de Wikileaks Julian Assange durante su asilo en la embajada de Ecuador en Londres a través de una empresa española, Undercover Global (UC Global).

En una providencia, fechada 1 de junio y a la que ha tenido acceso Efe, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional ha acordado, a petición de la acusación que ejerce Assange en este procedimiento, ampliar la comisión rogatoria que envío hace casi dos años para que le permitan tomar declaración como testigos a Pompeo y a uno de sus subrodinados, el ex jefe de contrainteligencia William Evanina.

A la espera de que Estados Unidos responda a esta última petición de auxilio judicial, Pedraz ha llamado a declarar el próximo 30 de junio a la exministra de Exteriores de Ecuador y expresidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas María Fernanda Espinosa Garcés.

Para pedir la declaración de ambos exresponsables de la contrainteligencia estadounidense, la representación de Assange se basa «en el escándalo mayúsculo que se había generado en Estados Unidos ante la confesión» de Evanina, y la posterior confirmación de Pompeo, de que «Estados Unidos tenía acceso a las cámaras de la Embajada de Ecuador en Londres, a grabaciones de conversaciones dentro de la misión, a los dispositivos de las visitas y a los documentos de viaje de todos ellos, habiendo llegado a planear incluso el asesinato o el secuestro del asilado».

Según el escrito del abogado de Assange, al que también ha tenido acceso Efe, «en esas declaraciones evidentemente se señalaba a UC Global como parte de la trama. Y de hecho el escándalo ha propiciado que el Comité de Inteligencia (United States House Permanent Select Committee on Intelligence) del Congreso de los Estados Unidos (House of Representatives) haya solicitado información al respecto de esta operación en la que estaría involucrada una mercantil con sede social en España».

Especifica además que pide su declaración como testigos porque, si bien podría considerarse citarles como investigados, «ello no es posible al ser un posible delito cometido por extranjero en país extranjero» por lo que España carecería de jurisdicción.

No obstante, insiste en que el testimonio de ambos «es necesario para la instrucción de esta causa, y todo ello por haber quedado acreditado que son conocedores directos, y así lo han confesado públicamente».

Por este presunto espionaje está siendo investigado en la Audiencia Naciona el dueño de la empresa UC Global, David Morales, tras la admisión a trámite de una querella interpuesta por estos hechos en 2019 por Assange, cuya defensa coordina el exjuez español Baltasar Garzón.

Su empresa se encargó de la seguridad de la sede diplomática ecuatoriana en Londres entre 2015 y 2018, durante parte de los siete años que Assange estuvo asilado en esa legación, protegido por el Gobierno del entonces presidente ecuatoriano Rafael Correa.

La Justicia británica dio el visto bueno el pasado abril para su extradición a Estados Unidos, si bien cabe recurso y después la entrega tiene que validarla el Gobierno británico.

Washington reclama a Assange para procesarle por 18 delitos de espionaje e intrusión informática por las revelaciones de su portal sobre los abusos de EE.UU. en su centro de detención de Guantánamo (Cuba) así como presuntos crímenes de guerra en Irak y Afganistán.

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La democracia a prueba en Londres: manifestaciones por refugiados, el Tribunal de Belmarsh y Julian Assange

El Salto · 19 de octubre de 2021

Los próximos días en Londres pueden ser fundamentales para el devenir de los acontecimientos a nivel global. El 20 de octubre tendrá lugar una manifestación a favor de los refugiados a consecuencia del proyecto de Ley propuesto por Priti Patel, Ministra del Interior del Reino Unido y miembro del Partido Conservador. Un par de días más tarde, se celebrará en Westminster el Tribunal de Belmarsh para someter a juicio la llamada “Guerra contra el Terrorismo” perpetrada por Estados Unidos. Emulando al tribunal popular Russell-Sartre celebrado en 1967 en Estocolmo y Copenhague, cuando se juzgó al país americano por sus acciones cometidas en Vietnam, en esta ocasión se denunciará al Gobierno estadounidense por su rol en Oriente Medio y las torturas de la Bahía de Guantánamo. En octubre de 2020 se celebró el Tribunal de Belmarsh de manera online y contó con la presencia de Yanis Varoufakis, Jennifer Robinson, Rafael Correa, Pamela Anderson, Tariq Ali, Jeremy Corbyn, Roger Waters y Slavoj Zyzek, entre otros activistas políticos. En esta ocasión, aunque se realice de manera presencial en Londres, se podrá acceder al Tribunal de Belmarsh a través de la página Progressive International.

