Condena mundial al fallo contra Julian Assange

Página 12 · 11 de diciembre de 2021

La manifestaciones en contra del fallo dieron la vuelta al mundo. (Fuente: AFP)

Repudio de Aministía Internacional, Reporteros sin Fronteras, la Federación Internacional de Periodistas, el gobierno de Rusia y la Internacional Progresista

Organizaciones civiles y gubernamentales, así como personalidades del mundo han rechazado el fallo de la Cámara de apelaciones británica en favor de la extradición a Estados Unidos del periodista Julian Assange.

La ONG Reporteros Sin Fronteras condenó la decisión de la justicia, de acuerdo con su secretario general, Christophe Deloire. “Defendemos este caso debido a sus implicaciones peligrosas para el futuro de la libertad de prensa en todo el mundo. Ha llegado la hora de poner fin a más de una década de persecución, de una vez y para siempre. Es la hora de poner en libertad a Assange”, agregó Deloire, quien señaló que el fundador de Wikileaks está siendo perseguido por su periodismo.

Un tribunal de Londres aceptó este viernes el recurso de Estados Unidos contra la decisión británica de no extraditar a ese país a Julian Assange, el fundador de WikiLeaks al que Washington quiere juzgar por la difusión de documentos clasificados.

«El tribunal admite el recurso», se limitó a decir el juez Timothy Holroyde ante una sala abarrotada por la fuerte expectación mediática del caso. Una magistrada de primera instancia consideró en enero que Assange corría riesgo de suicidio si era extraditado, pero ahora el caso deberá ser analizado de nuevo.

Aministía

La organización de derechos humanos Amnistía Internacional (AI) tildó de «parodia a la justicia» la decisión de la Alta Corte de Londres de autorizar la extradición a EEUU de Assange. «Es una parodia a la justicia… El tribunal decidió aceptar las garantías incorrectas de Estados Unidos de que Assange no sería sometido a confinamiento solitario en una cárcel con régimen penitenciario duro», declaró el director de AI para Europa, Nils Muiznieks.

La eventual extradición de Julian Assange a Estados Unidos pone en peligro los principios de la libertad de los medios de comunicación, declaró un portavoz de la Federación Internacional de Periodistas. “La extradición de Assange a Estados Unidos pondría en peligro no sólo su vida, sino también los principios fundamentales de la libertad de prensa. La asociación apoyará cualquier esfuerzo del equipo legal de Assange para impugnar este fallo judicial», dijo el vocero.

Zajarova

La vocera de la Cancillería rusa, María Zajárova criticó este viernes la decisión del Tribunal de Apelación de Reino Unido de aprobar la extradición a Estados Unidos del fundador de Wikileaks, Julian Assange. “Este vergonzoso veredicto en el marco de un caso político contra un periodista y activista social es otra manifestación de la mentalidad caníbal del dúo anglosajón”, precisó Zajárova en alusión a EE.UU. y Reino Unido.  “Occidente celebró de forma decente el Día Internacional de los Derechos Humanos y el fin de la Cumbre por la Democracia”, ironizó la funcionaria.

A su turno elexpresidente ecuatoriano Rafael Correa tuiteó: “Feliz día de los Derechos Humanos..! Como decían los jóvenes idealistas en Francia: “Paren el mundo, que yo me bajo. Pd: No olvidar que fue Lenin Moreno el que entregó a Assange.

La Internacional Progresista subió un video reciente en el que el expresidente brasileño Lula da Silva, exige la liberación del fundador de WikiLeaks ylo postulapara el premioNobel de la Paz. “Julian Assange no merece ser castigado, merece ser reconocido por el enorme servicio que le ha prestado ala humanidad al denunciar el genocidio de las guerras. Es un héroe dela democracia!”

Garzón

El abogado y exmagistrado español, Baltasar Garzón, criticó la sentencia del Tribunal de Apelación inglés, que acepta el recurso iniciado por Estados Unidos y da luz verde al proceso de extradición de Julian Assange. «Consuma la persecución política desencadenada por EEUU contra WikiLeaks y Julian Assange por haber denunciado hechos gravísimos que afectaban a la seguridad de todos», denuncia en un comunicado El también coordinador internacional de la defensa del periodista.

Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que EEUU persigue y busca venganza contra Assange, por haber difundido sus «crímenes de guerra y prácticas injerencistas». «Con persecución versus Assange, EEUU busca venganza y castigo por revelaciones de sus crímenes de guerra y prácticas injerencistas», escribió el diplomático en su cuenta de Twitter.

Mientras tanto el excandidato presidencial colombiano Gustavo Petro señaló:  La extradición del peridista Assange hacia EEUU, equivale a la ley mordaza a la prensa colombiana, solo que a escala mundial.

A su vez la exembajadora argentina en Venezuela y Gran Bretaña y amiga personal de Assange,  Alicia Castro, declaró en el podcast «La García»:  «Estoy muy consternada. Nunca hubo un caso de una tortura física y psíquica tan prolongada como la que se ha sometido a Juliana Assange. ¿Cuál es el delito de haber revelado a todos los hombres y personas comunes de este mundo los secretos Estado que pertenecían al complejo industrial militar de los Estados Unidos? Él solo reveló que existe y por eso latinoamérica tiene una deuda con Assange. Los cables diplomáticos revelaron el grado profundo de la injerencia de los Estados Unidos en la región.»

Familia

La abogada Stella Moris, pareja de Assange y madre de dos de su hijos, también criticóduramente el fallo de la justicia británica y prometió continuar la lucha por la liberación del fundador de WikiLeaks. «¡Pelearemos! Todas las generaciones tienen una lucha épica en la que combatir y esta es la nuestra», señaló Moris. «Porque Julian representa los fundamentos de lo que significa vivir en una sociedad libre, de lo que significa tener libertad de expresión, de lo que significa para los periodistas hacer su trabajo sin tener miedo de pasar el resto de sus vidas en prisión». Moris dijo que el equipo de defensa apuntó que el fallo es un gran error. «Apelaremos esta decisión lo antes posible,” cerró.

El periodista australiano está acusado de 17 cargos de espionaje y uno de intrusión informática, que podrían suponer hasta 175 años de cárcel. Entre 2010 y 2011, su plataforma, WikiLeaks, publicó cientos de miles de documentos militares y diplomáticos clasificados sobre, entre otros temas, las guerras de Irak y Afganistán.

Estados Unidos vuelve a insistir con la extradición de Julian Assange

Página 12 · 28 de octubre de 2021

La justicia británica está examinando la solicitud de Estados Unidos de revocar la decisión de una jueza de primera instancia de rechazar la extradición de Julian Assange para enfrentar cargos de espionaje. Washington lo acusa de 17 cargos de espionaje que suman una pena posible de 175 años de prisión. El fundador de WikiLeaks es señalado por divulgar cientos de miles de documentos confidenciales de militares y diplomáticos estadounidenses.

