Condena a Assange e indulto para Bannon

Víctor Sampedro · Público · 22 de enero de 2021

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En resumen y que lo entiendan bien los periodistas de investigación y filtradores: «os pudriréis en la cárcel y desearéis suicidaros». Días después y antes de abandonar el poder, Trump indultó a varios criminales de guerra. Y, entre ellos, a quien dirigió la ofensiva contra los periodistas – considerados por el ex-presidente «el enemigo número uno del pueblo norteamericano» – que le llevó a la Casa Blanca.

Steven Bannon ha sido premiado con un indulto, tras embolsarse un millón de dólares que decía recabar para construir el muro con México «sin percibir un centavo». ¿Cuánto valían en el mercado negro los cables de las guerras de Irak y Afganistán o los del Departamento de Estado que Wikileaks entregó gratis a unos medios que tanto los rentabilizaron? ¿Y qué han hecho por Assange? El periodismo corporativo vende a los ciudadanos digitales que se reclaman sujetos comunicativos de pleno derecho y se vende al mejor postor.

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DEBATE | Caso Assange: la mordaza al periodismo

Público · 21 de diciembre de 2020

En 2010, WikiLeaks liberó la mayor filtración habida en la historia. Una década después, Julian Assange se enfrenta a una posible extradición a EEUU, arriesgándose a una condena de 175 años en la misma prisión que aloja a ‘Unabomber’ o al ‘Chapo’ Guzmán. Una condena a la que se sumarían los 10 años de persecución jurídica y policial, siete de ellos asilado en la embajada de Ecuador en Londres. No te pierdas este debate moderado por Víctor Sampedro, catedrático de Comunicación Política en la URJC, y en el que participan Virginia Pérez Alonso, directora de ‘Público’; Fidel Narváez, ex-cónsul de Ecuador en Londres; Txema Guijarro, diputado de Unidas Podemos; y Renata Ávila, abogada especializada en Derechos Humanos y Tecnología. Además, Carlos Enrique Bayo, periodista de investigación en ‘Público’, se sumará a la charla como invitado especial.

Víctor Sampedro: Soy el gato de Assange

Público · 20 de diciembre de 2020

El gato Cat-stro o Michi, de Julian Assange, en el balcón de la embajada de Ecuador en Londres. REUTERS/Peter Nicholls
REUTERS/Peter Nicholls

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No, no soy el gato de Assange. Apenas quería recobrar la voz de quienes se jugaron sus cargos institucionales, sus derechos civiles e incluso su integridad física por quien debiera ser un icono de la ciudadanía digital. Estuvieron a su lado, en la embajada de un pequeño país que fue bastión del derecho de asilo político. Y que al tiempo impulsaba un proyecto digital, factible e imprescindible para revertir una distopía que se nos impone como inevitable. Para muchos resulta banal, dada la irrelevancia ética y política de sus iconos digitales.

El destino de la mascota felina de Wikileaks, que tanto preocupaba al New York Times, era un cepo más de atención pública. Para que ignorásemos que Suecia jamás inició un proceso por violación contra Assange o que renunció a hacerlo una vez fue detenido por Scotland Yard.

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