Todo ello es un preludio del juicio de apelación que tendrá lugar los días 27 y 28 en el Tribunal Superior de Londres contra Julian Assange, quien fue juzgado el pasado 4 de enero en la capital británica.

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La CIA y los planes para asesinar a Julian Assange

De manera similar, el Tribunal de Belmarsh reunirá a figurares importantes de la política internacional para exponer los crímenes de Estados Unidos revelados por WikiLeaks. También se denunciará el rol del Reino Unido en su persecución contra Julian Assange, un periodista cuyo crimen fue ofrecer al mundo una demostración de las atrocidades cometidas por los americanos. Este evento llega en un momento especialmente delicado, ya que las recientes revelaciones sobre los planes de la CIA para asesinar a Julian Assange han demostrado la implacable persecución hacia el fundador de WikiLeaks.

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A través de la exposición de más de 400,000 documentos, la organización internacional fundada por Assange demostró que en Afganistán hubo más de 300 casos de torturas y abusos perpetrados de manera secreta por las fuerzas americanas, 130,000 muertes se mantuvieron en secreto, y se encarceló a 180,000 iraquíes.

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La CIA y el plan para secuestrar a Julian Assange

Periodistas en español · 27 de septiembre de 2021

La CIA (Central Intelligence Agency) ideó una trama para secuestrar y asesinar al periodista y fundador de Wikileaks, cuando estaba refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres. Al menos, es lo que revela Yahoo news que cita como fuente a una treintena de funcionarios estadounidenses.

La CIA temía que Julian Assange huyera a Rusia cuando llevaba varios años en la embajada ecuatoriana en el Reino Unido.

La discusión de ese plan habría tenido lugar en 2017, durante la presidencia de Donald Trump. El promotor mayor de los planes contra Assange podría haber sido el Secretario de Estado, Mike Pompeo, exjefe de la CIA.

Algunos de los implicados en esos planes, siempre según Yahoo News, comparaban el operativo planeado con «una fuga desde una cárcel en una película». Parece que tenían previsto incluso un enfrentamiento a tiros con miembros de los servicios del Kremlin en las calles de Londres, tras chocar con el vehículo en el que estaría desplazándose Assange hacia el exterior.

La Federación Internacional de Periodistas (www.ifj.org) recuerda que sigue manteniendo la acreditación internacional de periodista de Assange, quien continúa encarcelado en la prisión de Belmarsh, situada en Thamesmead, distrito de Greenwich, en el sureste de la capital británica.

La FIP subraya en un comunicado que Julian Assange «sigue luchando contra la posibilidad de su extradición a los Estados Unidos, donde debería enfrentarse a acusaciones de piratería informática y de publicación de miles de cables y documentos sobre acciones ilegales y crímenes cometidos hace una década durante las guerras de Irak y Afganistán. En caso de ser considerado culpable, Assange podría ser condenado a 175 años de cárcel».

Hay que recordar que Julian Assange fue detenido en abril de 2019, tras decidirlo el presidente ecuatoriando, Lenin Moreno, quien anuló la protección oficial del fundador de Wikileaks tal como había sido ordenada por su predecesor, el anterior presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

Antes, en Suecia, Assange fue acusado de dos presuntos delitos sexuales que él siempre negó. Está confirmado que ni las dos mujeres supuestamente afectadas, ni la policía, llegaron a confirmar legalmente los cargos contra él. La defensa de Assange consideró siempre que se trataba de un pretexto para que el territorio sueco pudiera convertirse en puente para su transferencia posterior a Estados Unidos.