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La directora de campañas internacionales de Reporteros sin fronteras, Rebecca Vincent, aseguró que en el último año se intensificó la atención mundial sobre el caso, aunque se subestima la gravedad de la situación desde el punto de vista de la libertad de prensa, según consigna el diario británico The Guardian.

«El hecho de que se haya llegado tan lejos tiene un efecto escalofriante en la información sobre seguridad nacional en todo el mundo. Sigue habiendo una tendencia entre algunos a compartimentar esto, o a tomar una posición particular basada en opiniones personales sobre Julian Assange, pero si Estados Unidos tiene éxito en asegurar su extradición, entonces el precedente que podría establecer para cualquier organización de medios de comunicación no puede ser exagerado«.

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Puedes leer el artículo completo aquí.

Amnistía Internacional: “Retiren los cargos, detengan la extradición y pongan en libertad a Julian Assange”

Amnistía Internacional · 26 de octubre de 2021

Ante la vista del recurso contra la decisión de un tribunal británico de no conceder la extradición de Julian Assange a Estados Unidos, la secretaria general de Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades estadounidenses que retiren los cargos contra él y que las autoridades británicas no lo extraditen, sino que lo dejen en libertad de inmediato.

Agnès Callamard hace este llamamiento tras una investigación de Yahoo News que revela que los servicios de seguridad de Estados Unidos consideraron la posibilidad de secuestrar o matar a Julian Assange cuando residía en la embajada de Ecuador en Londres. Esto debilita aún más las ya poco fiables garantías diplomáticas estadounidenses de que Assange no será puesto en condiciones que podrían constituir malos tratos si es extraditado.

“Las garantías del gobierno estadounidense de que Julian Assange no ingresará en un centro penitenciario de máxima seguridad ni será sometido a medidas administrativas especiales abusivas quedaron desacreditadas al admitir que se reserva el derecho a revocarlas. Ahora, las informaciones de que la CIA consideró la posibilidad de secuestrar o matar a Assange han arrojado aún más dudas sobre la fiabilidad de las promesas estadounidenses y han puesto más al descubierto la motivación política que subyace a este caso”, ha afirmado Agnès Callamard.

“Resulta grotesco que, casi 20 años después, prácticamente ninguna persona responsable de los presuntos crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos durante las guerras de Afganistán e Irak haya rendido cuentas, y menos aún haya sido procesada, y sin embargo un editor que sacó a la luz dichos crímenes se enfrenta a una posible cadena perpetua.”

Se espera que en la vista del recurso, prevista para el 27 y el 28 de octubre, se examinen cinco motivos de apelación de Estados Unidos, entre ellos la fiabilidad de las garantías ofrecidas por el gobierno estadounidense después de que un tribunal británico inferior fallara en contra de la extradición de Assange en enero de 2021, y que Amnistía Internacional considera escasa.

Estados Unidos acusa a Assange de conspirar con un denunciante de irregularidades (la analista de inteligencia militar Chelsea Manning) para obtener ilegalmente información clasificada, y quiere que sea juzgado en Estados Unidos en aplicación de la Ley de Espionaje y la Ley de Abuso y Fraude Informático, lo cual podría acarrearle una pena de hasta 175 años de prisión.

El procesamiento iniciado por el gobierno estadounidense supone una grave amenaza para la libertad de prensa, tanto en Estados Unidos como en el extranjero, pues describe una conducta que incluye actividades profesionales que llevan a cabo diariamente editores y profesionales del periodismo de investigación. Autorizar la extradición de Julian Assange supondría criminalizar prácticas periodísticas habituales y permitir que Estados Unidos y probablemente otros países atacaran a editores y periodistas fuera de sus jurisdicciones por sacar a la luz actuaciones indebidas de los gobiernos.

“La implacable persecución de Julian Assange por el gobierno estadounidense deja ver a las claras que este procesamiento es una medida punitiva, pero además el caso presenta motivos de preocupación que van mucho más allá de la suerte de un hombre y ponen en peligro la libertad de prensa y la libertad de expresión”, ha dicho Agnès Callamard.

“Periodistas y editores son de importancia vital a la hora de someter a escrutinio a los gobiernos, sacar a la luz sus irregularidades y hacer rendir cuentas a quienes cometen violaciones de derechos humanos. Esta engañosa apelación debe ser desestimada, los cargos deben ser retirados y Julian Assange debe quedar en libertad.”

Información complementaria

La solicitud de extradición de Estados Unidos se basa en una serie de cargos directamente relacionados con la publicación de documentos clasificados filtrados como parte del trabajo de Julian Assange con Wikileaks. La publicación de información de interés público es una piedra angular de la libertad de prensa y del derecho de la ciudadanía a la información sobre las actuaciones indebidas de los gobiernos, está protegida por el derecho internacional de los derechos humanos y no debe ser criminalizada.

En caso de ser extraditado a Estados Unidos, Julian Assange podría ser juzgado por diversos delitos en aplicación de la Ley de Espionaje y de la Ley de Abuso y Fraude Informático. También correría un riesgo real de sufrir violaciones graves de derechos humanos a causa de unas condiciones de reclusión que podrían constituir tortura y otros malos tratos, entre ellas la reclusión prolongada en régimen de aislamiento. Julian Assange es el primer editor que se enfrenta a un enjuiciamiento en aplicación de la Ley de Espionaje.

La democracia a prueba en Londres: manifestaciones por refugiados, el Tribunal de Belmarsh y Julian Assange

El Salto · 19 de octubre de 2021

Los próximos días en Londres pueden ser fundamentales para el devenir de los acontecimientos a nivel global. El 20 de octubre tendrá lugar una manifestación a favor de los refugiados a consecuencia del proyecto de Ley propuesto por Priti Patel, Ministra del Interior del Reino Unido y miembro del Partido Conservador. Un par de días más tarde, se celebrará en Westminster el Tribunal de Belmarsh para someter a juicio la llamada “Guerra contra el Terrorismo” perpetrada por Estados Unidos. Emulando al tribunal popular Russell-Sartre celebrado en 1967 en Estocolmo y Copenhague, cuando se juzgó al país americano por sus acciones cometidas en Vietnam, en esta ocasión se denunciará al Gobierno estadounidense por su rol en Oriente Medio y las torturas de la Bahía de Guantánamo. En octubre de 2020 se celebró el Tribunal de Belmarsh de manera online y contó con la presencia de Yanis Varoufakis, Jennifer Robinson, Rafael Correa, Pamela Anderson, Tariq Ali, Jeremy Corbyn, Roger Waters y Slavoj Zyzek, entre otros activistas políticos. En esta ocasión, aunque se realice de manera presencial en Londres, se podrá acceder al Tribunal de Belmarsh a través de la página Progressive International.