A su vez, esa detención de Assange sucedió nueve años después de que Julian Assange compareciera en una rueda de prensa en la que reveló un vídeo en el que se veía a militares estadounidenses disparando desde un helicóptero Apache y asesinando a 18 personas en Irak. Entre esas víctimas mortales, había dos periodistas de la agencia Reuters.

En los meses siguientes, Wikileaks siguió haciendo públicos centenares de miles de documentos y cables diplomáticos clasificados como secretos y relativos a las guerras de Irak y Afganistán. Ese nivel de filtraciones de secretos militares era superior a lo sucedido durante la guerra de Vietnam y los llamados papeles del Pentágono.

Entonces, las autoridades acusaron a Assange de poner en peligro a numerosos colaboradores de los militares y de los servicios secretos.

Washington siguió intentando que Assange fuera extraditado durante las presidencias de Barak Obama y de Donald Trump.

El Secretario General de la FIP, Anthony Bellanger, ha dicho que si la información publicada por Yahoo News es cierta «se estaría proyectando una sombra contra el periodismo independiente y que toda posible extradición de Assange a Estados Unidos pondría su vida en peligro».

«Querían ver sangre» es la frase que ponen en la boca de alguno de los filtradores, que sugieren que los implicados en la operación parecían vivir fuera de la realidad. Otros funcionarios de la CIA, por el contrario, estaban tan preocupados que relataron esos planes a miembros del Congreso estadounidense y describieron el empeño personal de Pompeo, muy furioso, por «la mayor filtración de datos secretos de la historia».

La FIP, por medio de su Secretario General, Anthony Bellanger, ha pedido al gobierno británico una investigación completa y la liberación inmediata de Julian Assange.

Pompeo admitió que la CIA conspiró para secuestrar y matar a Julian Assange

Estrategia.la · 1 de octubre de 2021

Mike Pompeo, exdirector de la CIA y exsecretario de Estado del gobierno de Donald Trump reconoció que cuando la agencia de inteligencia estaba a su cargo, conspiró para secuestrar y matar al fundador de Wikileaks, el australiano Julian Assange, y sin ningún atisbo de vergüenza pidió que las fuentes que revelaron la información fueran enjuiciadas.

Entrevistado en el podcast The Megyn Kelly Show, Pompeo dijo que “las 30 personas que supuestamente hablaron con uno de estos periodistas deberían ser procesados por hablar sobre actividad clasificada dentro de la Agencia Central de Inteligencia”, tras reconocer que “algunas partes son ciertas” sobre lo revelado en el informe, incluida la agresiva campaña que la CIA organizó contra Wikileaks, a raíz de la publicación de los documentos de la “Bóveda 7”

Se trataba de una filtración de datos de la CIA que se produjo durante la gestión de Pompeo y que reveló algunas de las herramientas y métodos de piratería que utilizaba la agencia. “Cuando los malos roban estos secretos, tenemos la responsabilidad de ir tras ellos”, dijo Pompeo, ¿el bueno?

Una investigación de Yahoo! News -para la que se entrevistó a 30 exfuncionarios de la CIA-  reveló que en 2017, al enterarse de la posibilidad de que el servicio secreto ruso intentara trasladar a Assange a Moscú para darle asilo, se comenzaron a bosquejar distintos planes para secuestrar e incluso matar al australiano, que en ese momento estaba refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres.

Según el relato de los informantes, el plan al mejor estilo hollywoodense incluía un enfrentamiento a tiros con los funcionarios del Kremlin por las calles británicas, estrellar un auto contra el vehículo que trasladara a Assange y disparar al avión que lo llevaría a Rusia antes de que pudiera despegar.

Según el informe, Mike Pompeo estaba motivado para vengarse de WikiLeaks, después de que el sitio web publicara herramientas confidenciales de ‘hackeo’ utilizadas por el organismo, lo que las autoridades consideraron como «la mayor pérdida de datos en la historia de la CIA», conocida como ‘Vault 7’ (Bóveda 7).

Además, los proyectos multifacéticos de la CIA habrían incluido un amplio espionaje a los asociados de WikiLeaks, sembrando la discordia entre los miembros del grupo y robando sus dispositivos electrónicos, revela el informe.

El director de la Unión Americana para las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), Ben Wizner, dijo a Yahoo! News que los dichos de Pompeo “verificaron la veracidad” de la investigación periodística, porque “la única razón para procesar a alguien es que reveló información clasificada legítima”.

Por su parte, el relator especial de las Naciones Unidas sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, Nils Melzer, quien el año pasado denunciara que Assange fue “maltratado hasta el punto de que ahora presenta síntomas de tortura psicológica” en la cárcel, dijo en un video que publicó en su cuenta de Twitter que el caso “no se trata de la ley. Se trata de intimidar al periodismo, de suprimir la libertad de prensa, de proteger la inmunidad de los funcionarios estatales”.

«Como ciudadano estadounidense, me parece absolutamente indignante que nuestro Gobierno contemple secuestrar o asesinar a alguien sin ningún proceso judicial simplemente porque ha publicado información veraz», dijo Barry Pollack, abogado de Assange en Estados Unidos.

Un poco de historia

Finalmente, Assange fue sacado a rastras de la Embajada de Ecuador y actualmente permanece detenido en una prisión británica de alta seguridad.

Apoyar a Assange, luchar por una prensa libre | Ideas | EL PAÍS

Assange está privado de libertad y aislado en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, en Reino Unido, con un cuadro de depresión clínica. Actualmente está esperando que se resuelva el pedido de extradición presentado por Estados Unidos, que fue presentado durante la administración de Trump (con Pompeo ocupando la Secretaría de Estado) y ratificado por el gobierno de Joe Biden.

Assange fue acusado de haber ayudado a Chelsea Manning, exanalista del Ejército, a intervenir una red informática clasificada y a conspirar para obtener y publicar a través de Wikileaks una serie de documentos clasificados sobre las violaciones a los derechos humanos del Ejército estadounidense en Afganistán e Irak. Ahora lo que trata de hacer el gobierno estadounidense no es castigar a torturadores y asesinos, sino eliminar a quienes descubrieron su red de violaciones sistemáticas a los derechos humanos.

De acuerdo a la investigación de Yahoo! News, los proyectos para Assange y WikiLeaks –que habrían comenzado ya durante el mandato de Barack Obama con la definición de algunos periodistas del sitio web, entre ellos Glenn Greenwald y Laura Poitras, como «agentes de información»–  dieron lugar a fuertes debates sobre su legalidad y algunos funcionarios estaban tan preocupados que sintieron la necesidad de informar a los miembros del Congreso sobre las sugerencias del exdirector del servicio.

La extradición de Assange a Estados Unidos fue rechazada en enero último por una jueza, pero Estados Unidos presentó una apelación, que aún no fue resuelta. Esto generó la crítica de varias organizaciones civiles, que reclamaron al hoy presidente Joe Biden que desista de este caso judicial.

La preocupación por poner en peligro el caso de EEUU. contra Assange fue uno de los factores que impidieron que los planes de la CIA siguieran adelante, según Yahoo! News. El equipo de defensa de Assange espera que esto sea cierto. «Mi esperanza y expectativa es que los tribunales del Reino Unido consideren esta información y esto refuerce aún más su decisión de no extraditarlo a Estados Unidos», dijo Pollack.

La CIA presionó al Gobierno de Trump para que secuestrara o asesinara a Julian Assange

Democracy Now · 28 de septiembre de 2021

Altos funcionarios que trabajaban para la Agencia Central de Inteligencia durante la presidencia de Trump consideraron secuestrar y asesinar al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, mientras él estaba refugiado en la Embajada de Ecuador en la ciudad de Londres en 2017.