Todo ello es un preludio del juicio de apelación que tendrá lugar los días 27 y 28 en el Tribunal Superior de Londres contra Julian Assange, quien fue juzgado el pasado 4 de enero en la capital británica.

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La CIA y los planes para asesinar a Julian Assange

De manera similar, el Tribunal de Belmarsh reunirá a figurares importantes de la política internacional para exponer los crímenes de Estados Unidos revelados por WikiLeaks. También se denunciará el rol del Reino Unido en su persecución contra Julian Assange, un periodista cuyo crimen fue ofrecer al mundo una demostración de las atrocidades cometidas por los americanos. Este evento llega en un momento especialmente delicado, ya que las recientes revelaciones sobre los planes de la CIA para asesinar a Julian Assange han demostrado la implacable persecución hacia el fundador de WikiLeaks.

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A través de la exposición de más de 400,000 documentos, la organización internacional fundada por Assange demostró que en Afganistán hubo más de 300 casos de torturas y abusos perpetrados de manera secreta por las fuerzas americanas, 130,000 muertes se mantuvieron en secreto, y se encarceló a 180,000 iraquíes.

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Joe Lauria: Assange pierde y el Alto Tribunal admite la apelación de Estados Unidos

L’Hora · 10 de diciembre de 2021

El Alto Tribunal ha admitido el recurso de Estados Unidos para revocar una orden de no extradición de Julian Assange y devolver el caso al tribunal de primera instancia.

El Tribunal Superior de Londres ha fallado este viernes en la apelación de Estados Unidos contra una decisión de un tribunal inferior de no extraditar al editor encarcelado de WikiLeaks, Julian Assange, devolviendo el caso al Tribunal de Magistrados con instrucciones de enviar el caso al secretario de Estado para que decida sobre la extradición de Assange.

El asunto está ahora en manos de Dominic Raab, secretario de Estado de Justicia, a menos que los abogados de Assange recurran esta decisión ante el Tribunal Supremo del Reino Unido.

El juez Timothy Holyrode, que ha leído la decisión del Tribunal Superior en nueve minutos, ha dicho que la orden de excarcelación de Assange quedaba anulada y que debía permanecer en prisión preventiva.  Holyrode ha dicho que el Alto Tribunal había aceptado las garantías de Estados Unidos de que Assange no sería mantenido en duras condiciones carcelarias en ese país. Las ha calificado de «compromisos solemnes de un gobierno a otro».

El Alto Tribunal se ha mostrado satisfecho, ha dicho Holyrode, de que Assange no sería recluido bajo Medidas Administrativas Especiales ni enviado a la prisión de máxima seguridad ADX Florence en Colorado, de que Assange recibiría un tratamiento médico adecuado mientras estuviera encarcelado y de que podría cumplir su sentencia posterior al juicio y a la apelación en su Australia natal.

«El tribunal ha rechazado varias críticas argumentadas en nombre del señor Assange… que las garantías… no eran suficientes», dijo Holyrode.

Ha leído:

«Por las razones expuestas en la sentencia que se ha dictado hoy, el tribunal ha admitido el recurso sobre la base de que… a. El DJ [Juez de Distrito], habiendo decidido que se cumplía el umbral para la exención en virtud del artículo 91 de la Ley de Extradición de 2003, debería haber notificado a Estados Unidos su opinión provisional, para darle la oportunidad de ofrecer garantías al tribunal; y b. Estados Unidos ha proporcionado ahora al Reino Unido un paquete de garantías que responden a las conclusiones específicas del DJ».

Holyrode sólo ha leído el juicio sumario en el tribunal. No ha dicho nada acerca de la conclusión del juez de distrito sobre la constatación de depresión para liberar a Assange, señalando sólo que el Tribunal Superior estaba satisfecho con las garantías de Estados Unidos. Los detalles de los problemas de salud mental están en la sentencia completa de 27 páginas que puede leerse aquí.  Se analiza más adelante en este informe.

Holyrode ha señalado que la jueza de distrito, Vanessa Baraitser, «decidió todas las cuestiones, excepto una, a favor de los Estados Unidos. Decidió que el estado mental del Sr. Assange era tal que sería opresivo extraditarlo debido a las duras condiciones en las que probablemente sería detenido».

Holyrode ha dicho: «El Sr. Assange ha indicado que impugna las decisiones del DJ sobre las cuestiones que se decidieron en su contra, y tratará de plantear esas cuestiones en una etapa posterior». Esto se refiere a un posible recurso de apelación adicional que los abogados de Assange podrían presentar ante el Tribunal Supremo, en función de que éste acepte su apelación.

Motivos de apelación de Estados Unidos

El Alto Tribunal ha rechazado tres de los cinco motivos de apelación de Estados Unidos:

«Estados Unidos apela contra la orden de puesta en libertad del Sr. Assange por cinco motivos:

Motivo 1: La jueza cometió errores de derecho en su aplicación de la prueba del artículo 91. Si hubiera aplicado la prueba correctamente no habría eximido al Sr. Assange [el Tribunal Superior rechazó este motivo].

Motivo 2: Habiendo decidido que se cumplía el umbral para la exoneración en virtud del artículo 91, la jueza debería haber notificado a Estados Unidos su opinión provisional para darle la oportunidad de ofrecer garantías al tribunal.

Motivo 3: Habiendo llegado a la conclusión de que el principal experto psiquiátrico convocado en nombre de la defensa (el profesor Kopelman) la había engañado sobre una cuestión material, la juez debería haber dictaminado que su testimonio no era fiable (o que debía concedérsele poca importancia) o que su falta de independencia hacía que su testimonio fuera inadmisible. La jueza de distrito no interrogó ni evaluó adecuadamente las razones por las que el profesor Kopelman la engañó (aparentemente concluyendo que era suficiente con que la hubiera engañado por razones «humanas») ni evaluó adecuadamente cómo su voluntad de engañarla afectaba a la fiabilidad general de sus pruebas. Si no hubiera admitido esa prueba o no le hubiera atribuido el peso adecuado, la jueza no habría eximido al Sr. Assange de conformidad con el artículo 91 [el Tribunal Superior rechazó este motivo].

Motivo 4: La jueza se equivocó en su valoración global de las pruebas relativas al riesgo de suicidio, en particular en su valoración predictiva de un riesgo futuro y a largo plazo que se basaba en varias contingencias que podían o no llegar a producirse [este motivo ha sido rechazado por el Tribunal Superior].