Así lo informó un explosivo artículo publicado en Yahoo News, que cita a más de 30 exfuncionarios. Los funcionarios describieron cómo el entonces director de la CIA, Mike Pompeo, buscó venganza después de que WikiLeaks hiciera públicas herramientas de piratería informática confidenciales de la agencia, conocidas como “Vault 7”, lo que se consideró como “la mayor filtración de datos en la historia de la CIA”.

La CIA vs. Assange, el mundo debe saber

Patrick Cockburn · La Jornada · 3 de octubre de 2021

Hace tres años, el 2 de octubre de 2018, un comando de oficiales sauditas asesinó al periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudita en Estambul. El propósito del asesinato era silenciar a Khashoggi y atemorizar a los críticos del régimen saudita al mostrar que se les perseguiría y castigaría como si fueran agentes de una potencia extranjera.

Esta semana se reveló que en 2017, un año antes del asesinato de Khashoggi, la CIA había maquinado el secuestro o asesinato de Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, quien cinco años antes se había refugiado en la embajada de Ecuador en Londres. Un alto funcionario estadunidense de contrainteligencia señaló que “en los más altos niveles” del gobierno de Donald Trump se discutieron planes para la entrega forzada de Assange a Estados Unidos. El informante fue uno de los más de 30 funcionarios estadunidenses –ocho de los cuales confirmaron detalles de la propuesta de secuestro– citados en una investigación de 7 mil 500 palabras de Yahoo News sobre la campaña de la CIA contra Assange.

El plan era “irrumpir en la embajada, sacar a rastras a Assange y llevarlo adonde queremos”, recordó un antiguo oficial de inteligencia. Otro informante comentó que tuvo conocimiento de una reunión celebrada en la primavera de 2017 en la que Trump preguntó si la CIA podría asesinar a Assange y plantear “opciones” de cómo hacerlo. Trump lo ha negado.

Mike Pompeo, jefe de la CIA designado por Trump, declaró en público que clasificaría a Assange y a WikiLeaks como equivalentes a “un servicio hostil de inteligencia”. Apologistas de la CIA aseguran que la libertad de prensa no estaba amenazada, porque Assange y los activistas de WikiLeaks no eran verdaderos periodistas. Los funcionarios de inteligencia del más alto nivel intentaban decidir quién es periodista y quién no, y cabildeaban con la Casa Blanca para redefinir a otros periodistas de alto perfil como “traficantes de información”, a quienes se consideraría susceptibles de ser atacados, como si fueran agentes de una potencia extranjera.

Entre aquellos a quienes se mencionó que la CIA quería atacar estaban Glenn Greenwald, fundador de la revista Intercept y ex columnista de The Guardian, y Laura Poitras, cineasta documentalista. Los argumentos para hacerlo eran similares a los empleados por el gobierno chino para suprimir a disidentes en Hong Kong, los cuales fueron muy criticados en Occidente. Encarcelar periodistas como espías ha sido siempre la norma en países autoritarios, como Arabia Saudita, Turquía y Egipto, en tanto que denunciar a la prensa libre como antipatriota es una marca más reciente de gobiernos nacionalistas populistas que han llegado al poder en todo el mundo.

Sólo es posible hacer un breve resumen de la extraordinaria historia expuesta por Yahoo News, pero los periodistas que la escribieron –Zach Dorfman, Sean D. Naylor y Michael Isikoff– deben arrasar con todos los premios periodísticos. Sus revelaciones deben ser de particular interés en Gran Bretaña, porque fue en las calles del centro de Londres donde la CIA planeaba un asalto extrajudicial a una embajada, el secuestro de un ciudadano extranjero y su entrega secreta a Estados Unidos, con la alternativa de asesinarlo.

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Se despejan las sombras: la trama de la CIA contra Julian Assange

Misión Verdad · 30 de septiembre de 2021

Desde la creación de WikiLeaks su fundador, Julian Assange, se ha convertido en uno de los principales objetivos de las agencias de seguridad y espionaje de Estados Unidos. Y para silenciarlo el imperialismo ha utilizado todos los recursos financieros, logísticos y de inteligencia para lograrlo.

Desde 2006, el programador, periodista y activista de Internet australiano representa un peligro para los intereses imperiales debido a que desde esa fecha ha venido publicando informes y distintos tipos de documentos filtrados con contenido sensible en materia de interés público que exponen comportamientos no éticos ni ortodoxos de los gobiernos y otras organizaciones con impacto global, centrándose sobre todo en la política exterior estadounidense y europea.

Recordemos que Assange adquiere especial atención desde 2010, cuando WikiLeaks publicó las imágenes audiovisuales de un ataque aéreo realizado en 2007 por helicópteros del ejército estadounidense en Bagdad, donde al menos 12 personas fueron asesinadas, entre ellas dos periodistas de Reuters. El Pentágono se había negado a hacer público el dramático video, pero alguien lo facilitó a WikiLeaks.

Asimismo, el portal también publicó documentos clasificados y sensibles del gobierno estadounidense relacionados con las guerras de Afganistán e Irak, así como más de 250 mil cables diplomáticos estadounidenses, suficientes razones para ser calificado como enemigo de Estados Unidos.

En 2012, el gobierno ecuatoriano de Rafael Correa le otorgó asilo político en la sede de la embajada en Londres por serios indicios de retaliación por parte del país o los países que produjeron la información divulgada, así como el peligro que corría, y que aún corre, de ser extraditado a los Estados Unidos de América luego de ser arrestado por la policía británica y puesto en proceso, ya que Assange no tendría un juicio justo y podría ser juzgado por tribunales especiales o militares y recibir cadena perpetua o la pena capital.

El objetivo era asesinar a Assange

Recientemente, se reveló que la CIA tenía planes de guerra secretos en Londres, que incluía secuestros, asesinatos y un tiroteo en la capital de Inglaterra contra WikiLeaks, planes que fueron señalados el año pasado en un reportaje del medio independiente The Grayzone.

De acuerdo a YahooNews, estos planes, que provocaron un acalorado debate entre los funcionarios de la administración Trump sobre la legalidad y la viabilidad de tal operación, fueron planificados en 2017, cuando Assange comenzaba su quinto año refugiado en la embajada de Ecuador.

Algunos altos funcionarios dentro de la CIA y la administración Trump -según el reportaje de Zach Dorfman, Sean D. Naylor y Michael Isikoff- discutieron el asesinato de Assange, incluso llegaron a solicitar «opciones» sobre cómo hacerlo. «Las discusiones sobre el secuestro o el asesinato de Assange se produjeron en los niveles más altos de la administración Trump», dijo un ex alto funcionario de contrainteligencia. «Parecía no haber límites», señalan.

Se supone que todos estos planes de atentado y asesinato contra el activista surgen porque, según informes de inteligencia, era posible que se fugara con ayuda de los rusos.

Ante esta posibilidad, la CIA y la Casa Blanca comenzaron a preparar una serie de escenarios para frustrar los planes de salida de Assange, según tres ex funcionarios. Estos escenarios incluían posibles tiroteos con agentes del Kremlin en las calles de Londres, estrellar un coche contra un vehículo diplomático ruso que transportaba a Assange y luego agarrarlo, y disparar a los neumáticos de un avión ruso que transportaba a Assange antes de que pudiera despegar hacia Moscú.

La paranoia llegó a tal punto «de que todos los seres humanos en un radio de tres manzanas trabajaban para uno de los servicios de inteligencia, ya fueran barrenderos o policías o guardias de seguridad», dijo un ex funcionario de inteligencia.