Motivo 5: Estados Unidos ha proporcionado al Reino Unido un paquete de garantías que responden a las conclusiones específicas de la jueza en este caso. En particular, Estados Unidos ha ofrecido garantías de que el Sr. Assange no será sometido a las SAM ni será encarcelado en el ADX (a menos que haga algo posterior al ofrecimiento de estas garantías que se ajuste a las pruebas para la imposición de las SAM o la designación al ADX). Estados Unidos también ha ofrecido garantías de que consentirán que el Sr. Assange sea trasladado a Australia para cumplir cualquier pena de prisión que se le imponga si es condenado.»

La sentencia del Tribunal Superior dice:

«Estados Unidos sostiene que si la jueza hubiera abordado correctamente las pruebas en torno a la cuestión de la opresión (motivos 1 a 4) habría decidido la cuestión de manera diferente y enviado el caso al Secretario de Estado. En consecuencia, el recurso debe ser admitido. Con carácter subsidiario, la cuestión debería remitirse para su nueva determinación».

En otras palabras, el Alto Tribunal podría haber devuelto el caso al Tribunal de Primera Instancia para que lo volviera a resolver. En lugar de ello, ha decidido devolver el caso al tribunal inferior con instrucciones de revocar su sentencia y enviar el asunto al secretario de Estado para que decida sobre la extradición.

El Tribunal Superior ha explicado específicamente por qué ha admitido el recurso de Estados Unidos y ha rechazado el argumento de Assange. Se reduce al hecho de que el tribunal ha aceptado las garantías de Estados Unidos a pesar de que se produjeron después de la decisión de Baraitser de no extraditarlo. El Alto Tribunal ha creído explícitamente en la sinceridad de esas garantías.

La sentencia dice: «No hay ninguna razón para que este tribunal no acepte que las garantías significan lo que dicen. No hay ninguna base para suponer que Estados Unidos no ha dado las garantías de buena fe».

Ha dicho además:

«No hubo garantías ante el juez (motivo 5). Ahora se ofrecen en respuesta a la conclusión sobre la opresión. El argumento de Estados Unidos es que las garantías plantean una nueva cuestión a los efectos del artículo 105 de la Ley [de Extradición] de 2003 y que si las garantías hubieran estado a disposición de la jueza, ésta habría decidido la cuestión de la opresión de manera diferente».

«Se afirma que, sólo sobre esta base, el recurso debe ser admitido» [énfasis añadido].

El Alto Tribunal ha rechazado los argumentos de los abogados de Assange de que no se podía confiar en las garantías de Estados Unidos, al dictaminar:

«Las declaraciones generales de opinión que ponen en duda la buena fe de Estados Unidos por parte de quienes no establecen ninguna experiencia relevante para dar tal opinión no tienen más valor que una opinión periodística extraída de una búsqueda en Internet. No obstante, hemos considerado todo el material de bene esse«.

El tribunal ha rechazado el argumento de Assange de que las declaraciones no debían ser admitidas porque se produjeron después de que Baraitser hubiera dictado sentencia. «En nuestra opinión, un tribunal que conoce de un caso de extradición, ya sea en primera instancia o en apelación, está facultado para recibir y considerar las garantías siempre que sean ofrecidas por un Estado solicitante», ha dicho la sentencia del Tribunal Superior.

Y añade:

«Una oferta de garantías en un caso de extradición es un asunto solemne, que requiere una cuidadosa consideración por parte del Estado solicitante de su voluntad de dar compromisos específicos a otro Estado. No sería apropiado exigir que se hiciera sobre una base contingente o hipotética; y dudamos de la viabilidad de tal enfoque. No aceptamos que Estados Unidos se haya abstenido por razones tácticas de ofrecer garantías en una fase anterior, o que haya actuado de mala fe al optar por ofrecerlas sólo en la fase de apelación.»

El Alto Tribunal también ha tratado de justificar por qué Estados Unidos esperó hasta después de la audiencia de extradición en septiembre de 2020 para ofrecer sus garantías. «Observamos que la decisión de que todos los alegatos finales debían hacerse por escrito, en un caso en el que los argumentos se habían extendido a lo largo de muchos días de audiencia, bien puede haber contribuido a la dificultad a la que se enfrentó Estados Unidos para ofrecer garantías adecuadas antes de lo que lo hizo», ha dicho el tribunal.

Las garantías de Estados Unidos parecen contener un error. Prometen que Assange no será retenido antes del juicio en la prisión ADX de Florencia, cuando Assange sería retenido antes del juicio en el Centro de Detención de Alejandría.

Cuestión de salud mental

El Alto Tribunal rechazó el motivo 3 de la apelación de Estados Unidos, según el cual el testimonio del testigo de la defensa, el profesor Michael Kopelman, no debería tener ningún peso porque en su primer informe ante el tribunal inferior ocultó la relación que Assange tenía con Stella Moris y sus dos hijos. Baraitser había dictaminado que, aunque engañó al tribunal, era humanamente comprensible dados los riesgos para Moris y los niños.

Esos riesgos provenían del contratista de la C.I.A., UC Global, que estaba espiando a Assange y a todos sus visitantes en la embajada de Ecuador en Londres, incluida Moris, y a los abogados y médicos de Assange. El Tribunal Superior no ha mencionado esto, pero ha concluido:

«Se afirma que la jueza –que, por supuesto, había visto y oído todas las pruebas, y era muy consciente de las críticas formuladas en el contrainterrogatorio del profesor Kopelman– aceptó que había hecho dos declaraciones engañosas en su primer informe, pero concluyó, no obstante, que su dictamen pericial era imparcial y fiable. Tenía derecho a llegar a esa conclusión y no hay ninguna base para que este tribunal lo rechace».

Sin embargo, el Alto Tribunal ha criticado duramente a Kopelman por violar su juramento de decir la verdad ante el tribunal. «Con todos los respetos a la jueza, no podemos estar de acuerdo con su conclusión implícita de que las faltas del profesor Kopelman podrían excusarse o pasarse por alto simplemente porque su conducta podría considerarse como ‘una respuesta humana comprensible’».

Asegurado por las garantías

A pesar de este fallo, el Alto Tribunal ha dejado claro que ha basado toda su decisión de anular la liberación de Assange en la aceptación de las garantías de Estados Unidos. Ha aceptado el argumento de Estados Unidos de que «el riesgo de que el Sr. Assange fuera sometido a las SAMs y/o fuera detenido en el ADX estaba ‘al frente y en el centro’ de las opiniones de ambos [testigos de la defensa], el profesor [Michael] Kopelman y el Dr. [Quinton] Deeley, y fue la base de la decisión de la jueza de que la extradición sería perjudicial. Una vez eliminado ese riesgo por las garantías, el juez habría llegado a una decisión diferente». El tribunal ha añadido:

«Dado el énfasis que la jueza puso en el ‘régimen más duro de las SAMs’, y dado que las pruebas del profesor Kopelman y del Dr. Deeley sobre el riesgo de suicidio se basaban en que el Sr. Assange estuviera detenido en duras condiciones de aislamiento, no podemos aceptar la afirmación de que la conclusión de la jueza habría sido la misma si no hubiera encontrado un riesgo real de detención en esas condiciones.»