Sistema de espionaje

«Las conversaciones formaban parte de una campaña sin precedentes de la CIA dirigida contra WikiLeaks y su fundador. Los planes multifacéticos de la agencia también incluían un amplio espionaje a los asociados de WikiLeaks, sembrando la discordia entre los miembros del grupo y robando sus dispositivos electrónicos», detallan.

Por su parte, la investigación detallada de The Grayzone expuso detalles sobre el papel de compañía Las Vegas Sands, del multimillonario Sheldon Adelson, financista de la campaña de Trump, en la operación de espionaje de la CIA contra Julian Assange, en la que participó el personal de seguridad que, supuestamente, se encargaría de resguardarlo.

Una pequeña empresa consultora de seguridad llamada UC Global, fundada por David Morales, un antiguo oficial español de las fuerzas especiales, fue contratada en 2016 para escoltar a los hijos del para entonces presidente de Ecuador, Rafael Correa, así como la embajada de su país en el Reino Unido. Pero todo indica que Morales tenía aspiraciones más allá de los pequeños contratos y, como mercenario, fue por más.

Y es que estar encargado de la seguridad de una embajada donde se encontraba Assange abría un mundo de posibilidades para los negocios. ¿Cómo no querer jugar en otras ligas mayores sabiendo que el fundador de Wikileaks y objetivo prioritario del gobierno de Estados Unidos estaba viviendo en la sede diplomática que él «cuidaba»?

«En 2016, Morales tomó, solo, el primer vuelo disponible a una feria de seguridad en Las Vegas, con la esperanza de amarrar nuevas chambas mercadeando su papel de guardián de Assange. Días después, volvió a la sede de la compañía en Jeréz de la Frontera, España, con noticias emocionantes», refiere el medio independiente.

Apenas regresó de su viaje dijo a sus empleados que iban a jugan en «primera división». La verdad es que justo en ese momento pasaba a jugar en el lado oscuro con la promesa de que conseguirían contratos en todo el mundo.

El primer contrato en esta nueva etapa fue custodiar el yate del multimillonario sionista que mencionamos anteriormente, financista de la campaña de Trump. Es así como el contrato entre UC Global y Las Vegas Sands, la compañía de seguridad de Adelson, claramente era la cobertura para una sinuosa campaña de espionaje al parecer supervisada por la CIA. Es así como la triada multimillonario, agencia estadounidense y empresa de seguridad se conjugaban en torno a la persecución de Assange.

Pero no fue hasta el encarcelamiento del activista de origen australiano que salió a la luz, a través de ex empleados descontentos de UC Global que proporcionaron información al equipo legal de Assange, el papel de doble agente que cumplía Morales: cuidar la embajada de Ecuador y suministrarle información a la agencia estadounidense.

Posteriormente, el mercenario fue acusado de violar la privacidad de Assange por una corte de la Audiencia Nacional española en octubre de 2019, tambien de soborno y lavado de dinero. «Los documentos revelados en el tribunal, que principalmente consistía en respaldos de las computadoras de la compañía, expusieron sus perturbadoras actividades en el lado oscuro», dice Max Blumenthal.

Los archivos de la empresa de Morales detallan una operación de vigilancia elaborada por Estados Unidos en la que espían a Assange, su equipo legal, sus amigos estadounidenses, periodistas, entre otros. Incluso los diplomáticos ecuatorianos que contrataron a UC Global para protegerlos fueron objetivos del espionaje.

«La investigación en curso detalla operaciones negras que van desde husmear en las conversaciones privadas del fundador de Wikileaks o pescando un pañal del bote de la basura de la embajada para poder determinar si las heces que contenía pertenecían a su hijo», señala The Grayzone.

Las investigaciones arrojaron quién sería el encargado de establecer el enlace entre la compañía de seguridad, el magnate financista de Trump y la CIA. Zohar Lahav, un israelí-estadounidense que fue guardaespaldas de Adelson, es quien personalmente reclutó a Morales y lo llevó a Las Vegas. Lahav trabajó directamente con Brian Nagel, director de seguridad global de Las Vegas Sands, quien también fue director asociado del Servicio Secreto y experto en ciberseguridad, por eso no es de extrañar que él mismo estuviera detrás del aparataje de espionaje en el recinto diplomático.