En otras palabras, el Alto Tribunal ha aceptado que las condiciones de reclusión de Assange eran el factor clave para su riesgo de suicidio, y que una vez que la seguridad de Estados Unidos eliminara ese factor, Assange debería ser extraditado.

La C.I.A.

Ni las palabras «C.I.A.» ni «Agencia Central de Inteligencia» aparecen en ninguna parte de la decisión del Alto Tribunal, pese a que la seguridad de Moris estaba en riesgo por culpa de la C.I.A. y, lo que es más significativo, porque la C.I.A. había considerado seriamente secuestrar o matar a Assange mientras estaba en la embajada.

Este complot se presentó como prueba en la audiencia de extradición de Assange en septiembre de 2020 y con mucho más detalle en la audiencia del Tribunal Superior a finales de octubre, cuando el abogado de Assange, Mark Summers QC, se refirió al informe de Yahoo! News sobre el complot de la C.I.A.

Argumentó que Assange no podía ser extraditado a un Estado cuyos servicios de inteligencia habían estudiado un plan para matarlo. ¡En su conclusión, Summers recomendó que los dos jueces del alto tribunal leyeran el informe de Yahoo! Si lo han hecho, claramente lo han ignorado.

De hecho, ha rechazado un nuevo alegato de Assange en el que se afirmaba que Estados Unidos había cometido «un abuso del proceso, ya que se vio impulsado por motivos ulteriores». El Alto Tribunal dijo: «La DJ [Baraitser] se mostró satisfecha de que los fiscales federales que presentaron los cargos contra el Sr. Assange actuaron de buena fe».

Reacciones

No ha habido ninguna reacción inmediata del gobierno de Estados Unidos a la decisión del Alto Tribunal.

El editor jefe de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, ha dicho: «La vida de Julian vuelve a estar gravemente amenazada, al igual que el derecho de los periodistas a publicar material que los gobiernos y las corporaciones consideran inconveniente».

Moris, la prometida de Assange, ha emitido un comunicado tras la sentencia.

Joe Lauria es redactor jefe de Consortium News y antiguo corresponsal en la ONU de The Wall Street Journal, Boston Globe y otros numerosos periódicos. Fue reportero de investigación para el Sunday Times de Londres y comenzó su labor profesional con 19 años como colaborador para The New York Times.  Se le puede localizar en joelauria@consortiumnews.com y seguir en Twitter @unjoe.

Fuente: Consortium News

Julian Assange sufre un derrame cerebral en la prisión de Belmarsh

L‘Hora · 12 de diciembre de 2021

Julian Assange sufre un derrame cerebral en la prisión de Belmarsh: su mujer culpa al estrés extremo causado por la batalla de extradición de Estados Unidos [Sarah Oliver – Mail on Sunday, 12.12.2021]

– Julian Assange sufrió un derrame cerebral en la prisión de Belmarsh, según ha revelado su mujer Stella Moris.

– El editor de WikiLeaks, de 50 años, se encuentra en prisión preventiva en la cárcel de máxima seguridad.

– Se cree que el mini-accidente cerebrovascular fue provocado por el estrés de la acción judicial de Estados Unidos.

– El ictus se produjo en el momento de la comparecencia ante el Alto Tribunal por videoconferencia en octubre.

Julian Assange sufrió un derrame cerebral en la prisión de Belmarsh, según reveló anoche su mujer Stella Moris.

El editor de WikiLeaks, de 50 años, que se encuentra en prisión preventiva en la cárcel de máxima seguridad mientras lucha por su extradición a Estados Unidos, quedó con el párpado derecho caído, problemas de memoria y signos de daño neurológico.

Cree que el miniaccidente cerebrovascular fue provocado por el estrés de la acción judicial en curso en Estados Unidos contra él, y un deterioro general de su salud, ya que se enfrenta a su tercera Navidad entre rejas.

Ocurrió durante una comparecencia ante el Tribunal Superior por videoconferencia desde Belmarsh en octubre.

Un «ataque isquémico transitorio» –la interrupción del suministro de sangre al cerebro– puede ser una señal de advertencia de un derrame cerebral completo. Assange se ha sometido a una resonancia magnética y está tomando medicamentos contra el ictus.

La abogada Moris, de 38 años, dijo: «Julian está luchando y me temo que este mini-accidente cerebrovascular podría ser el precursor de un ataque más importante. Esto agrava nuestros temores sobre su capacidad de supervivencia cuanto más dure esta larga batalla legal.

Es urgente que se resuelva. Mira a los animales atrapados en jaulas en un zoológico. Les acortan la vida. Eso es lo que le pasa a Julian. Los interminables casos judiciales son extremadamente estresantes mentalmente.»

Dijo que se le mantenía en su celda durante largos períodos y que «le faltaba aire fresco y luz solar, una dieta adecuada y los estímulos que necesita».

Assange se enfrentó a un importante revés legal el viernes, cuando el Tribunal Superior anuló una sentencia dictada este año que impedía su extradición a Estados Unidos para enfrentarse a cargos en virtud de la Ley de Espionaje estadounidense.

Sus abogados argumentaron con éxito que se le mantendría en condiciones en Estados Unidos que podrían conducir a un grave riesgo de suicidio. El Tribunal Superior revocó la sentencia anterior después de que el gobierno estadounidense ofreciera garantías sobre su posible encarcelamiento.

Pero la Sra. Moris dijo: «Creo que este juego de ajedrez constante, batalla tras batalla, el estrés extremo, es lo que causó el derrame cerebral de Julian el 27 de octubre.

Se sentía muy mal, demasiado enfermo para seguir la vista, y el juez le excusó pero no pudo salir de la sala de vídeo de la prisión.

Debe haber sido horrible escuchar una apelación ante el Tribunal Superior en la que no puedes participar, en la que se discute tu salud mental y tu riesgo de suicidio y en la que Estados Unidos argumenta que te lo estás inventando todo.

Tuvo que asistir a todo esto cuando debería haber sido excusado. Estaba en un estado realmente terrible. Sus ojos no estaban sincronizados, su párpado derecho no se cerraba, su memoria era borrosa.»

Assange fue examinado por un médico, que detectó un retraso en la respuesta de la pupila cuando se le iluminó un ojo, un signo de posible daño nervioso.

La Sra. Moris y Assange tienen dos hijos, Gabriel, de cuatro años, y Max, de dos, y son pareja desde hace cinco años. Ella dijo que él se había recuperado «más o menos», pero teme que el ataque demuestre que su salud está fallando.

Ayer le visitó durante una hora aproximadamente, llevando a los niños a verle en una sala de la prisión que comparten decenas de reclusos y sus seres queridos.

Dijo que Assange estaba angustiado por estar alejado de su familia, y añadió: «Le resulta difícil la perspectiva de una tercera Navidad en prisión».

Estados Unidos quiere que Assange se enfrente a las acusaciones de conspiración para obtener y divulgar información de defensa nacional después de que Wikileaks publicara cientos de miles de documentos filtrados relacionados con las guerras de Afganistán e Irak.

Se refugió en la embajada de Ecuador en Londres en 2012 porque temía ser extraditado, permaneciendo durante siete años hasta que fue sacado a la fuerza y enviado a Belmarsh en 2019.

Tiene hasta el 23 de diciembre para apelar la sentencia de la semana pasada, y podría enfrentarse a muchos meses –potencialmente años– en prisión preventiva en el Reino Unido.

La Sra. Moris dijo: «Sigue siendo un escándalo que alguien que no está cumpliendo una pena de prisión sea retenido en la cárcel durante años.

Julian no es una amenaza para nadie y es un completo desprecio a su libertad individual y a nuestro derecho a una vida familiar.

Los Estados Unidos juegan sucio en todo momento, es una guerra de desgaste. Podemos ver, por el hecho de que ha sufrido una mini-apoplejía, que esto está teniendo un impacto peligroso en él.»

Un portavoz del Ministerio de Justicia dijo anoche que no haría comentarios sobre un preso en particular.

Fuente: The Mail on Sunday

Julian Assange: indignante y doloroso

Santiago O’Donnell · Página 12 · 11 de diciembre de 2021

 (Fuente: AFP)
Imagen: AFP

El fallo de la Cámara de Apelaciones británica que ordena la extradición de Assange a Estados Unidos es indignante y doloroso. Más allá de sus argumentos, que poco importan a esta altura del partido.

Indignante porque va en contra de pronunciamientos de prácticamente todos los organismos de derechos humanos del mundo, incluyendo los de Naciones Unidas, en contra de las demandas de sindicatos y asociaciones de periodistas en cinco continentes, de defensores de la libertad de expresión, de políticos e intelectuales democráticos de todo el arco político.

Assange está privado de su libertad desde hace casi una década por haber publicado en su sitio de filtraciones, WikiLeaks, información secreta y comprometedora de las fuerzas armadas y del Departamento de Estado estadounidense, incluyendo evidencias de crímenes de guerra y mentiras diplomáticas de la superpotencia de Occidente.

El fallo a favor de su extradición, que revierte la orden de no extraditar dictada en primera instancia, prolonga su calvario. No significa que sea enviado a Estados Unidos en lo inmediato y cuesta creer que ése sea el deseo de la administración demócrata de Joe Biden. En Estados Unidos Assange enfrentaría un juicio en el que la fiscalía debería demostrar que, no solo robó información en vez de recibirla y publicarla, sino que lo hizo sin la complicidad de los grandes medios que lo acompañaron en la publicación simultánea de sus revelaciones, como el mismísimo y venerado New York Times. O sea, un papelón público para un país que se vanagloria de su Primera Enmienda constitucional que en teoría garantiza la libertad de expresión.

Pero a Assange tampoco le conviene someterse a semejante circo en el norte de Virginia, cuna de la CIA y el FBI, en un país donde legisladores y funcionarios han declarado públicamente que merece la pena de muerte o directamente ser asesinado por lo que publicó. El fallo de la cámara británica será apelado e irá a la Corte Suprema y de ahí muy probablemente a la Corte Europea de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo. Pasarán los meses y tal vez los años, cambiarán los gobernantes y las circunstancias políticas y Assange seguirá pudriéndose en su calabozo de máxima seguridad, sometido a los juegos psicológicos del Pentágono con la aparente colaboración del sistema judicial británico, que te extradito, no te extradito, sí te extradito, hasta morir o volverse loco. Ese parece ser el futuro que le espera, a menos que el mundo reaccione y obligue a sus carceleros a hacer lo correcto.

Además de indignante el fallo es doloroso porque detrás de esta historia está la persona. Un ser humano con aciertos y errores, que tiene una linda familia y un grupo de amigos incondicionales. Un hombre curioso e interesado en lo que pasa en el mundo, que siguió con interés y solidaridad el proceso latinoamericano antineoliberal de principios de siglo y que fue generoso con su tiempo y disposición con muchos políticos, intelectuales, activistas y periodistas, incluyendo a quien esto escribe. Doloroso para millones de personas en todo el mundo que admiran su trabajo y temen que su suerte está atada al futuro de la democracia y la verdadera libertad de expresión, esa que permite revelar verdades incómodas. Un fallo doloroso porque en su valentía para enfrentar las peores adversidades sin claudicar un centímetro en sus valores e ideales, Julian Assange supo hacerse querer.

Julian Assange ha sufrido un derrame cerebral

Ha sucedido durante la última audiencia judicial. Sigue encarcelado en condiciones de tortura, según Naciones Unidas.

Assange se aferra a una última vía legal para frenar ‘in extremis’ su extradición a EEUU

Público · 10 de diciembre de 2021

10/12/2021 Stella Moris, socia del fundador de Wikileaks, Julian Assange, pronuncia un comunicado ante el Tribunal Superior de Londres
Stella Moris, pareja del fundador de Wikileaks, Julian Assange, pronuncia un comunicado ante el Tribunal Superior de Londres, tras conocerse el fallo que da vía libre a la extradición — Andy Rain / EFE

Tras el fallo del Tribunal de Apelación de Londres, este viernes, que da luz verde a la extradición de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, para ser juzgado en Estados Unidos, aún cabe una mínima esperanza de que finalmente no se lleve a cabo su entrega a las autoridades estadounidenses, que le acusan de 17 delitos relacionados con la Ley de Espionaje y uno de piratería informática, por ayudar supuestamente a la militar Chelsea Manning; unos cargos que podrían suponerle a Assange hasta 175 años de condena

La defensa de Julian Assange, que tiene ahora 50 años, dispone de 14 días para presentar su apelación en la Corte Suprema, aunque, según ha informado su equipo jurídico a Público, el recurso estará listo en menos tiempo. 