El activista bajo la lupa de Mike Pompeo

Una vez que Donald Trump asume el poder, la CIA pasó a estar bajo el control de Mike Pompeo, otro aliado de Adelson, quien desde el principio puso a Julian Assange en el centro de las miradas de los organismos de inteligencia.

El primer discurso público de Pompeo como director de la CIA, ofrecido en la sede del think tank Centro para los Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS, por sus siglas en inglés) el 13 de abril de 2017, fue contra «los informantes que entregan miles de documentos clasificados a editoriales de izquierda». Obviamente se refería en primer término al activista australiano.

«Llegó el momento de denunciar a Wikileaks por lo que en realidad es: un servicio de inteligencia no estatal hostil que con frecuencia es inducido por actores estatales como Rusia», afirmó en aquella oportunidad.

Posteriormente, Pompeo prometió una campaña de contramedidas «a largo plazo» contra Wikileaks: «Tenemos que reconocer que ya no podemos permitirle a Assange y sus colegas la laxitud de emplear valores de la libertad de expresión contra nosotros. Darles espacio para destruirnos con secretos robados es una perversión de lo que sostiene nuestra gran Constitución. Esto se acaba ahora».

Lo que vino a continuación fue una gran campaña de espionaje tercerizada a través de la empresa del mercenario español, cuyo móvil fue no solo para espiar a Assange, también a sus amigos estadounidenses, sus abogados y virtualmente cualquiera en su entorno inmediato.

¿Por qué arreció la campaña contra Wikileaks?

El 26 de febrero de 2017 el portal anunció que publicaría grandes lotes de archivos de la CIA y revelaría detalles del jaqueo de la agencia y sus herramientas de espionaje cibernético. Una de estas aplicaciones llamada «Marble» (mármol en inglés) le permitía a los espías de la agencia implantar un código que borraba su identidad de las computadoras que habían hackeado.

«Dos días después del anuncio inicial de Wikileaks, el 28 de febrero, Morales fue enviado de España a un hotel en Alexandria, estado de Virgina, a pocos pasos del cuartel general de la CIA en Langley», expone Blumenthal, quien también dice que, si bien UC Global no tenía ningún contrato públicamente conocido con alguna compañía en Virginia, Morales envió correos encriptados desde una dirección IP desde esa localidad.

«En ocasiones, cuando le preguntaba insistentemente quiénes eran sus ‘amigos norteamericanos’, en alguna ocasión David Morales me respondía que era ‘la inteligencia de Estados Unidos’. Sin embargo, cuando le preguntaba con qué persona en concreto de la inteligencia estaba encontrándose para darles información, el Sr. Morales cortaba la conversación y me indicaba que ese tema lo manejaba exclusivamente él al margen de la empresa», recordó un ex socio de la empresa, reseña el medio independiente.

Finalmente, la llegada de Lenín Moreno al poder en Ecuador facilitó el panorama para Estados Unidos, pues el nuevo presidente desde el principio tuvo una actitud hostil contra Assange, al punto de que autorizara que fuera encarcelado dentro la propia embajada.

En la actualidad, Assange se encuentra en una prisión de Londres mientras los tribunales de ese país deciden sobre la petición de Estados Unidos de extraditar al fundador de WikiLeaks acusado de intentar ayudar a la ex analista del ejército estadounidense Chelsea Manning a entrar en una red informática clasificada y de conspirar para obtener y publicar documentos clasificados, lo que según el gobierno estadounidense viola la Ley de Espionaje.

Pero a fin de cuentas el caso no se trata de tal o cual ley, sino de intimidar al periodismo realmente independiente, reprimir la libertad de prensa global y proteger la impunidad de los crímenes imperiales de los últimos tiempos.