Si la Corte Suprema admitiera el recurso, se prevé otra batalla judicial con Estados Unidos; si lo rechazara –lo más previsible–, el último paso en el recorrido del caso es el Tribunal de Magistrados de Westminster, competente en las solicitudes de extradición, donde un juez de distrito trasladará el expediente al secretario de Estado de Interior para decidir si se procede finalmente a la extradición.

La defensa del fundador de WikiLeaks no tira la toalla, cree que aún hay margen para impedir la entrega a Estados Unidos y está dispuesta a agotar todas las posibilidades, por lo que el proceso podría durar algunos meses más. En todo caso, la última palabra no la tendrá la Justicia británica sino el Gobierno de Boris Johnson, como indican a este medio fuentes jurídicas.En caso de ser extraditado finalmente, Assange será entregado a la Corte del Distrito Este de Virginia (Estados Unidos), un órgano judicial que reside en la misma localización que las grandes agencias de inteligencia norteamericanas.

La principal baza en la defensa de Julian Assange es el peligro para su salud psicológica, e incluso para su vida, que entrañaría la decisión de extraditarle a Estados Unidos. El periodista australiano lleva encarcelado en Reino Unido desde abril de 2019, cuando fue detenido a raíz del asalto a la embajada de Ecuador en Londres, donde llevaba refugiado siete años. Un informe forense del psiquiatra Michael Kopelman acredita el alto riesgo de suicidio que existe en el caso de que Assange sea finalmente extraditado.

Descartada la motivación política

Pese a que la jueza Vanessa Braitser se basó en ese informe pericial para denegar la petición de extradición el pasado 4 de enero, no tuvo en consideración el argumento principal para oponerse a la entrega a Estados Unidos esgrimido por la defensa de Assange, coordinada por el abogado y exjuez español Baltasar Garzón: la motivación política que denuncia el fundador de Wikileaks respecto a su persecución como periodista por el Gobierno de EEUU.

En 2010, el portal de Julian Assange publicó cientos de cables del Departamento de Estado estadounidense en los que se demostraba la vulneración de los derechos humanos en Guantánamo y durante las invasiones norteamericanas de Irak y Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre. En los documentos secretos desvelados por Wikileaks quedaba en evidencia el abuso del ejército estadounidense en cuanto a las muertes de civiles.

El antecedente más directo del caso Assange es el que frenó la extradición del dictador chileno Augusto Pinochet en el año 2000, cuando el entonces ministro del Interior inglés Jack Straw decidió liberarlo por razones humanitarias, pese a que la Justicia británica había acordado su extradición a España para ser juzgado por una treintena de delitos de torturas. Precisamente este caso, impulsado desde la Audiencia Nacional en España por el entonces juez Baltasar Garzón, será tenido en cuenta en el recurso de apelación de los abogados de WikiLeaks, coordinados por el propio despacho de Garzón, según ha podido saber Público.

El caso Pinochet

En octubre de 1999 el juez británico Roland Bartle aceptó la extradición del exdictador chileno a España, después de su detención en Londres hacía casi un año en virtud de la orden de detención internacional impulsada por el entonces juez Garzón desde la Audiencia Nacional. Se daba así el primer paso para que Pinochet fuera finalmente juzgado por genocidio en España, en aras a la entonces vigente jurisdicción universal.

Sin embargo, tres meses después, el ministro del Interior británico, Jack Straw, cambió el signo de los acontecimientos, al admitir una serie de informes periciales sobre la salud del dictador. «No está en estos momentos en condiciones de someterse a juicio y no es de esperar que se produzca un cambio en su situación actual», dijo Straw para rechazar la extradición. Finalmente el 2 de marzo de 2000, el ministro decidió liberar a Pinochet, que ese mismo día regresó a Chile. Pinochet falleció en diciembre de 2006 sin ser juzgado por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura chilena (1973-1990). 

El caso de Assange sólo se parece al de Pinochet en el deterioro de la salud como exigencia para pedir la liberación; en el caso del periodista, su salud mental, después de llevar privado de libertad desde 2012, cuando se refugió en la embajada de Ecuador en Londres. El Gobierno británico está obviando conscientemente, según opinan fuentes jurídicas, que Assange y su medio ejercieron su libertad de prensa en aras del derecho a la información, que nada tiene que ver con la protección a un dictador como Pinochet. 

En el caso Assange, ha sido el juez Timothy Holroyde el que, ante una sala abarrotada, ha pronunciado este viernes la fatal frase: «El tribunal admite el recurso [de Estados Unidos]». El juez ha indicado que el Gobierno estadounidense «ha ofrecido suficientes garantías de que Assange recibirá el trato adecuado para proteger su salud mental». En la balanza, han primado esas supuestas garantías ofrecidas por Estados Unidos de un juicio justo y una estancia en prisión provisional garantista sobre el riesgo real de suicidio y de problemas psicológicos acreditados por informes periciales. 

Derecho a la información

El portal WikiLeaks ha anunciado que recurrirá la decisión del Tribunal de Apelación británico. El visto bueno a la extradición afecta en primer lugar a  Assange, pero también al resto de componentes de WikiLeaks y de otros medios y plataformas que informan sobre asuntos sensibles de Estados Unidos y desvelan información secreta. Está en juego la integridad de cientos de periodistas; en definitiva, la libertad de información. Por eso, cada paso judicial es fundamental. 

Así lo ha manifestado este viernes la abogada Stella Moris, pareja de Assange, con el que tiene dos hijos. Moris ha descrito el fallo judicial como «peligroso y equivocado» y un «grave error judicial». «¿Cómo puede ser justo, cómo puede ser correcto, cómo puede ser posible extraditar a Julian al mismo país que conspiró para matarlo?». 

Como ya informó Público, en 2017, tras la llegada al poder de Donald Trump y con Mike Pompeo como director de la CIA, se planeó secuestrar o asesinar a Julian Assange. A esos planes se ha referido este viernes Stella Moris frente al tribunal de Londres, donde se han congregado decenas de defensores de WikiLeaks. 

Las organizaciones de derechos humanos claman contra la extradición de Julian Assange. Amnistía Internacional incide en que las llamadas «garantías» en las que se basa el Gobierno de Estados Unidos «dejan a Assange en riesgo de malos tratos», son «intrínsecamente poco fiables» y «deben rechazarse». Amnistía alega que los cargos contra Assange tienen «motivos políticos». 

La aportación de WikiLeaks en España

WikiLeaks ha desvelado a lo largo de los años numerosas informaciones cruciales que afectan a los secretos de Estado de varios países. En España, entre marzo de 2012 y diciembre de 2015, Público dio a conocer cerca de cuarenta informaciones exclusivas gracias a los archivos de la plataforma dirigida por Julian Assange. Una de ellas, difundida el 23 de marzo de 2012, revelaba que la compañía privada de espionaje Stratfor, conocida como la CIA en la sombra, había dirigido su mirada hacia el movimiento español 15-M. 

Los cables de Wikileaks que Público difundió en exclusiva en España también aportaron datos sobre el ahora rey emérito y sus relaciones con las estructuras de poder de Estados Unidos. Este periódico dio a conocer, entre otras cosas, que la diplomacia estadounidense apostaba por Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco pese a que la monarquía no contaba con apoyo popular en España. Así constaba en un documento secreto del Departamento de Estado fechado el 23 de octubre de 1975, con Francisco Franco al borde de la muerte.

Julian Assange: gladiador de la libertad de prensa

Baltasar Garzón y Aitor Martínez · Infolibre · 10 de diciembre de 2021

El fallo leído este viernes en la High Court británica en relación a la extradición de Julian Assange sienta unas peligrosas bases para la libertad de prensa en el mundo. Al acordar la entrega de un periodista por publicar información de interés mundial denunciando crímenes de guerra, actos de corrupción y la mala praxis de los servicios de inteligencia, sitúa a toda la comunidad de medios de comunicación en el punto de mira de la administración norteamericana. Cualquier periodista, en cualquier lugar del globo, que se atreva a publicar información que desagrade a Estados Unidos podrá ser procesado, detenido y condenado sin importar su nacionalidad, el lugar de publicación y si lo escrito trata de violaciones a los derechos humanos que deberían ser conocidas.

La High Court, en un acto de candidez peligroso, ha decidido dar credibilidad a las garantías diplomáticas ofrecidas por Estados Unidos en el marco de la extradición. La administración norteamericana se ha comprometido a no emplear el sistema penitenciario SAM (Special Administrative Measures); a no ingresarle en una prisión de máxima seguridad; a dar un tratamiento médico adecuado e incluso a valorar que cumpla la potencial pena en su país de nacionalidad, Australia. Todo lo anterior no vale para nada si lo que se dilucida es que Estados Unidos está persiguiendo a un periodista por realizar su trabajo, es decir, por publicar información sobre graves crímenes de guerra, tildándole para ello de espía al aplicarle nada menos que la Espionage Act de 1917.

Falta de credibilidad de EEUU

Además, las garantías diplomáticas ofrecidas por Estados Unidos carecen de credibilidad. Durante la vista ante la High Court ya se argumentó que estas garantías aparecían, repentinamente, después del fallo de primera instancia de la jueza Vanessa Baraitser, que denegó la entrega. Nunca antes las ofrecieron. A partir de ese momento, de forma oportunista, Estados Unidos se puso en marcha para aportar un conjunto de garantías que desbloquearan la extradición y le permitieran echar sus garras sobre el periodista. Pero esas garantías no son más que papel mojado.

Quedó probado en la vista de apelación ante la High Court que Estados Unidos las ha violado en el marco de diversas extradiciones con otros países europeos. Basta señalar lo referente a España, por ejemplo, en relación al caso Mendoza, extradición en la que Estados Unidos emitió garantías diplomáticas de que cumpliría en España su potencial condena y, posteriormente, se desentendió de esas garantías. Es un caso de tantos. Las garantías diplomáticas emitidas por Estados Unidos en las extradiciones no son más que recursos fraudulentos que les facilita saltarse los controles de los países democráticos que les ponen trabas en las entregas extradicionales.

Pero es que, además, carece de sentido dar credibilidad a las garantías diplomáticas de Estados Unidos a Julian Assange si tenemos en cuenta el contexto de su caso. Quien, según Estados Unidos, fue su fuente en los archivos de Iraq y Afganistán, Chelsea Manning, recibió en prisión un trato cruel, inhumano o degradante durante su detención, de acuerdo al durísimo informe emitido por el Relator de la ONU contra la Tortura, Juan Méndez, cuando analizó su situación. Por lo tanto, ¿qué trato le esperaría a Julian Assange en una prisión de Estados Unidos si analizamos el recibido por la persona que se alega fue su fuente? ¿Para qué valen estas garantías ofrecidas si todos sabemos lo que ocurriría allí?

Atentado contra la libertad de prensa

Por si no estuviera clara la respuesta a la anterior pregunta, es necesario recordar que recientemente se publicó en los medios norteamericanos cómo la CIA habría llegado a planificar el asesinato de Julian Assange. Es decir, la todopoderosa comunidad de inteligencia norteamericana habría llegado a diseñar planes para ejecutar extrajudicialmente al periodista, según las fuentes de la propia agencia de inteligencia reportadas por la prensa estadounidense. La misma agencia de inteligencia que se investiga en España, en nuestra Audiencia Nacional, en cuanto a si, a través de una empresa española, habría espiado sistemáticamente a Julian Assange y a sus abogados —entre los cuales nos encontramos— en la Embajada de Ecuador en Londres, llegando a tener acceso a todas sus conversaciones, dispositivos, etc., destrozando cualquier posibilidad de un proceso con las mínimas garantías. Y en este contexto ¿podemos creer que ese establishment de inteligencia que tendría a Julian Assange a su disposición, en su jurisdicción, no pisotearía cualquier aval diplomático ofrecido por Estados Unidos en el marco de esta extradición?

Las garantías diplomáticas que la High Court entiende suficientes para la entrega de Julian Assange no eluden la persecución estructural que presenciamos. No hay garantía de buen tratamiento que supla lo elemental, que la causa penal abierta en Estados Unidos es un atentado a la libertad de prensa del mundo y por ende ataca frontalmente a nuestro sistema de libertades. Mucho menos si, además, esas garantías no son más que un recurso para lograr su apresamiento y, posteriormente, como viene siendo recurrente, desatenderlas para dispensar el tratamiento que todos anticipamos.

Este es un caso que se extiende por más de 12 años. El objetivo de Estados Unidos jamás ha sido administrar justicia sino aniquilar a un enemigo y dar una lección definitiva a quienes se atrevan a “infringir” la norma sagrada de la “omertá” de los servicios de inteligencia de la primera potencia del mundo, que, de nuevo, han desplegado todo su poder para silenciar por siempre a quien se rebeló contra ellos.

El fallo publicado en el día de hoy no es el final de esta lucha. Ya hemos anunciado que se apelará ante la Supreme Court británica para cuestionar ese espurio e irrelevante juego de garantías diplomáticas ofrecido por Estados Unidos. Por lo tanto, desde la defensa del fundador de WikiLeaks seguiremos recurriendo a todas las instancias nacionales e internacionales que sean necesarias para lograr el fin de esta persecución judicial que pone en gravísimo riesgo a la libertad de expresión de todo el mundo en su conjunto. No podemos desfallecer porque Julian Assange, cual gladiador de la libertad de prensa, no lo ha hecho y jamás lo hará.